Venezuela una Dictadura a todo rigor, por Carlos Ñañez

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Referencial / Reuters – Marco Bello

(17 de abril de 2017. El Venezolano).- Quizás no exista nada más complejo para definir desde el punto de vista político que la determinación de los grados de democracia o el quebrantamiento de la misma, esta dificultad subyace en la elemental consistencia que todos pretenden tener del concepto de democracia y libertad. Venezuela experimento una transición en 2013, frente a la desaparición física del Presidente reelecto Hugo Chávez, esta ausencia que el Tribunal Supremo de Justicia califico de relativa y no absoluta, nos mantuvo en un paroxismo social, en cuanto al control factico el poder, que impulsó el interinato de Nicolás Maduro como Presidente encargado de la República y frente a la noticia del fallecimiento de Hugo Chávez Frías, la participación del presiente encargado en calidad de también candidato por el Partido Socialista Unido de Venezuela, se configuraba en el primer vicio de desviación del poder, la primera manifestación de quebrantamiento institucional, frente a un cuadro de mengua en los ingresos petroleros, que constituyen el 97% de lo devengado por la economía nacional. En este momento las fuerzas de la oposición se alinearon en torno a Capriles y en unas elecciones bastante opacas, se produjo la elección del sucesor de Chávez con una magra diferencia de aproximadamente doscientos mil votos. La era del post chavismo se iniciaba sin sustrato político, sin planes de gestión claros del poder, empleando para gobernar al país al Plan de la Patria, el manual de oferta electoral de la campaña del ex presidente Chávez, una suerte de libro rojo de Mao Tse Tung tropicalizado y ajustado para desmontar el estado de derecho y el concepto de libertad.

Para el año 2014, ningún venezolano era capaz de comprender el despeñadero por el que transitaría la República, tan sólo Diosdado Cabello, el segundo a bordo en el triunvirato Maduro, Cabello y Padrino López, afirmaba a gritos que el dique de contención para sus radicalidades estaba muerto y sembrado, en el cuartel de la montaña. Este año ya la inflación asomaba como un espectro infernal siendo la más elevada del planeta 65%, descollaba para referir que algo mal hacia el heredero, el hijo de Chávez. El aparato propagandístico del régimen inmediatamente ubicó a un enemigo externo, la inflación era inducida, externa, inoculada así como el cáncer que le costó la vida al comandante eterno. Existía una guerra económica, una intención alevosa y malintencionada de hacer fracasar al gobierno, las voces del exministro Giordani, ahora arrepentido y alejado del poder, hacían ver la pérdida de 25 mil millones de dólares, cinco veces lo invertido por el Panamá para ampliar su canal. La era del Cadivismo término acuñado por el propio Maduro, demostraban los estragos de un pretorianismo cleptocrata, causante de la que sería la mayor crisis humanitaria vivida por nuestro país, en sus 207 años de vida republicana.

El año 2015, transitó los mismos estertores y agobios sin embargo la crisis de los precios del petróleo no había eclosionado, aún se facturaba a un promedio de 70$ por barril, pero la sombra de la inflación era nefasta, los retrasos del Banco Central de Venezuela, indicaban como se cuecen las habas cuando de imprimir dinero se trata para financiar un déficit fiscal inmanejable, la cantidad de dinero superaba en casi 30 puntos al Producto interior Bruto, ya en franca caída de 4.5%.

Este año se darían en el país las elecciones parlamentarias y como nunca el descontento, la escasez, el hambre y la inseguridad personal se cobrarían en las urnas electorales, la oposición en amalgama unitaria se haría de 112 diputaciones, suficientes para promover antejuicios de méritos a los miembros del tren ministerial, a la Vicepresidencia de la Repúblicay promover leyes orgánicas, sin embargo el gobierno nacional, decidiría dejar de ser evaluado como un autoritarismo competitivo, para trocarse en una tiranía, la saliente Asamblea Nacional de mayoría chavista, promovió un Tribunal Supremo de Justicia a sus necesidades y el conflicto de poderes estaría sembrado. El “Profesor” Aristóbulo Isturiz, fue relegado de sus obligaciones frente al oriental Estado Anzoátegui y convocado a ocupar el cargo e Vicepresidente, en Enero de 2016 Maduro reticente entregó una rendición reprobada de su memoria y cuenta ante un País que veía horrorizado una inflación de 180,9% y una caída del 5% de la actividad económica. Buscar un culpable era la tarea ha satisfacer crear una Guerra Económica y un comando presidencial, para hacerle frente a una ruina auto infringida por un gobierno de incapaces en materia económica, esta conducta sólo explicada en la ya evidente propensión fascista del gobierno, en buscar un enemigo externo y apoyarse cada vez más en las fuerzas armadas. La nueva Asamblea sería desmembrada por una sentencia del oficial tribunal Supremo de Justicia, que eliminó a los diputados del Estado Amazonas y con ellos a la mayoría absoluta del poder Legislativo.

Este año demostraría el grado atroz de quebrantamiento institucional de la República, bajo la tesis del desacato, la Asamblea fue de facto desconocida, anulada usando el neologismo chavista auto suspendida, las escatologías en el lenguaje entre los poderes, servía de escenario para describir un panorama gris, sombrío y desolador que coexistía con una crisis de hambruna nacional, 14 millones de venezolanos comen solo dos veces al día, comer si no es subsidiado es imposible, pues los precios de los productos son fijados al marcador paralelo de la economía, el contrabando y los mercados negros, como consecuencia de un modelo económico anacrónico son el lugar común en nuestra ex república, las asimetrías de la información son insalvables, el propio Banco Central, amparado en una reforma a su legislatura no da cifras oficiales de la inflación sin embargo la misma se ubica en 876%, la discusión de que si hay o no Hiperinflación, dejó de ser apetecible, simplemente el poder de compra esta destruido y con este el concepto del dinero como institución social, a la fecha de publicación de este artículo aún están circulando los billetes de cien bolívares, bajo la sexta prorroga, pues sencillamente constituyen el 56% de las piezas de un cono monetario, que aún no se hace visible. La falta de coordinación es ya una práctica de este gobierno, quien no comprende la viabilidad de las políticas públicas.

El año 2016, será recordado como el inicio de las protestas masivas, las que llevaron a Maduro a reconocer a la oposición y también condujeron a la coalición opositora ha acudir a una mesa aviesa de diálogos, sin resultados tangibles, más que los observados en la dilación para una salida de este gobierno nefasto y malintencionado. Las naciones vecinas de una postura neutral han ganado concurso, en la denuncia de lo que ya en Venezuela puede definirse como una tiranía. El gobierno de Maduro no tiene alma popular, su respaldo se encuentra en las bayonetas, las cuales sirven para mucho, menos para sentarse. El militarismo se ha trocado en un vicio político de desviación del poder, en un fallo político.

La designación del exgobernador del Central estado Aragua Tarek el Aisami, son una clara evidencia del cariz represivo que asumiría el régimen de Maduro, el conferimiento de poderes plenos en materia penal y de dictar medidas excepcionales en el ámbito económico, le imprimen un especial matiz totalitario al gobierno de Venezuela, la política es sustituida por el terrorismo de estado. La cárcel o el cementerio son los fines últimos de quien denuncia en la frenética Venezuela de Maduro.

El quebrantamiento llegó niveles superlativos cuando la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia sancionó las sentencias 155 y 156, allanando la inmunidad del parlamento y desconociendo a la Asamblea a guisa de tropicalización del fascismo italiano, el escándalo derivado de estos adefesios jurídicos llevó a la Fiscal General de la República, a restituir el orden constitucional, se había fracturado la esencia del contrato social, la incertidumbre reinaba, ante este nudo gordiano, la respuesta no pudo ser más escandalosa, la Sala quien no tiene tribunal de alzada y cuyas decisiones son inobjetables, se auto objetaba y reconocía el error material involuntario, con otras sentencias de opaco contenido pero que a su juicio resolvían el impasse entre el poder Judicial y el Poder Moral, el defensor del pueblo y el flamante presidente del poder moral republicano, en manos del Contralor, quien sesga los destinos políticos de la oposición a punta de inhabilitaciones expresas, guardaron silencio. Frente a estos alarmantes signos de regresión autoritaria, la protesta estudiantil y ciudadana, volvió a tomar las calles esta vez reprimida con brutalidad criminal, que fueron desde el allanamiento de la autonomía de la Universidad de Carabobo, la arbitraria detención del Profesor Santiago Guevara y la pertinaz y desmedida represión de manifestaciones, con actos criminales como el de disparar desde aeronaves en vuelo a una población inerme.

Maduro en muestra de una infinita arrogancia, juega con la paciencia de un pueblo hambriento y desesperado, con un pueblo que fallece por la falta de medicamentos, por un desmedido incremento delictivo y un quebrantamiento institucional que roza lo kafkiano. Los medios de comunicación se encuentran autocensurados, el acceso al internet es muy complejo y paginas web, como estas, se encuentran fuera del aire. Es decir en Venezuela hay una cooptación de los derechos ciudadanos, se gobierna por decreto y técnicamente se ha conformado un régimen policial.

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Pretender la igualdad entre los hombres es una muestra de justicia, hacerlos iguales se conforma en un mecanismo de control, muy eficiente en la desigual y hambrienta Venezuela de Maduro, en la cual una minoría aglutina los recursos de una mayoría de venezolanos. Por mi parte como académico estoy dispuesto a denunciar, hasta las últimas consecuencias estas inmoralidades y espero en Dios poder hacer patente la máxima del caballero de la Mancha: “La libertad Sancho es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar, por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida”.

Nuestro país vive la más grave crisis sistémica de su historia y el mayor y más grave daño en sus estamentos institucionales, somos una bomba de tiempo en materia social y un foco de inestabilidad regional. Existen francos vicios fascistoide basado en la propaganda desmedida de un enemigo externo y un culpable materializado. Se encuentra armado hasta los dientes y demostrado cuan represivo puede ser, bajo la tesis de un golpe continuado pretende prohibir el derecho a existir de todos los venezolanos.

Por Carlos Ñañez R

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