Soy un dictador… la evidente confesión de Maduro, por Carlos Ñañez

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Referencial

(04 de agosto de 2017. El Venezolano).- El domingo 30 de Julio el régimen de Maduro y los Castros, celebraron el acto de mayor cinismo y simulación pseudo democrática en la historia nacional, de hecho no se terminó la gesta por la salida de Venezuela de esta terrible y calamitosa realidad, ese día acudimos de manera pasiva cientos de miles, al espectáculo terrorífico de una tiranía imponiendo toda su carga de maldad y rojo horror sobre una población cansada, hastiada de tantas improvisaciones, de tanta inmoralidad y del peor error histórico regresivo en 207 años de vida republicana, para los lectores de este artículo el evento de simulación y latrocinio electoral, comenzó a las seis de la mañana y doce horas después exhibíamos la terrible cifra de dieciséis muertos, entre ellos un niño de trece años de edad, cuya sangre resalta las líneas de la ya muy quebrantada e inexistente ley orgánica de protección de niños niñas y adolescentes.

Inicialmente quiero expresar que lo del domingo no puede ser calificado, como un evento electoral, pues no habían contendores con ideologías distintas, lo vivido el domingo fue una asamblea corporativista del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quienes pretenden darnos una carta constitucional distinta a la del legado de Chávez, vaya inconsistencia cuando esta propuesta es elevada por quien se hace llamar hijo de Hugo Chávez Frías, de quien heredó desde luego la coprolalia, el repudio por la disidencia, pero que siendo justos no recibió como legado el menor de los tinos políticos. Estas líneas las escribo sobre el clamor de treinta millones de personas que ven destruida la capacidad para hacerle frente al desastre en el cual Nicolás Maduro ha sumido a la nación más prospera de América Latina, la otrora receptora de desplazados por las tiranías del cono sur, Europa y el Caribe, es ahora la oferente del desplazamiento humano más reciente de este convulso siglo XXI, no dilataremos en ser un emulo de Siria en el Caribe.

Retomando el tema de la simulación electoral y la brutalidad de la represión cometida por el triunvirato de Nicolás Maduro, Tarek el Aissami y Diosdado Cabello, las reacciones de la comunidad internacional no se hicieron esperar y de nuevo debo como venezolano, me comporta agradecer los actos de heroicidad y desprendimiento del Secretario de la Organización de Estados Americanos, el uruguayo Luis Almagro, quien en una clara lección para nuestra atolondrada dirigencia opositora, fue capaz de denunciar por todas las vías el crimen continuado contra las formas republicanas, el estado de derecho y la decencia en la cuna de Bolívar. Cuarenta países no reconocen los resultados del fraude constitucional, la Unión Europea se plantó firme frente a la tiranía venezolana y con ella casi la totalidad de las naciones libres, democráticas y éticas del mundo. Estos actos de repudio internacional, no amedrentaron a quienes sustentan el horror del Madurismo, las fuerzas armadas convertidas en un pretorio político, presentaron ese domingo 30 de julio, el más ominoso comportamiento de tutela a un régimen forajido, la tozudez y arrogancia de un Consejo Nacional Electoral, convertido en una oficina partidista del chavismo, fue la nota resaltante del día, uno de sus rectores simplemente se negó a participar de un ya controvertido resultado, que hacía evidente la realidad de una convocatoria total y absolutamente fracasada, por la carencia masiva de participación.

La nucleación de centros electorales, así como el empleo del Poliedro de Caracas un teatro propiedad del Estado, en el cual se desarrollan eventos de índole artístico cultural, dejaban ver la escuálida participación de votantes y por ende la característica ilegitima de esta convocatoria. La cual tenía como escenario de fondo, la presencia de vehículos blindados y cuerpos de seguridad, reprimiendo de manera brutal e inmisericorde a cientos de venezolanos.

Los resultados electorales no nos sorprendieron, se anunciaron por parte de la Presidenta del CNE, la cifra de 8.092.320 votantes para designar a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente. Anunciado a la nación al filo de la medianoche y celebrada por Maduro, sobre la sangre fresca de 16 víctimas que se sumaron a las ya más de 120 vidas ofrendadas para satisfacer los deseos de perpetrarse en el poder, por una misma hegemonía que hoy nos mata de hambre, pobreza, enfermedad y violencia. Ahora se ufana de un triunfo fraudulento y avieso, que retumba aún en los vestigios de moralidad de la ex república de Venezuela.

Maduro en cadena anunció de manera brabucona, al mejor estilo del también dictador Noriega que su persona, estaba por encima de las sanciones aplicadas por los EUA, las cuales comportan congelar bienes e impedir la celebración de contratos, así como la inclusión en la lista de gobiernos forajidos. La respuesta del Sr. Presidente, no pudo ser más cercana a lo que describiera Lombroso en su obra sobre la fisionomía de un criminal. Reconoció que en realidad era un dictador y que además le seducía la idea de comportarse como tal, frente a la conducta de lo que para su corto entendimiento económico es especulación y no inflación, aún en su arrogancia sorda es incapaz de comprender la delicada brecha que existe entre la conducción política de un país y su destino económico. Pruebas de esta conexión se derivan de la conducta del dólar paralelo desde el día Lunes 31 de Julio hasta la fecha de edición de este artículo Viernes 04-08-2017, el tipo de cambio se devaluó en 69 % y hoy cotiza a 18.892 Bs/$, frente a un banco Central, que dejó de ser el rector institucional de la política monetaria nacional y es simplemente una Torre de Concreto en el Centro de Caracas, la esquizoide capital de un País que se derrumba a pedazos.

La incertidumbre en materia política, está impactando a los indicadores económicos de manera absolutamente irracional, frente a un escenario de evidente carencia de divisas aunado al rotundo fracaso de los siete experimentos cambiarios emprendidos por el régimen de Maduro, conforman un caldo de cultivo perfecto en el cual la posibilidad por darle viabilidad a las realidades del mercado interno, lucen cada vez más lejanos, durante la era del chavismo y su bonanza con un barril de petróleo por encima de 100$, la praxis de emprender planes de corte populista electoral era muy sencilla, es más la posibilidad de exportar el modelo de la izquierda fracasada y financiar no solamente a socios ideológicos del Caribe, sino a sus homólogos europeos, no suponía esfuerzo alguno, por el contrario esta bonanza le permitió al ex presidente Chávez, desmantelar por la vía de las expropiaciones a las empresas nacionales y quebrantar la función de producción nacional, sustituyéndola por un modelo de reemplazo de lo producido nacionalmente por lo importado, en términos de intercambio abiertamente favorables, lo cual conformaba un cuadro de gravísima dependencia con relación al tipo de cambio y a la necesidad inminente de importar todo, lo requerido por la sociedad venezolana.

Nicolás Maduro heredó las vacas flacas y en un entorno, en el cual el autoritarismo competitivo y la capacidad de fomentar una política social deficitaria, eran inviables optó por convertirse en un régimen de corte autoritario con tutela militar, el grafico anterior demuestra los estragos en materia cambiaria, que la incertidumbre política imprimen a la ya muy afectada y destruida capacidad de compra en términos de paridad. Si a esta receta explosiva le añadimos la carencia total de una política monetaria racional y la perpetuación de la praxis de imprimir mayor cantidad de masa monetaria, para financiar los escandalosos niveles de déficit fiscal que es equivalente al 30% del PIB de la República, los resultados son los de un cuadro abierto de hiperinflación, incompatible con las realidades de un país petrolero y rico en recursos como Venezuela, es decir esta trampa hiperinflacionaria, no es otra cosa que la demostración de la infinita torpeza en materia de conducción económica y la inobservancia de los artículos contenidos en la constitución de la república, con relación a la conducción del Banco Central, el cual ha perdido todo vestigio de autonomía e independencia.

Como así lo demuestra el cuadro siguiente, en el cual se evidencia la expansión de la base monetaria, es decir la capacidad monopólica del órgano monetario, misma que supera al agregado de liquidez, es decir el abandono de los objetivos intermedios de la política monetaria, obviamente, tal praxis destruye el modelo del multiplicador monetario y demuestra, como sencillamente la autoridad en materia de política monetaria, se ha enfocado en financiar deficitariamente al Estado y ha abandonado sus preceptos elementales en cuanto al control de la inflación y la protección de la capacidad de compra de la moneda nacional frente al dólar.

Las políticas públicas de contención o estabilización, no están cercanas a un gobierno que propende abiertamente hacia prácticas de corte autoritario, por el contrario a mayor inflación se configura un cuadro de miseria en donde la dominación es la norma.

Así pues, con la inestabilidad del mercado cambiario, la república perderá la ya muy afectada capacidad de intercambio y reposición de inventarios, sencillamente nadie poseerá la capacidad de comprar o vender a unos precios distorsionados, por un tipo de cambio abiertamente afectado por la incertidumbre política, en la cual la propia supervivencia de la república y su definición económica se encuentran en franca interdicción. La máxima del economista inglés Jhon Maynard Keynes, se hace cada vez más cercana: “Los mercados pueden permanecer irracionales por mayor tiempo del que usted permanece solvente”.

Toda esta realidad económica conforman el caldo de cultivo, para el socavamiento de las libertades, la primera libertad es la libertad económica y esa está destruida, la prueba de tal destrucción, es la antigualla reeditada de los síntomas de las hiperinflaciones, que acompañaron a buena parte de los gobiernos tiránicos de la Argentina, aparecen en la frenética Venezuela de Maduro y el drama de la República del Weimar, reaparece en la caribeña Venezuela, con la presencia del corporativismo y la justicia horrorosa, que fueron la norma en esa vergonzosa fase de la historia de la humanidad.

En realidad Maduro no es un dictador es el jefe de una camarilla de individuos quienes se hicieron del poder, para engañar, estafar y aniquilar a una Nación, es el líder visible, de una nomenclatura de personajes sin ética ni moral, de amorales dispuestos para el fraude, como también quedó demostrado cuando el presidente de la empresa Smartmatic proveedora del software, con el cual se realizan las elecciones, en Venezuela, desde que fueran contratadas por el Psiquiatra Rodríguez, para trocar al CNE, en el organismo más confiable en materia de votación del mundo, manifestara de manera clara y diáfana que los resultados presentados eran sencillamente inviables y obedecían a una manipulación de al menos un millón de votos, hago énfasis en que al menos, es lo menos que pudo la señora Lucena agregarle a los tan extraordinarios resultados anunciados, los cuales obedecieron a la orden dictada por Maduro, la cual no nos escandaliza en lo absoluto, pero levantó las alertas de la comunidad internacional, al punto de que la Organización de Estados Americanos, no invitó al Consejo Nacional Electoral, a la reunión de las autoridades hemisféricas en materia electoral, pues de acuerdo al juicio atinado de su Secretario Luis Almagro: “ No se puede sentar un órgano electoral al servicio de un régimen dictatorial, no puede sentarse en la mesa de la democracia hemisférica”.

Con esta frase alerta a la dirigencia opositora nacional, no para que hagan huida en avance, sino para que inscriban candidatos a las contiendas regionales y exijan sean removidos de sus cargos, los rectores de este muy cuestionado poder electoral, pues el mismo es incompatible, con la virtud y la decencia elemental y lejos podrían garantizar la celebración de ningún proceso electoral, aún y cuando se cuenten con ejércitos de observadores y testigos, el árbitro esta sesgado, maculado y abiertamente controlado por una dictadura escandalosa.

Serán recordados todos sus rectores aún aquel que decidió el ostracismo y la omisión como égida, por haber sido los cómplices del mayor escándalo de fraude electoral en la historia de Hispanoamérica.

El régimen tiránico de Maduro, tiene el destino cifrado como el bíblico Rey Baltasar, la frase en la pared del Palacio de Babilonia parece repetirse en las Paredes de la muy convulsa Miraflores: “Mene, Mene, tequel ufarsin” que en español significa: “Tu reino y tu han sido pesados en la balanza y fuiste hallado falto”, en estos momentos tal vez hay un banquete en Miraflores o en los mejores hoteles de Europa, pagado con el dolor y la sangre de los venezolanos, pero estamos seguros que no tendrán paz jamás y la justicia divina, esa que es consuelo, para quienes hoy somos miserables caerá de manera implacable contra quienes, se coludieron para generar el peor latrocinio en nuestros 207 años de historia.

Finalmente quiero compartir una frase de Miranda el precursor, ese de quien debemos de asirnos para salir del sin sentido de estos dieciocho años de horror populista, ese que debe ocupar los altares de la patria, hoy asaltados por pillos, petardistas y enemigos jurados de la libertad, cuyas tropelías son honradas, por quienes comparten sus mismas pústulas morales, hoy en Venezuela ocurre aquello que el orador ateniense Demóstenes denunciaba, “ Ay de aquella sociedad que celebra la carencia de virtud y se burla de los buenos”. Sin embargo frente a estos lodos traídos por aquellos polvos, hay una generación de libertadores y mártires a quienes la historia no nos perdonaría traicionar, con pactos con la miseria de esta inmundicia que conspira con exterminarnos, la sangre de nuestros jóvenes, los horrores de nuestros privados de libertad, en condiciones infrahumanas en las ergástulas del régimen, nos obligan a empujar la libertad y esa mañana del canto de Laboardeta, tal vez no la veremos pronto, pero debemos esperar que sea como un viento que arranque los matojos del chavismo, sembrando libertad y limpiando los caminos.

“Entre las diversas maneras de matar la libertad no hay ninguna más homicida para la República que la impunidad del crimen o la proscripción de la virtud”

Francisco de Miranda.

Por Carlos Ñañez

 

 

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