Se le cayó la máscara a Maduro, por Emiro Albornoz

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Referencial

(06 de junio de 2017. El Venezolano).- Nicolás Maduro ya no puede ocultar su desesperación ante la garrafal acción, antidemocrática e inconstitucional, de convocar una constituyente sectorial que no existe por ningún lado de la Constitución como el único salvavidas que le han buscado los asesores cubanos que de ninguna manera quieren soltar la teta de Venezuela que bastante seca la tienen ya.

Maduro tiene que saber que su indecente propuesta, validada por las comadres alcahuetas y por el inefable Tribunal Supremo de Justicia, dirigido por presuntos magistrados que no atienden a la esencia y el imperio de la ley sino a las directrices que les imparten desde ese poder omnímodo en que se ha convertido el palacio de Miraflores, arrasa con lo establecido muy taxativamente en el artículo 5 del texto sagrado: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”..

Abrumado por las actuaciones de la Fiscal General de la República que ha calificado su propuesta de constituyente como una regresión en materia de derechos humanos al no someterla a una consulta general o referendo como se hizo en 1999 cuando el ex Presidente Chávez formalizó su proposición constituyentista. Al mismo tiempo señaló que impide la universalidad del voto y en consecuencia le exige al organismo judicial una aclaratoria sobre si perdió vigencia la democracia participativa y protagónica-
También solicita la ciudadana Fiscal que que el máximo tribunal aclare si la soberanía sigue residiendo en el pueblo y explique la diferencia entre “convocatoria” (que la Constitución atribuye al pueblo) y la “iniciativa de convocatoria” (que sí puede corresponder al presidente, entre otros).
Maduro sintió y quedó cimbrado con el latigazo democrático y legalista de la Fiscal que le hizo caer la mascara y salió a decirle a la nación que le va a permitir que vote si acepta o no la constitución que saldrá de esa asamblea constituyente ( ¿o prostituyente?) como si fuera una dádiva que ofrece y no un derecho constitucional del pueblo venezolano de aprobar , en referendo también, ese nuevo texto legal de la república.

Maduro, si en verdad quieres practicar la enmienda de tu error, ordénale al CNE que convoquen un referendo consultivo al pueblo de Venezuela para que diga si quiere o no la constituyente que tú propones , la cual con toda seguridad será rechazada.

En Venezuela y en el mundo todos sabemos que a Maduro no se le puede creer ni el Padre Nuestro, no solo por su condición de comunista y ateo, sino porque es un mentiroso contumaz que es capaz de decirnos después que lo afirmado fue en broma, como lo hizo cuando le propuso a Obama que liberara al independentista portorriqueño Oscar López y él le entregaba al imperio a Leopoldo López. El resto de la historia lo conoce todo el mundo.

Como que nos ha visto cara de “guebones” a los venezolanos. Para él es muy fácil mentir cuando se le ponen las cosas complicadas o cuando quiere obtener algo a cambio,

¿Es que acaso se le puede creer a un hombre que llama a un dialogo en una mesa de negociación, involucra hasta el Vaticano e incumple todo lo acurdado en esa mesa?

¿Es que la “mejor constitución del mundo”, bautizada así por su padre putativo y padre también de todo este verguero en que ha metido a la nación su maldita revolución ya no le sirve al proceso revolucionario porque perdieron la audiencia total de los venezolanos?

Qué le puede importar al Presidente Maduro meterse su promesa de llevar a referendo la constitución que emerja de una constituyente chimba e irregular por el bolsillo de atrás (Chávez dixit) si con la constitución de Chávez hizo lo mismo, no sin antes manosearla, violarla mancillarla, deshonrarla y ultrajarla
Maduro lo que quiere es una constituyente conformada por adeptos a su revolución comunista que no representan ni el 5 por ciento de la nación para perpetuarse en el poder, igual que lo pretendía Chávez.

Sabemos que acabará con la República Bolivariana de Venezuela para imponer el estado socialista y comunal. Sabemos que acabará con la Asamblea Nacional, Gobernaciones, Alcaldías, Concejos Municipales y Consejos legislativos Regionales porque sabe que esas instancias democráticas jamás las volverán a ganar sus corifeos y áulicos del partido comunista que lo sustenta en el poder.

El pueblo de Venezuela tiene el derecho constitucional de salir a la calle a reclamar su facultad de convocar la constituyente e impedir, como sea, que se realice la prostituyente maduriana.

Veremos quién puede más. Si más de treinta millones de venezolanos en las calles del país, dispuestos a jugarse hasta la vida por su libertad y su democracia, o un sector de la fuerza armada que es utilizado para reprimir y asesinar al pueblo, al soberano.

Por Emiro Albornoz

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