Vivir del estado hasta que llegue la DEA, por Héctor de Lima

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Foto: Referencial

(07 de enero de 2016. El Venezolano).- La conmoción se inició en horas de la madrugada del 6D cuando la presidenta del CNE se dirigía con su clásico chaleco de trabajadora del Estado a anunciar los recientes resultados electorales de la Asamblea Nacional. Claramente vimos a una de sus compinches en la segunda línea del escalafón, pasando el dedo índice por su garganta. La señal, dirigida a alguien de su confianza era muy clara, algo así como “nos pelaron manita”. Nadie podía imaginar un resultado tan devastador para la revolución bonita.

La reacción de los chavistas no se hizo esperar. Primero fue la ira, como si la votación fuera la repetición de un golpe de estado, después el estupor cuando constataron que habían perdido hasta las 2/3 partes de la Asamblea, inmediatamente después sobrevino un shock acompañado de temblores de pánico y confusión, que los obligó a trabajar a escondidas hasta altas horas de la madrugada, nombrando magistrados, impugnando a los representantes elegidos por el pueblo y por supuesto, una ley para esconder la alcancía del Banco Central en las manos de la pareja de Miraflores, bien lejos de la “derecha golpista”.

Encender cualquier canal de televisión del estado era ni más ni menos que escuchar la gritería desesperada de locutores y locutoras incitando al odio, salir a las calles, hacer “lo que sea” y por supuesto, despavoridos desmantelaron el canal de TV de la Asamblea y se llevaron desde los equipos de filmación hasta los enchufes de los bombillos.

Pero la intención de este artículo no es hacer una cronología novelada de los hechos, nos inspira un fin superior. Los chavistas todavía no han podido dilucidar que fue lo que pasó. Ganó la guerra económica, -dijeron algunos, profusamente se habló de que la culpa la tenía el pueblo por escuchar –mejor dicho no escuchar porque todos los medios audiovisuales están en las manos de ellos, mas bien se enteraron por las redes sociales sobre la corruptela y las trapisondas de estos defensores de los pobres, que no se sabe si defienden a los pobres o el reloj Movado con brillantes que tienen en la muñeca.

Algunos con cariz intelectual y cara patética, se atrevieron a mencionar, ocultándose detrás de sus impecables corbatas Louis Vuitton, que existía la necesidad de autocriticarse y trajeron a colación la tres R del comandante. Rectificar, revisar y relanzar la revolución, que en el caso que nos ocupa, la interpretación que ellos hacen significa cavar más hondo el hueco en que están metidos. Pareciera según sus acciones que la revolución avanza hacia las profundidades de la tierra, ya no les basta con la escasez, ahora persiguen la hambruna.

Para que una autocrítica sea válida debe ser verdadera, debe significar decirse las verdades en la cara con humildad y aunque duela. Y en esa dirección deseamos ayudarlos. Se preguntan los chavistas por ejemplo, ¿por qué a pesar de los inmensos recursos terminó el pueblo sin medicinas y la guardia nacional metida en los Farmatodos? Nunca hemos oído en ninguna televisora del Estado mencionar las colas bajo un sol inclemente a orilla de los supermercados. ¿Será el sistema que no sirve?

Cuando le preguntaron a Gorbachov ¿por que después de setenta años intentando crear al nuevo hombre soviético, todo se derrumbó? respondió que el sistema iba contra la naturaleza humana. Es una utopía, no existe ni ha existido nunca. ¿No se han preguntado los chavistas si el sistema que desean implantar en Venezuela va navegando en bolina? ¿Será que es un sistema en contra de la naturaleza humana de los venezolanos? ¿Algún chavista ha explicado que pasó en la Unión Soviética, en Polonia, en Hungría, en Alemania? No se preguntan ellos embrujados por los Castro ¿por que los cientos de médicos cubanos que vienen a Venezuela se cuelan por la frontera y terminan en Bogotá, solicitando visa para irse a EE.UU?. ¿Por qué hay más de cuarenta mil cubanos en Ecuador deseando viajar a Miami? ¿Y los millares atrapados en Nicaragua? Al fin y al cabo la revolución bonita se inspiró en las bondades de la revolución cubana. ¿Por qué ocultan estas realidades?

Se limitan a replicar en contra del capitalismo y dicen que se fundamenta en el egoísmo. En realidad se fundamenta en la economía de mercado que ellos quieren negar a base de bayonetas. El egoísmo es un ingrediente propio de la naturaleza humana en la lucha por la sobrevivencia de las especies y es hasta positivo para que exista la competencia, la pluralidad y la abundancia.

Un poco de egoísmo fue necesario en el alma del genial Steve Jobs para inventar las computadoras Apple y el Iphone inteligente, Boeing construyo aviones aguijoneado por el deseo de obtener ganancias y Thomas Edinson quería lo mismo cuando inventó el bombillo.

Hemos escuchado a los chavistas muy orondos decir que el único interés de los empresarios es la ganancia y luego se lanzan disfrazados de diablos sobre los pequeños y medianos empresarios, asustándolos y destruyendo las bases de “hecho en Venezuela”. Quieren apoderarse de las empresas en vez de promoverlas y asociarse con ellas a través de los impuestos.

Tal vez el lenguaje de Chávez de la tres R a estas alturas ya no tenga sentido. Es muy tarde, quedará para la historia como otro intento más de fundar la utopía, de comer sin trabajar, de vivir del Estado… hasta que llegue la DEA.

Por Héctor de Lima

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