Venezuela siempre valdrá la pena, por Henrique Capriles

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Foto: Referencial

(25 de diciembre de 2016. El Venezolano).- Navidad es nacimiento, renovación; es el despuntar de una nueva ilusión. Es avivar la esperanza, y eso también es lo que necesitamos todos los venezolanos.

Mucha de la alegría y cordialidad de la Navidad viene precisamente de esa tendencia acostumbrada de recordar, reconocer, abrir nuevos horizontes y tener nuevas ilusiones.

Nuestra querida y amada Venezuela, estos momentos son propicios para la reflexión para alimentar el espíritu, para que inspirados en la estrella de Belén que guió a los Reyes Mayos y los condujo al pesebre, nos ilumine el camino hacia un país de cambio que permita que la Navidad de 2017 esté llena de prosperidad y no de carencia y miseria como la que vivimos este 2016.

Durante toda nuestra historia como país, la Navidad fue un momento para celebrar en abundancia y en unión familiar, sin embargo, por culpa de las decisiones de un gobierno que solo quiere su provecho, vivimos las navidades más atípicas que recordemos.

Con la inflación y la escasez más altas del mundo, inseguridad y falta de liquidez, la gran mayoría de los venezolanos tuvieron que adaptarse a una  Navidad sin juguetes, estrenos, comida típica ni adornos.

Debido a toda la crisis que estamos enfrentando, en estas Navidades vivimos la crudeza de una estadística lamentable, porque cerca del 70% de los hogares de Caracas, ya que en el interior la cosa es aún más terrible, no hay comida suficiente para alimentar a una familia de cinco personas cada semana. No en balde la hallaca, el pernil, el pan de jamón y la ensalada de gallina desaparecieron de la cena navideña de la gran mayoría de los venezolanos.

Obviamente, aunque el gobierno se empeñe en esconder las cifras, la realidad se percibe de manera cruda en la calle, no hace falta leer una cifra para saber lo que está pasando. La Canasta Alimentaria Familiar que incluye solo productos comestibles, en el mes de noviembre de 2016 se elevó a 460.381,55 bolívares, es decir, incrementó  7,2% con respecto al mes anterior, equivalente a 30.755,47 bolívares. En la actualidad se necesitan 17 salarios mínimos (27.092,10 bolívares) para adquirir la canasta alimentaria para cinco miembros. Entre noviembre de 2015 y 2016 subió 480,9%.

Las malas políticas económicas implementadas por un gobierno corrupto, acabaron con el bolsillo de los venezolanos. Por poner un ejemplo, los precios de rubros como hortalizas, tubérculos y granos aumentan casi diariamente, sin contar los productos escasos como la harina de maíz, la leche, el aceite, café, entre otros. La diferencia entre los precios de los productos controlados y los del mercado es de 2.681,70%.

Debido a la inflación que enfrentamos y que supera el 700%, las tradiciones navideñas se convirtieron en un lujo, porque no solo los platos típicos de esta fecha quedaron en el olvido momentáneo, también los padres debieron enfrentar una  dura decisión: comprar comida, o ropa, o juguetes.

Más del 60% cayó la venta de juguetes en las vísperas a la Navidad y los estrenos también fueron desplazados por la necesidad de comprar alimentos.

Y si ya los venezolanos teníamos tiempo padeciendo a la hora de comprar los alimentos o bienes necesarios, los días previos a la Navidad tuvieron una precariedad más: falta de liquidez, por las restricciones para retirar y cambiar dinero, tras la decisión de sacar de circulación el billete de 100 bolívares.

Además insistimos que aunque el gobierno extendió la prórroga para la utilización del billete de 100 bolívares, eso no es tiempo suficiente, ¿después del 2 de enero el país volverá a entrar en caos? Los venezolanos debemos exigir al gobierno que se permita la utilización de los mismos hasta que entre en circulación el nuevo cono monetario.

Maduro se convirtió otra vez en el Grinch de esta Navidad, no se le ocurre nada bueno, puro invento loco, sin estudio ni planificación y con sus políticas económicas ha conducido al venezolano a la miseria. Se robó la calidad de vida de los venezolanos, pero aunque nos sintamos desmoralizados y devastados, debemos mantener la esperanza viva de afianzar un cambio.

La salida de la crisis que vivimos pasa por un cambio de modelo, pero a todas luces pareciera que el gobierno no está dispuesto a hacerlo, generando un conflicto político que se suma a la crisis que vivimos, por lo que para que haya un cambio en el modelo económico se hace necesario ese cambio político.

Tenemos claro que en la medida que no se de ese cambio político la crisis se va a seguir profundizando sin salida aparente y a pasos agigantados, por eso quienes hacemos vida dentro de la Unidad Democrática tenemos la obligación de aprovechar estos días para definir una estrategia y plantearle al país una ruta clara que permita alcanzar a los venezolanos el cambio que quieren a través del camino que también quieren, que es el electoral.

La Unidad debe relanzarse desde la autocrítica. Que se depure lo que tenga que depurarse y que se amplíe lo que se tenga que ampliar. Como plataforma electoral la Unidad ha sido exitosa, la tarjeta más votada en la historia del país, pero no solo puede ser una plataforma electoral, debe plantear a los venezolanos una ruta que permita alcanzar los cambios.

Nosotros planteamos la opción del Referendo Revocatorio y el gobierno, utilizando todas las artimañas y sus instituciones, lo secuestró; y todos no lo defendimos como teníamos que hacerlo y ahora tenemos la obligación de buscar alternativas que liberen el ejercicio soberano del voto que el gobierno pretende robarnos indefinidamente.

El gobiero nos ha robado de todo, pero no podemos permitir nunca que nos robe la esperanza, los sueños y las ganas de construir una Venezuela de progreso para todos.

Estamos llamados a organizar, articular, movilizar al país para que se ejerza presión social y lograr unas elecciones generales, porque el 80% de los venezolanos quiere cambio. Debemos declararle la guerra al hambre, porque la lucha no puede abandonar nuestras tareas más importantes, lo político y lo social deben caminar juntos. No nos podemos permitir tener otras navidades como estas, debemos empujar todos juntos para abrir las puertas de la prosperidad en nuestro amado país.

¡Qué el Niño Jesús nos ilumine para que juntos encontremos el camino de futuro y de cambio! ¡Qué  Dios bendiga a cada uno de ustedes y a nuestra Venezuela!.

Por Henrique Capriles / henriquecapriles.com

 

 

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