Venezuela ha crecido, pero en buhonerismo, por Emiro Albornoz

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Referencial

(20 de marzo de 2017. El Venezolano).- Quién puede negar que Venezuela ha crecido en estos 18 años de revolución. Eso se ve clarito en las calles, avenidas, plazas y parques. El crecimiento de los buhoneros, de los cobradores de peaje, de los cuida puestos en las colas para sacar el bendito carnet del chantaje, perdón, de la patria, y en general, todo lo que han dado en calificar como las marañas que ha pasado a ocupar un privilegiado lugar dentro de las actividades que realizan los venezolanos para sobrevivir al desastre que ha dejado en el camino esta maldición revolucionaria, es evidente.

Una actividad económica que ha progresado viento en popa es la venta ambulante de café y cigarrillos al detal. Basta detenerse un rato en la Plaza Bolívar de Maracaibo (imagino que así sucede en todas las plazas del país) para ver como desfilan decenas de personas con sus termos de café, sujetados del pecho mediante adminículos que inventan para ello, ofreciendo el popular negrito y, de paso, el cigarrillo a 200 bolos cada cosa.

Es un ir y venir de los practicantes de esta actividad buhoneril porque saben que son los sitios donde se mueve constantemente la gente en búsqueda de trabajo, de documentos en registros y notarías, en prefecturas y en los distintos organismos públicos que tienen sus sedes principales en los alrededores de la Plaza, porque así fueron concebidas por los colonizadores a la usanza de los pueblos españoles.

Esta actividad de vender café estuvo reservada hace mucho tiempo para personas en edad adulta que ya no conseguían trabajo por razones obvias y montaban un tarantín en los frentes de las casas o en cualquier recodo de avenidas y calles, con un termo de café y otros productos factibles de vender a los transeúntes.
Ahora, luego de estos perdidos años de revolución, vemos los mismos viejos de antes, pero a ellos se suman jóvenes de ambos sexos, mujeres adultas y niños que aún no han sido convertidos en los niños de la patria por quienes Hugo Chávez, el iniciador de esta hecatombe, se rasgaba sus vestiduras para convertirlo en otra promesa más de las tantas que fue dejando en el camino de los sueños.

Así es como se gobierna un país a paso de vencedores porque hay que tener las bolas o los ovarios bien puestos para salir a vender café o cualquier tipo de vendutas, de sol a sol,  para que una vasta legión de venezolanos puedan medio sortear la grave crisis económica en que ha sido sumida Venezuela por estos zánganos con su revolución comunista cuyos únicos resultados son: hambre, destrucción y muerte.

Por Emiro Albornoz

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