Una semana y un carnet, por Antonio Aguirre Urdaneta

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(21 de marzo de 2017. El Venezolano).- Por razones ajenas a mi habitual compromiso de escribir estas Gotas de Opinión cada semana, tuve la imperiosa necesidad de suspender, desde febrero, una función que es parte muy importante de mi realización, desde 1968. Ahora, el obligado planteamiento de hoy.

La palabra patria siempre ha sido un término que los dictadores han usurpado, para devaluarlo de tanto introducírselo en el hocico con el perverso propósito de hacer “gargarismos” de patrioterismo y, de esa manera, engañar a los pueblos sometidos por ellos, haciéndoles creer que aman a la patria más que nadie. Incluso, llegan al extremo de calificar como apátridas a quienes los adversan; porque insinúan que ellos, en sí mismos, son la patria. Basta repasar los textos de historia nacional, de cualquier país, para darse cuenta de cómo tratan de hacer magia con el término y con el concepto.

Como resulta imposible detallar caso por caso, sólo traeré a la palestra pública una comparación, de modo que ésta le permita recordar, a quienes ya pasan de los setenta años, cómo desarrollaba su patrioterismo el dictador Marcos Pérez Jiménez y cómo son imitadas sus prácticas, para manipular la conciencia patriótica de los ciudadanos, en la actualidad. El dictador que sometió y saqueó a Venezuela –y a los venezolanos, por supuesto–, desde diciembre de 1948 hasta el 23 de enero de 1958, hizo de la palabra patria, aunque alguien pueda dudarlo, una de las muletas que lo mantuvo de pie, haciendo cuanto le vino en ganas, durante casi una década. Sus eventos culminantes cada año, en tal sentido, eran denominados “Semana de la Patria”; sarao militar que era realizado, entre junio y julio, que concluirá el 5 de este último mes.

Hoy en Venezuela, coincidencialmente, la palabra patria parece ser el alienante más efectivo que tiene el régimen, para “descerebrar” a todo el que “se deje”: “Corazón de la Patria”, “Madres de la Patria”, “Congreso de la Patria”, “Plan de la Patria”, y “Carnet de la Patria”, para aportar sólo una muestra, son parte de los “gargarismos modernos” que hacen, minuto a minuto, los principales jerarcas del gobierno y de la montonera política que les da sustentación, entre los cuales son mayoría algunos militares de alta graduación, quienes han pasado a ser figuras emblemáticas del régimen, puesto que son ellos los que toman las decisiones más vinculadas con el sistema político que, progresivamente, ha reducido a la democracia a un nivel de mínima expresión.

Amigos lectores, si a ustedes les preocupa la tragedia, casi terminal, que padecemos hoy los venezolanos, sobre todo los pobres y la clase media empobrecida, lean bien, muy detenidamente, este artículo, saquen conclusiones lógicas y coméntenlas, con énfasis, con personas de su confianza y allegados ocasionales. ¡Esta si es una ética manera de defender nuestra nación, hoy sometida a un vulgar remate por quienes sí son traidores de la patria!

Por: Antonio Urdaneta Aguirre / @UrdanetaAguirre

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