¿Tú no sabes quién es…? Por Ernesto Hontoria

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Crédito: runrun.es / Archivo

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(28 de noviembre de 2015. El Venezolano).- Entre los recuerdos que guardo de mi infancia están las peleas con otros niños de la cuadra. Entre ellas recuerdo la que tuvimos una vez con un par de alienígenas que habían aparecido en casa del vecino. Mi hermano y yo conocíamos a todos los chamos del vecindario y sabíamos que en esa casa no había niños. Sólo vivía en ella una pareja de viejitos cascarrabias que nunca nos devolvían la pelota de fútbol cuando iba a parar a su jardín.

Los alienígenas no hablaban “normal” como nosotros. Usaban expresiones diferentes, se trataban de tú, en lugar de usted; no decían “toche”, pero repetían muchas veces “vale”; no sabían jugar fútbol y, cuando se lo pedimos, no nos quisieron devolver nuestra pelota, caída en el jardín de la casa de los viejitos, que resultaron ser sus abuelos. No tardamos mucho en entablar un cordial intercambio de insultos.

Ese día me enteré de que mi hermano y yo éramos gochos y que el tío de esos niños, y gobernador del estado, debía ser una suerte de “Jack el destripador”, porque a cada rato, al calor de los insultos, los niños preguntaban: “¿Tú no sabes quién es mi tío?”, y suponían que uno debía temblar del susto al saberlo.

Desde ese momento la frase “tú no sabes quién es mi tío…mi papá…mi padrino” se me volvió harto conocida y antipática. En bachillerato, amigos del colegio se la espetaban a los policías cuando con razón o sin ella nos paraban para pedir algo.

Llegué a pensar que los únicos pendejos que no teníamos generales, gobernadores, diputados, o ministros que restregar en la cara a los demás, éramos mis hermanos y yo. ¿Qué le podía decir yo a mis contrincantes para intimidarlos? ¿Qué mi papá era profesor y que mi padrino tenía una farmacia?

Muchos años después, a juzgar por lo que se cuenta de los sobrinos de la pareja presidencial, arrestados en Haití por tráfico de drogas, las cosas como que no han cambiado mucho. El hombre nuevo que anunciaba el comandante eterno, se parece demasiado a los guapos y apoyados que conocí en mi infancia. Seguramente los dos jóvenes arrestados eran de los que se jactaban de esgrimir “¿tú no sabes quién es mi tío?” a cuanta autoridad se encontraran en nuestro país y apuesto que los chapeaban con credenciales chimbas.

Sueño con el día en que tengamos funcionarios honestos, educados y valientes que puedan responder a este tipo de sujetos cosas como: “envíele saludos a su tío cuando lo vea y dígale que a usted lo metimos preso porque las leyes en Venezuela son iguales para todos”.

Sueño que resulta modesto si lo comparamos con el ideal de hombre nuevo de Marx. Para él, en la “fase superior del comunismo”, los hombres no estarán obsesionados con la acumulación de riquezas, sino con su propia realización a través del trabajo productivo para la comunidad. Nada más lejos del enriquecimiento a través del tráfico de drogas, que se consigue en detrimento de los demás.

Por Ernesto Hontoria El Tiempo

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