Un “hospital” chino, por Antonio Urdaneta Aguirre

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El Universal

(26 de agosto de 2018. El Venezolano).-Definitivamente Venezuela se escapa de nuestras manos aceleradamente. Hemos caído en las garras de chinos, rusos, turcos e iraníes, para referirme únicamente a los leones que más provecho han logrado de las debilidades de Nicolás Maduro. Es público y notorio que el susodicho personaje, cautivo como es de sus fantasías políticas, es capaz de venderle el país a quienes le prometan acompañarlo en su obsesión “antiimperialista”.

Últimamente el usurpador de la máxima jerarquía gubernamental de la república, haciendo gala de sus mediocres bravuconerías, se propone “acabar con el dólar”. De modo que todo el que le siga la corriente es su aliado; y ese aliado goza de cuantos privilegios le ofrezca el dictador de Venezuela.

En síntesis, con esta ligera descripción de lo que, en mala hora, ocurre en la Venezuela hipotecada de hoy, vale señalar los oscuros negocios que hace Nicolás Maduro, con países como Rusia, China, Turquía e Irán. Él siempre habla de los centenares de convenios que ha firmado con los gobiernos respectivos de dichos países. Nadie conoce a plenitud el alcance de los negocios acordados, ni las consecuencias de los mismos, tanto para el presente como el futuro de los venezolanos. Lo que sí suponemos es que las reservas petroleras, el potencial gasífero y el denominado arco minero, están de por medio. Es decir, toda la riqueza nacional, lo cual compromete la tranquilidad y la seguridad de la población actual y de la que está por nacer.

En estos mismos días llegó a Venezuela un buque chino, equipado a manera de un hospital (¿Aceptación de que existe una crisis humanitaria?), según declaraciones del propio dictador. Incluso, pretendió hacer creer que dicho evento encarna un acto altruista de China. ¡Seríamos bien pendejos los venezolanos si creemos en la supuesta generosidad del gobierno del país asiático!

Particularmente creo, así lo pienso, que ese “hospital flotante” debe habernos costado muy caro a los venezolanos; porque conozco chinos desde que era un muchacho; pero nunca he observado en ellos que sean tan generosos. De modo que pronostico más hambre, menos seguridad y el incremento de todas las calamidades que estamos padeciendo. Es obvio que los descomunales dividendos económicos que logran los gobiernos que negocian con Maduro, se traducen en más pobreza para el pueblo venezolano, dado que el dinero que se llevan los chinos y otros socios de la dictadura, es el dinero nuestro.

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