Venezuela en la inciforia, en la inopia, Emiro Albornoz León

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Foto: notitotal

(19 de febrero de 2018. El Venezolano).- El término inciforia, una palabra muy gráfica con la cual los maracaiberos de antier daban a conocer todo un estado de cosas por el cual atravesaban. Sin trabajo, la mujer pariendo, los hijos enfermos y la madre muriendo. Cuando alguien se encontraba en esa lamentable situación y lo saludaban , no había palabra más descriptiva que decir: en la inciforia. Así lo recoge en su libro Historias y leyendas de Maracaibo, ese maestro del periodismo, zuliano de pura cepa, que fue Don Ciro Urdaneta Bravo.

También utilizaban los maracaiberos otro término que con el tiempo cayó en el olvido pero que también describe situaciones demasiado embarazosas y no es otro que la palabra inopia que tiene como sinónimos: miseria, escasez, necesidad, privación, penuria, entre muchos otros.

En la inciforia y en la inopia se encuentran los venezolanos luego de casi veinte años de un malhadado régimen que sus promotores denominaron revolucionario, y, para colmo de males y en clara afrenta al Padre de la Patria, bautizaron como revolución bolivariana.

La inciforia y la inopia se ven por los cuatro costados del país donde se observa a niños, jóvenes, adultos y viejos escarbando en los contenedores de basura, en los que aún quedan de pie, o en grandes bolsas negras con desechos domésticos, a ver que consiguen para mitigar el hambre hecha en revolución.

La inciforia y la inopia andan con el moño suelto en los hospitales y demás establecimientos de salud de Venezuela toda, donde los enfermos se mueren de mengua porque estas instituciones se encuentran desabastecidas hasta de insumos tan elementales como un frasco de alcohol antiséptico o gasas para limpiar heridas. Se observan en los enfermos renales que requieren diálisis y medicamentos para extender su proceso vital y en ello entregan sus vidas al creador.

La inciforia y la inopia se ven en las escuelas y colegios públicos donde los niños han desertado en número que sobrepasa el 40 por ciento según las cifras que ofrecen los líderes magisteriales porque esta revolución de mierda acabó con los programas de alimentación y en sus casas pasan el hambre hereje porque en Venezuela un salario mínimo con su respectivo Ticket cesta alcanza medianamente para un desayuno y quizá para un almuerzo.

Allí están como demostración palpable los estudios realizados por el CENDAS, institución investigadora de la realidad social venezolana que realiza sus estudios para la Federación Venezolana de Maestros y cuyas estimaciones es que en estos momentos un grupo familiar de cinco personas, requiere de más de treinta millones de bolívares mensuales para llevar una vida más o menos decente que incluya alimentación balanceada y recursos para el resto de los gastos que conforman lo que se ha denominado canasta básica familiar.

La inciforia y la inopia en que viven los venezolanos se ven en el informe de CARITAS, institución cristiana internacional de ayuda social, cuyo último balance sobre Venezuela indica que este año 2018 podrían morir en nuestro país hasta 300 mil niños si no hay soluciones a corto plazo al grave problema económico y social que ha conducido a la nación a esta tragedia humanitaria que el gobierno se empeña en no reconocer y declararla porque sería exponerse como un estado fallido, que al lado de estado forajido que ya es, conforman un cuadro de tales proporciones que llevarían a Maduro a tener que renunciar a la presidencia de la república.

La inciforia y la inopia, son dos estados lamentables de postración generalizada de más de tres cuartas partes de la población ocasionadas por ese ser que desgobierna a Venezuela y no contento con esta catástrofe, pretende seguir en el poder utilizando para ello las instituciones del estado que ha sometido a su libre albedrío, sin importarle las vidas de cientos de miles de compatriotas que padecen las consecuencias de su incapacidad y tozudez para gobernar.

Por / Emiro Albornoz León

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