Venezolanos huyen de la crisis en autobús: migrantes narran esta travesía

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Referencial

(13 de agosto de 2017. El Venezolano).- La crisis que se está viviendo en Venezuela está produciendo un éxodo creciente de venezolanos, ya no sólo es una gran cantidad de personas que se ven en los aeropuertos con lágirmas en los ojos despidiendo a sus familiares, ahora también miles se montan en un autobús que los sacará del país por tierra, en donde no importa si tienen que estar casi siete dias viajando, pues lo único que quieren es cruzar la frontera y sentirse a salvo.

“Tenemos dos meses preparándonos para el viaje, igual cuando llega el día es durísimo. Pero más duro es que se quede. Aquí uno no puede ni dormir en paz ni vivir con un mínimo de tranquilidad, por eso lo apoyo para que se vaya. Aquí no hay futuro”, dice Carolina, sin quitar la mirada de la ventana en la que va sentado a su hijo de 20 años de edad, quien acaba de abordar el autobús rumbo a Guayaquil, Ecuador, para después seguir ruta terrestre hasta Lima, donde lo espera una tía que se fue hace apenas dos meses.

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En el terminal de autobuses Rutas de América que tiene más de 47 años tiene tres salidas programadas por semana a través de su ruta andina suramericana que finaliza en el Ecuador, por lo que históricamente la mayoría de sus pasajeros eran ecuatorianos que viajaban a su país, ahora la realidad es otra, “son miles de venezolanos que se están yendo sin ni siquiera conocer el país”, dice Carmen Larrea, encargada del terminal de esta línea que funciona en Caracas, destacó la periodista Gabriela Rojas Grojas en un trabajo reseñado en El Nacional.

El Nacional

El espacio del terminal se hace cada vez más reducido por la cantidad de personas que llegan a preguntar, a comprar boletos, a montarse en el autobús o a despedirse de los que se van. El pasaje que se paga en moneda venezolana ronda los 120 dólares, que a pesar de fluctuar vertiginosamente según el mercado paralelo, aún resulta mucho más accesible de pagar que un boleto de avión.

“Cada vez hay menos opciones y los precios se me estaban haciendo impagables, cuando vi que más aerolíneas se estaban yendo del país comencé a desesperarme, vendí unas cosas que tenía y decidí irme por tierra, ya no me importa la comodidad ni echarme más de tres días de viaje”, cuenta Maura Lobo, una joven de 28 años de edad que tiene boleto para viajar a Quito dentro de 10 días. “Me voy porque ya esto no es un asunto de si eres político o millonario, quedarse es un peligro porque a cualquiera lo meten preso o le dan un tiro. Ahora hasta se meten en las casas, tumban rejas y de verdad me asfixia quedarme”.

La socióloga Laura S. Leret define este éxodo de venezolanos como un “escape”, ya que los ciudadanos huyen de la inseguridad, la falta de alimentos, medicinas, y que ante esto se sienten afixiados y necesitan escapar de la crisis. Esto es lo que le sucedió a Susan Dubois quien a sus 24 años de edad decidiió irse a Chile por tierra, hace diez meses porque no tenía trabajo y el dinero no le alcanzaba para pagarse la universidad.

Decidió irse a Santiago sin conocer a nadie y sin pensarlo demasiado, tomó sus maletas y emprendió un viaje por carretera durante 7 días desde que salió de Maracay y cruzó a lo largo del territorio de Colombia, Ecuador, Perú hasta llegar a Chile. “Tengo una amiga que hace poco se vino por barco desde Brasil, duró 17 días”.

Desde que se concretó la Asamblea Nacional Constituyente muchos Gobiernos han señalado este evento como un punto de ruptura pero las medidas que han tomado son un castigo dirigido al gobierno, no a la población que es la más afectada. “Colombia, Perú y Argentina, por ejemplo han abierto redes de solidaridad y aunque siempre hay que leer las letras chiquitas, las medidas que han tomado son institucionales pero no responden a más restricciones migratorias para la población.

Sumado a todo esto el cese de más de 12 aerolíneas en sus rutas internacionales ha aumentado el éxodo por tierra, algo que hace unos años era impensable, por lo que las autoridades migratorias han tomado medidas. Por ejemplo en Colombia se anunció la entrega del Permiso Especial de Permanencia (PEP) y en 24 horas ya 22 mil venezolanos lo habían solicitado.

Perú, por ejemplo, entregó en febrero un primer grupo de cinco mil documentos de Permiso Temporal de Permanencia para venezolanos que habían entrado a ese país hasta entonces. Luego once mil nuevos documentos fueron entregados cuando el período de entrega fue extendido por órdenes del presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, quien anunció el viernes 28 de julio que el permiso sería autorizado para aquellos venezolanos que habían ingresado a Perú hasta el 31 de julio.

Un trabajo publicado por la revista Semana reseña que el Departamento de Migración de Colombia registra un promedio diario de 25 mil emigrantes que ingresan por los 7 cruces fronterizos en los 6 departamentos limítrofes con Venezuela, aunque Cúcuta sigue siendo el principal.

Otros países latinoamericanos han empezado a tomar medidas semejantes a la peruana, pero pueden hacer más y pueden incluir más países.

Históricamente, Venezuela fue el país que por décadas recibió refugiados de toda América Latina, sobre todo de aquellos países que sufrían de dictaduras, y ahora son los venezolanos quienes están huyendo vía área, terrestre o marítima en busca de algo mejor.

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