Todos al referendo contra la constituyente, por Emiro Albornoz

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Referencial

(13 de julio de 2017. El Venezolano).- No quisiera imaginar los hechos que pudieran ocurrir en Venezuela antes del 30 de julio, fecha infame fijada por el CNE para la realización de una elección de candidatos a la asamblea nacional constituyente propuesta de la manera más tramposa y fraudulenta por Nicolás Maduro, a sabiendas que la oposición democrática no participaría en dichos comicios, porque pisar ese peine es validar la continuidad en el poder de un régimen que es rechazado por la casi totalidad del pueblo venezolano por ser el causante del desastre humanitario que vive la nación, del empobrecimiento del pueblo a niveles de pobreza crítica, de hambruna, de crisis en salud, de inseguridad, de colapso de los principales servicios públicos, de inflación galopante, de escasez y de la corruptela más depravada que se haya podido ver en el país a lo largo de su vida republicana.

De lo que sí estoy cierto es de cuánto va a suceder el próximo domingo 16 del corriente con la convocatoria aprobada por la Asamblea Nacional de Venezuela, con todo el carácter constitucional de la misma, para que el pueblo venezolano se pronuncie, si quiere o no que se realice esta constituyente propuesta por Maduro, la cual el CNE dio como un hecho cumplido sin antes cumplir con lo establecido en el artículo 347 de la Constitución de la república que establece claramente que es el pueblo quien convoca, independientemente de donde haya venido la iniciativa, como bien lo dice también el artículo 348.

Ese día, histórico para el país, el pueblo venezolano saldrá a las calles de toda Venezuela a decirle a Nicolás Maduro y al mundo democrático que no quiere la realización de esa constituyente porque la misma es una estafa a la nación y no es más que la alternativa de última hora que asumió la dictadura de Nicolás Maduro para poder sostenerse en el poder a falta del apoyo popular.

Se trata de una constituyente sectorial que acaba con la universalidad del voto de todo el pueblo venezolano, pues casi la mitad de los candidatos serán escogidos por medio de sectores muy bien estratificados del oficialismo, como son las comunas y los sindicatos paralelos montados por el régimen en los cuales votará un número muy limitado del padrón electoral los cuales son todos fichas inconmovibles del oficialismo.

Pero también pasa por encima de derechos progresivos que adquiere el pueblo con el paso de los procesos democráticos como fue el adquirido en 1999 cuando fue convocado por el CNE para decidir si aceptaba la asamblea constituyente propuesta en ese entonces por el ex presidente Hugo Chávez, o la rechazaba. En efecto, fue aprobada por el pueblo.

El 16 de julio será una demostración contundente de todo un pueblo en defensa de la Constitución violentada y vapuleada por el régimen, de la democracia y la libertad, y los resultados tienen que ser aceptados por el gobierno porque están apegados a lo que dicta la Carta Magna de la república.

El Artículo 71 de la Constitución, es bien claro: “las materias de especial trascendencia nacional podrán ser sometidas a referendo consultivo por iniciativa del presidente en Consejo de Ministros y por acuerdo de la Asamblea Nacional aprobado con el voto por mayoría de sus integrantes.”.

Y qué más trascendente que la convocatoria de una constituyente mediante la cual se pretende redactar una nueva Constitución.

Pero más contundente es el artículo 5: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.

Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos.”

De tal manera que el régimen está obligado a aceptar estos resultados porque es el soberano quien le está diciendo que esa constituyente no se puede llevar a efecto sin su consentimiento, y si quieren evitar lo que han denominado la hora cero con todas las implicaciones de una declaratoria como ésa.

En este escenario la Fuerza Armada Nacional puede reencontrarse con el pueblo venezolano y exigirle al Presidente de la república que acepte la decisión del soberano y retire su espuria e ilegítima propuesta. En sus manos descansaría la paz y la tranquilidad de la nación.

Por Emiro Albornoz

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