¿Tensión entre Trump y Putin?, por Benjamín F. Deyurre

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(Foto referencial)

(16 de julio de 2018. El Venezolano).- Veremos cuál será el resultado de la comparecencia en Helsinki de Donald Trump y Vladímir Putin. Analicemos los entretelones de todo el caso.

Según se comenta en Washington, se está preparando un juicio político (impeachment) contra el vicefiscal general Rod Rosenstein por alegaciones de estar parcializado contra el Presidente Trump.

Llama la atención que casi a la misma vez que Rosenstein anuncia la imposición de cargos contra 12 oficiales de la inteligencia Rusa (GRU) por haber penetrado las computadoras del Comité Nacional Demócrata, se anuncia la proximidad de este impeachment liderado por los republicanos del House Freedom Caucus, los representantes Mark Meadows y Jim Jordan. También hay otros como Trey Gowdy que lo rechazan.

Y “casualmente” todo coincide con el encuentro de Trump y Putin. Sobre el particular, el senador republicano Ben Sasse declaró el día anterior que “el Presidente Trump no debería dignificar a Putin con una reunión”. Agregó que “Putin es un asesino” y “un enemigo de Estados Unidos”. Además dijo que “Putin no vaciló en invadir a Ucrania y Georgia, organizó un golpe en Montenegro, fundó grupos políticos xenófobos en Europa y fusiló a Estonia con ciberataques”. Según esto, Putin es una “joya”.

Evidentemente, todos se preguntarán si estas situaciones son puramente casualidades o si son rebuscadas para obtener algún beneficio político. En el caso de la trama Rusa, Trump se queja de acoso incesante por el FBI y aduce la requisa sufrida por su abogado personal Michael Cohen, quién manejó el caso de la actriz porno Stormy Daniels y su supuesta relación con el entonces candidato Trump.

El impeachment contra Rosenstein parece una vendetta por haber presentado los cargos contra los 12 funcionarios de la inteligencia rusa. Tampoco deja de ser curioso que la presentación de esos cargos sea casi conjunta con el encuentro Trump-Putin. Pareciera que algunos quisieron crear tensión en ello.

¿Quién le pone el cascabel al gato? Uno y otro bando tienen causa y efecto en todo lo que sucede por esta trama.

Las soluciones para forzar un finiquito en este caso pueden incluir al propio Trump. Muchos opinan que no puede despedir al fiscal especial Robert Mueller ya que fue nombrado por Rosenstein debido a que el fiscal general Jeff Sessions se recusó del caso. Pero, evidentemente, Trump sí pudiera despedir a Rosenstein, y forzar a quien lo reemplace a despedir a Mueller.

Es importante destacar las declaraciones de Rosenstein referentes a que el Departamento de Justicia intentará transferir el caso de la intervención Rusa, de la oficina de Mueller, a la división de seguridad Nacional de EE.UU. Esto implica que, aunque Mueller sea cesanteado, la investigación continuará. Desde luego, esto podría acelerar el despido de Rosenstein.

Parece razonable pensar que la investigación rusa tampoco puede ser eterna y requiere un veredicto final por parte de Mueller. En ese sentido, se espera que todas las pruebas del caso sean finalmente presentadas.

Lo más importante en la trama rusa es que esta es la primera vez que una potencia extranjera comprobadamente interfiere en las elecciones norteamericanas. Acaso si llegara a existir una reclamación del presiente de EE.UU a Rusia por dicha intervención, ¿pudiera terminar esto en una confrontación nuclear? Parece que existe una actitud responsable respecto al peligro que implica una guerra nuclear, al menos en las sociedades más occidentalizadas.

Sin embargo, el patriotismo se impone en todas las instancias. Bajo ningún concepto se debe permitir que otro país intervenga en forma alguna en lo más sagrado de la democracia norteamericana: sus elecciones presidenciales. “Esto no es una cacería de brujas, Rusia atacó a Estados Unidos en el 2016”, afirmó Gowdy.

La democracia de EE.UU es la más sólida del mundo. El fiscal Mueller, republicano, exdirector del FBI y de reconocido prestigio en las esferas de Washington, está haciendo el trabajo para el que fue designado. Y los acusados hasta ahora por él son señalados sin importar un ápice su filiación política, como, por ejemplo, el exjefe de campaña de Trump, Paul Manafort, y el exconsejero nacional de Seguridad, Michael Flynn, entre otros.

En la mayoría de otros países no ocurre esto. Sin duda la gran nación nortemericana es un faro de luz para el mundo.

Por Benjamín F. Deyurre | El Nuevo Herald 

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