Venezuela: estado comunista y comunal, por Emiro Albornoz

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(21 de julio de 2017. El Venezolano).- A Maduro y su régimen, aunque estén preocupados y nerviosos por el rotundo éxito de la consulta popular del domingo 16 de julio que rechazó de plano la constituyente comunal y corporativa del venidero 30 de julio, no les interesa esa enorme realidad porque para ellos se trata de un asunto de supervivencia, de mantener el control del poder para seguir disfrutándolo como lo han hecho hasta ahora, y se salvan de ser sentados en los “taburetes” de la justicia venezolana e internacional ante los cuales tendrán que ser sometidos para que paguen sus crímenes de lesa humanidad y el latrocinio a que sometieron a Venezuela durante 18 años.

Maduro sabe que no sólo es rechazado sino odiado por la inmensa mayoría del pueblo venezolano por haberle causado la tragedia de tener que pasar hambre al ocasionar con sus fracasadas políticas comunistas la inflación más elevada del planeta, la escasez generalizada de alimentos y la falta de medicinas y equipos que hacen que se mueran de mengua en los hospitales los ciudadanos que acuden a estos centros en búsqueda de salud. Maduro sólo cuenta con el apoyo del sector militarista de la Fuerza Armada Nacional que lo sostiene en el poder a punta de “bayonetas”.

A Maduro le saben a miasma las exhortaciones de todo el mundo democrático para que suspenda la constituyente después de haber visto tan extraordinaria demostración de voluntad popular, como tampoco le preocupan las amenazas del presidente de los Estados Unidos de aplicar severas sanciones económicas a su gobierno si persiste con su inconstitucional iniciativa “mientras Venezuela se desmorona”, las cuales deben pasar por un boicot contra la compra de petróleo venezolano para que tengan que metérselo por el bolsillo de atrás o lo regalen, y Venezuela sea víctima de la peor hambruna vivida por los países africanos en guerras civiles y sequías prolongadas.

Maduro, si lo permitimos finalmente los venezolanos, hará su constituyente, no importa cuántos voten y sus obedientes y obsecuentes “constituyentistas” declararán a Venezuela como un Estado comunista y comunal con lo cual sepultaran la República Bolivariana de Venezuela, acabarán con Gobernaciones, Alcaldías , Concejos Municipales y Consejos Legislativos Regionales y, en consecuencia, con las elecciones democráticas y universales como las tuvimos hasta hace poco porque saben que ya no ganan unos comicios ni siquiera en Miraflores.

Maduro y sus cómplices revolucionarios hacen uso de la mentira como una política de estado, engañan sin compasión al pueblo venezolano, o por lo menos lo creen, al prometer que la constituyente es la panacea con la cual resolverán todos los problemas del país ocasionados por el mismo régimen. La mentira es parte del legado de Hugo Chávez. El utilizó también la farsa cuando se hacía pasar por cristiano y católico manipulando un cristo de utilería que le entregaban a la entrada del set del su programa Aló presidente porque sabía que el pueblo venezolano era eminentemente católico y cristiano.

Todos recordamos cuando en un programa internacional de Univisión, siendo candidato a la presidencia, aseguro que jamás expropiaría ninguna empresa, ningún medio de comunicación y que no era comunista y Fidel Castro era un dictador. Maduro también es comunista y cree que implorando el nombre de Cristo redentor engaña a los venezolanos que ya conocemos de sus mañas.

Maduro quiere convertirnos en la Cuba del siglo 21 cuando en la isla no consiguen de qué manera dejar atrás casi sesenta años de comunismo que convirtieron a esa nación en una prisión para sus conciudadanos que tienen que tirarse al mar, exponiendo sus vidas, para liberarse del hambre y la tiranía de unos asesinos y dictadores hermanos Castro que han subyugado al pobre pueblo cubano, mientras ellos y el resto de la camarilla comunista que gobierna viven la gran vida.

Es mentira también que la Constitución que salga de esa asamblea constituyente espuria será sometida a consulta popular para que sea aprobada o rechazada por el pueblo porque saben que será negada, a menos que la hagan sectorialmente como hicieron la tramposa elección de los asambleístas. La lógica dice que si no sometieron a la consideración del pueblo la realización de la asamblea constituyente, porque sería negada, mucho menos van a exponerla a su aprobación porque será rechazada.

Este cronista está seguro de cuanto ha expresado en estas letras: La libertad y la democracia de Venezuela están en serios peligros y como dijo Cervantes en boca de Don Quijote de la Mancha: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Por Emiro Albornoz

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