Un desastre muy bien organizado, por Emiro Albornoz León

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Foto referencial

(04 de septiembre del 2018. El Venezolano).- La opinión generalizada de los venezolanos coincide en afirmar que este régimen de Nicolás Maduro no sirve pa/ un coño,. Y este cronista no sólo coincide con ese veredicto, sino que está muy bien persuadido que se trata de todo un desastre muy bien organizado, que de paso sería lo único que han hecho bien.

Cuando uno se pasea por todas las áreas o aspectos de la vida nacional se percata inmediatamente que aquí nada funciona, que todo se encuentra colapsado que no hay muchas razones para continuar viviendo en un país que llega a tales situaciones, de allí que justifico a aquellos millones de venezolanos que han dejado su patria grande para ir a buscar en otros confines, lejos del lar nativo, de la familia, de los amigos y compañeros de siempre, lo que su propio país no puede brindarles.

Recientemente conversaba con un amigo y colega que decidió irse a los Estados Unidos con sus muchachos y su esposa. Aquí dejó muchas cosas. Me decía, comentando el colapso del servicio eléctrico que carga de cabeza al pueblo zuliano y a toda Venezuela, que aún teniendo los medios suficientes para enfrentar la hiperinflación y no pasar hambre ni necesidades de otros órdenes, aquí no se puede vivir porque no hay calidad de vida.

Podremos tener dinero, me decía,  podremos tener salud y no vernos en la terrible situación de enfermarnos para conseguir las medicinas que requerimos, pero uno llega cansado a su casa,, luego de una larga jornada de trabajo con muchas ganas de descansar, y de repente, Maduro y su ministro eléctrico, Motta Domínguez.nos retiran el servicio eléctrico por espacio de doce horas y más y no nos dejan ni descansar ni dormir.

Luego de esta desventura, salimos a la calle, somnolientos a tratar de trabajar y nos vemos en la necesidad de aprovisionar el vehículo de gasolina, pero tenemos que meternos en una descomunal cola de automotores montada por Maduro y sus incapaces funcionarios de PDVSA quienes acabaron con una de las empresas transnacionales mejor gerenciada del mundo, antes de esta revolución, y tenemos que importar la mayor parte de la gasolina que se consume en el país. En este ínterin transcurren cuatro a cinco horas, y hasta más.

Superada esta agónica prueba, decide uno ir a un banco a disponer del dinero que legítimamente se ha ganado, en la seguridad que  por haber entrado en vigencia el nuevo cono monetario te garantiza que vas a disponer de tus recursos financieros porque hay bolívares “soberanos” suficientes para atender la demanda de dinero de los venezolanos, y resulta que lo tienen metido a uno en el mismo viejo corralito del bolívar fuerte, y apenas puedes obtener, luego de largas colas a medio sol, de unos tristes 100 bolívares soberanos o 10 millones de los viejos, que no alcanzan ni para un cartón de huevos. Vaya estafa.

Superas esta nueva prueba y vas a buscar alimentos para tu hogar y te consigues que no puedes comer carne porque una decisión del régimen de colocarle un PVP sin tomar en cuenta la realidad del mercado, hizo que desapareciera el producto.

De regreso al hogar, conseguimos nuevamente que no hay electricidad, pero tampoco hay agua para las necesidades hogareñas y el cuidado y aseo personal, sobre todo después de un agotador y caluroso día.

Así vas notando que la basura nos va a comer en nuestra casas y en las calles donde se observan montañas de bolsas negras y otros colores porque tenemos un Gobernador y un Alcalde que ya cumplen un año gobernando y en lugar de resolver los problemas, los han exacerbado. Que las cloacas se encuentran reventadas por los cuatro costados y ríos de aguas negras corren por todos lados. Que las calles y avenidas están llenas de huecos y bocas de visita destapadas que acaban con los vehículos.

Fácilmente llegamos a la conclusión que se trata de un desastre muy bien organizado para que todo funcione mal y le vuelvan cuadritos la vida a los venezolanos.

¡Que viva la robolución!

Texto por: Emiro Albornoz

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