Vielma Mora, el Rey de los guisos por Gustavo Azócar Alcalá

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Referencial / Noticias24

(21 de enero de 2017. El Venezolano).- Durante el segundo gobierno de Rafael Caldera, la conseja popular acuñó el término “el pimentón”, con el cual fue bautizado uno de los hijos del difunto Jefe de Estado. El rumor que corría por los pasillos del Palacio de Miraflores y por casi todos los rincones del país, era que uno de los vástagos del líder fundador de Copei y Convergencia estaba metido en casi todos los grandes negocios que se hacían desde el gobierno.

La prensa de aquellos tiempos publicó extensos reportajes y artículos de opinión denunciando la extraña y misteriosa intromisión del joven muchacho en varios negocios. Eso hizo que Caldera lo apartara de Miraflores y le asignara otro tipo de tareas, de manera de evitar su exposición pública y el escándalo. Nunca se supo a ciencia cierta si el hijo predilecto estuvo o no metido en las grandes ligas de la corrupción. No hubo tribunal ni fiscal del Ministerio Público que se atreviera a desafiar el poder del Presidente. Pero lo que sí quedó para el recuerdo fue el apodo de “el pimentón”, acuñado en razón de que, según los cuentos de camino, el joven estaba metido en “todos los guisos”.

En la quinta república (si es que este arroz con tamarindo que existe en el país desde 1999 se puede llamar así) ha habido no uno, sino varios “pimentones”. Ello ocurre, entre otras cosas, porque como muy bien se sabe, ningún gobierno de la mal llamada cuarta república ha logrado superar a los gobiernos de la quinta en materia de corrupción. Es vox populi que desde 1999 hasta la fecha, la corrupción en Venezuela ha crecido en un millón por ciento. Eso ha hecho que haya “pimentones” por todos lados, tanto en el gobierno nacional, como en los gobiernos regionales y municipales.

EL HIPER VIELMA

En Táchira, el “pimentón” mayor tiene nombre y apellido: José Gregorio Vielma Mora. El gobernador tachirense ha batido todos los récords y ha dejado en pañales a los corruptos de la 4ta república. El ex superintendente del Seniat fue designado por Nicolás Maduro para hacer compras de productos en Estados Unidos, Panamá, Brasil y Colombia para venderlos en Mérida, Barinas y el Distrito Capital.

Vielma nunca ha informado cuánto dinero le dio el gobierno nacional para hacer “esas pequeñas compritas”. El presupuesto utilizado por el gobernador es el secreto mejor guardado del Caribe. Tampoco ha dicho si su despacho ha recibido “dólares preferenciales” para asumir esa tarea. Un elemento importante en todo esto, tiene que ver con el hecho de que la Constitución del estado Táchira no le da facultades al Gobernador para convertirse en el “proveedor de productos de primera necesidad de todo el país”.

El negocio de Vielma comenzó en San Cristóbal. Utilizó los pabellones de Fundatáchira y ahí montó lo que la conseja popular llamó jocosamente un “HiperVielma”. Durante varias semanas Vielma Mora vendió allí toda clase de productos traídos desde Colombia a precios mucho más altos que los que se conseguían en el mercado. Incluso, muchos caros que en Cúcuta. Vielma nunca explicó cuánto dinero se invirtió en ese negocio. Tampoco dijo cómo fueron seleccionados los pocos “empresarios” que pudieron montar allí sus tarantines. Algo mucho más grave: las gandolas repletas de productos colombianos comprados por Vielma Mora y sus amigos cruzaron la frontera sin pasar por la aduana, es decir, sin pagar impuestos.

Después de “abastecer” San Cristóbal, Vielma recibió la orden de comprar productos para Barinas, Mérida y Caracas. El mandatario informó eufórico que “se comprarían artículos en República Dominicana, Estados Unidos, Colombia y Panamá”. También dijo que se ocuparía del estado Bolívar, a donde llegarían productos de Brasil y Surinam. La “misión Vielma” se extendió poco después a Monagas y Anzoátegui.

Vielma dijo que se habían comprado unos 1.000 contenedores de alimentos. Pero no informó cuánto dinero se gastó ni de dónde salió la plata. El negocio resultó tan bueno y tan rentable que el gobernador del Táchira anunció la “compra de estrenos en Panamá (…) estamos planificando la compra de bambalinas, serpentinas y todos los adornos de navidad porque no nos vamos a quedar sin Navidad, este año 2016”, dijo.

Vielma cerró el año anunciando que 51 gandolas repletas de mercancías habían llegado desde Colombia. ¿Cuánto dinero se invirtió en toda esa importación de alimentos, serpentinas y bambalinas? Nadie sabe. ¿Cuánto impuesto se le pagó al Seniat por esas importaciones? Nadie sabe. ¿De qué partida y de qué presupuesto salieron los dineros para esas compritas? Nadie sabe. Nadie supo.

ESTACIONES DE COMBUSTIBLE

El 21 de septiembre de 2016 Vielma Mora anunció la firma de un convenio entre la Gobernación del Táchira y Petróleos de Venezuela (PDVSA), para que la primera asumiera la administración de cuatro estaciones de servicios (E/S) de combustible en la región fronteriza con el Norte de Santander, Colombia.

El convenio permitió que la Gobernación asumiera la administración de una Estación de Servicio Nacional en Frontera, dos Estaciones Exclusivas Especiales y una Estación de Servicio Alternativa. Las dos estaciones de servicio exclusivas especiales son: “El Puerto” y “Santander” ubicadas en el municipio García de Hevia; la estación de servicio alternativa “La Crislago” ubicada en el barrio El Carmen, de San Cristóbal y la nacional de Tienditas en la zona fronteriza de Ureña.

El tremendo negocio de Vielma Mora con la gasolina lo detalló Luis Díaz, director de política de la Gobernación: “Nosotros hacemos algunos cálculos y con un mínimo de dos estaciones de servicio en Ureña, son aproximadamente 120.000 o 150.000 dólares que se estén generando directamente a través de la venta de combustible”, dijo el funcionario.

El precio de la gasolina para vehículos particulares en las estaciones de servicio administradas por la Gobernación del Táchira fue establecido en 1.200 pesos el litro. El litro de diésel quedó en 1.000 pesos. Díaz explicó que “en Colombia cuesta 1.064 Bs. 1 litro de gasolina de 87 octanos, y en Venezuela cuesta 1 bolívar el litro de 91 octanos y de 95 cuesta 6 bolívares”.

El negocio de la venta de gasolina de Vielma Mora se cayó luego que el gobierno de Colombia anunciara que no permitiría el paso de vehículos desde su país hacia Venezuela sólo para la compra de gasolina. La canciller María Angela Holguín fue muy clara: “Colombia no bailará al vaivén de las decisiones que se tomen en Venezuela”.

LAS CASAS DE CAMBIO

El más reciente negocio de Vielma Mora es el de las Casas de Cambio. La idea se relaciona mucho con la venta de gasolina en pesos colombianos. Es un negocio redondo: vendes gasolina a conductores colombianos para que éstos paguen en pesos. Los pesos pagados por los conductores y transportistas colombianos irían a las Casas de Cambio de la frontera y éstas venderían luego esos pesos a los venezolanos que quisieran cambiar sus dólares americanos.

Como siempre suele ocurrir en los negocios de Vielma Mora, las primeras tres Casas de Cambio de la frontera no entraron en un proceso de licitación. Hay cientos de empresarios fronterizos que querían meterse en el negocio, pero Vielma amarró todo su proyecto con Italcambio, propiedad del empresario Carlos Dorado. Maduro anunció hace pocas horas que serán instaladas 20 nuevas Casas de Cambio, pero tampoco ha dicho si habrá licitación, o si por el contrario, serán asignadas “a dedo” a empresarios afines al madurismo y a la revolución.

Vielma dijo que las Casas de Cambio pagarán 4 pesos por 1 bolívar. La tasa será de 2.937 pesos por dólar, lo que infiere una tasa en bolívares de 734.25 por cada dólar. El negocio es atractivo si se toma en cuenta que el dólar paralelo ronda los 3.700 bfs. Lo curioso es que en las casas de cambio de Cúcuta, el cambio está en promedio a 1 x 1, es decir, un peso por un bolívar y viceversa.

Para todo el que tenga bolívares, el precio ofrecido por las Casas de Cambio de Maduro y Vielma Mora es un buen negocio. Si Ud. da un millón de bolívares, le darán 4 millones de pesos. Pero si va a Cúcuta con 1 millón de bfs sólo le darán 1 millón de pesos. La diferencia es de un 300%.

Pero para el que tenga dólares la cosa puede resultar distinta. En Cúcuta le dan 2.937 pesos por un dólar. Si cambia los pesos allá mismo, le darán 2.937 bfs. En las Casas de Cambio de Vielma Mora le darán apenas 734,25 bfs por dólar, es decir, 3 veces menos que lo que le dan en Colombia. El negocio, por tanto, no es vender dólares, sino más bien usar bolívares para comprar pesos. Así lo ha entendido la gente y esa es la razón por la cual hay más de 40 mil solicitudes de citas para personas que quieren comprar pesos utilizando sus bolívares.

Pero Vielma Mora no quiere tus bolívares. Quiere tus dólares. Por eso ha dicho que sólo se permitirá la venta de 500 dólares mensuales, de los cuales 200 serán en efectivo y 300 mediante transferencias electrónicas. Sin la venta de gasolina en pesos colombianos el negocio de las Casas de Cambio se podría venir a pique. Vielma necesita vender gasolina en pesos y en dólares para poder mantener sus Casas de Cambio.

Las casas de cambio de Vielma podrían sobrevivir cambiando bolívares por pesos, si y sólo si, el BCV les otorga dólares Simadi. Un millón de Bolívares transformados en dólares Simadi (Bfs. 679,43) son USD 1.471,82 . Vendidos en el mercado paralelo (Bfs 3.751,62) se obtendrían Bfs 5.521.709 . Y si usas esos bolívares para comprar pesos en Cúcuta (1 x 1) te darían 5.521.709 pesos. Pagando 4 pesos por bolívar que es lo que propone Vielma, te quedaría una utilidad de 1.521.709 pesos. Si usas esos mismos pesos para comprar dólares en Colombia te ganarás USD 518,11 por cada millón de bolívares.

Como puede observarse, el negocio es muy lucrativo. No se trata de combatir a las mafias como dice Vielma. Aquí lo hay es un nuevo guiso. El pimentón rojo dejó en pañales al pimentón verde.

Por Gustavo Azócar Alcalá / Jaquemateweb

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