Venezuela muere de hambre por Emiro Albornoz Leíon

1

Archivo

(19 de abril de 2018. El Venezolano).-No es exageración el título de este artículo. Es la pura realidad de la ruina y catástrofe que agobia a los venezolanos a causa del hambre que azota a toda la nación.

Este flagelo tiene un solo responsable en la persona del presidente de la república, Nicolás Maduro porque ha sido el artífice de las políticas económica y financieras que llevaron a esta grave situación de hambruna y, a pesar de las observaciones que le han hecho especialistas de la materia, no quiere rectificar, y, por el contrario, insiste en profundizar el socialismo a la cubana, que es precisamente lo que ha llevado al caos a nuestro país.

Y es más responsable aún este tozudo presidente al negarse a reconocer la crisis humanitaria en alimentación y declararla como tal para que puedan llegar a Venezuela la ayuda de los organismos internacionales que asisten a las naciones en casos de hambruna y los países avanzados del mundo entero que también están dispuestos a asistirnos con alimentos pero para ello tiene que haber la declaratoria oficial de la crisis humanitaria.

Siempre he dicho que Nicolás Maduro no acepta la ayuda humanitaria porque al parecer le queda todavía un poquito de vergüenza política y le da pena que un país rico en petróleo, que nada sobre las reservas de crudo más grandes de todo el mundo, con riquezas en minería y en todos los órdenes de la naturaleza, que además recibió en los últimos quince años cerca de dos billones de dólares por la venta del petróleo, tenga
que recibir ayuda humanitaria.

Además, estaría reconociendo que su gobierno es fallido al no cumplir con las expectativas que se creó el pueblo venezolano ante sus propuestas de gobierno en campaña electoral.

Nicolás Maduro estaría incurso, entonces, en delitos de lesa humanidad por negarse a reconocer la crisis humanitaria, y tendría que responder por las muertes de miles de venezolanos por falta de alimentación porque la Constitución garantiza el derecho a la alimentación y a la vida.

Maduro tiene que saber que un venezolano cabeza de familia, con un hogar de cinco personas, su esposa y tres hijos, que gane salario mínimo más la cesta ticket, no puedo comer completo un solo día.

Tiene que estar informado que con 1 millón 300 mil bolívares que suman el salario mínimo y la cesta ticket (tres dólares mensuales) una familia que tenga ese único ingreso no puede comerse un pollo porque un plumífero de esos, de dos kilos, tiene un precio de un millón 500 mil bolívares.

Tiene que saber este presidente incompetente e incapaz que 20 panes para un desayuno ya cuestan 600 mil bolívares y más, un kilo de queso flojo, que bota el agua y merma más de cien gramos, cuesta un millón 350 mil bolívares. Igual precio tiene un cartón de huevos.

Entonces presidente Maduro, este cronista le exige que en su próxima aparición televisiva, que lo hace todos los días, no se haga el loco con la crisis humanitaria de los venezolanos y aborde el problema del hambre que acaba con la vida los venezolanos, que ha causado una deserción escolar de casi 40 por ciento de niños porque sus padres no los pueden mandar a sus colegios o escuelas porque se desmayan del hambre, que millones de venezolanos han bajado la talla porque no les alcanza el dinero para comer.

No siga achacándole la culpa. Señor Presidente, a la guerra económica ni a las sanciones, bien justas, del gobierno norteamericano, porque el grave problema de escasez y de carestía en Venezuela lleva ya cuatro años de su gobierno y las sanciones administrativas del imperio contra funcionarios de su régimen por corrupción y lavado de dólares son apenas del año pasado a la fecha.

El pago de la quincena se quedó corto para comprar comida para un día. Los precios de los alimentos se encarecieron. El kilo de carne y de queso sobrepasaron el millón de bolívares. Un pollo también supera la cifra, y los huevos ya dejaron de ser una opción económica.

Los marabinos optan por los granos en su dieta diaria. Francisca Rondón, ama de casa, lo reconoció. “Granos es lo que podemos comprar, porque todo lo demás está incomprable”. El kilo de carne de res se vende en las carnicerías en un millón 400 mil bolívares, mientras que un pollo de dos kilos alcanza un millón 500 milbolívares. Comprar huevo tampoco es económico. El cartón de 30
unidades se vende en un millón 200 mil.

“Con estos precios nos vamos a morir de hambre”, insistió la mujer de 59 años. “Nosotros comemos carne solo dos veces por semana, el resto es granos y espaguetis”.

Rondón es pensionada y vive en el sector Los Haticos. Lamentó que lo depositado por el Seguro Social no le alcance para comprar comida para un día.

“Esto está malo, antes uno iba pa’l supermercado, agarraba un carrito y echaba lo que quería; ahora no podemos”, dijo la señora que aseguró haber perdido 30 kilos en los últimos seis meses.

Wilson Ortega comparte la opinión de la señora Rondón. En su casa en La Concepción, donde habita con su esposa y dos hijos, no se come carne desde diciembre. “Está muy caro, tanto la carne como el pollo es
incomprable”. “Comemos arroz con granos; de vez en cuando compramos unos huevos, y si no hay mucho dinero comemos arroz con requesón”.

Ortega estaba en el centro de Maracaibo en buscar de ofertas de verduras y plátanos. “Todo está más caro”. Se quejó de comprar los plátanos en siete mil bolívares cada uno con efectivo. En las tiendas el mismo rubro se vende hasta en 25 mil bolívares por punto de venta.

El salario mínimo se quedó corto. Los 392 mil 646 bolívares no es suficiente para comprar un kilo de arroz que se consigue con precio de 370 mil, ni un kilo de harina de maíz precocida que ya está en 450 mil, y
menos para un kilo de pan que aumentó a 600 mil bolívares.

El salario mínimo junto al bono de alimentación fijando en 915 mil alcanza para comprar solo un kilo de queso semiduro que está en un millón 300 mil bolívares, uno de los más baratos pues el madurado ya se
vende en dos millones de bolívares.

Por Emiro Albornoz Leíon

Share.

1 comentario

  1. Pingback: Venezuela muere de hambre por Emiro Albornoz Leíon - el Venezolano de Broward

Leave A Reply