Santa Claus Vs Niño Jesús, por Miguel Eduardo Mundo

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(13 de diciembre de 2016. El Venezolano).- Nos toca despedir un año más, llegó la época en que nuestros sentimientos se agudizan, más para quienes están recién llegando a tierras nuevas como inmigrantes, a muchos la tristeza los embarga por estar lejos de sus hogares, pero nace la esperanza de un mejor futuro, una nueva vida para esas familias que han decidido evolucionar en busca de un porvenir diferente.

Una de las cosas más maravillosas de las fiestas navideñas es que todas las familias se reúnen, y verdaderamente como emigrantes nos va tocando ver esa realidad desde otra perspectiva, si hay la unión, si hay en el reencuentro, pero es diferente. Lo que si es cierto es que en este día el rencor y la tristeza se borran de nuestra mente y sólo habita en nuestro corazón alegría, paz y sobre todo amor.

Logramos comprender de un modo diferente el mensaje que nos brinda la natividad del niño Dios, evento para el cual como humanos nos hemos preparado durante todo el año, agradecer al Creador es el principal motivo y aunque nuestras acostumbradas misas de aguinaldo ya no están, siempre encontramos la forma de elevar una plegaria.

Nos hace muy feliz poder ver una linda sonrisa dibujada en los rostros de los niños; caminar por las calles y ver a las personas entusiasmadas, las tiendas decoradas, el cielo iluminarse de colores y mucho más. Este es un momento de alegría, de compartir en familia y de demostrar solidaridad hacia las personas, apoyo que en la actualidad se hace tan necesario.

Llega el 24 de diciembre y los niños ilusionados esperan los regalos que en Estados Unidos entrega Santa Claus en esta noche, luego de comerse las galletas y dejar la leche a medio tomar, pero para quienes crecimos en otro territorio recordamos que era la noche para esperar la llegada del niño Jesús, la ilusión de ver aparecer la imagen del hijo de Dios en los pesebres que artísticamente ayudábamos a armar en nuestros hogares, usando cuanta bolsa o perol conseguíamos y coloreábamos, además de incorporar flores o musgo natural, cada casa tenía su distinta tradición, lo cierto es que se cumplía con la gracia de Dios, rezar, agradecer y mantener viva la esperanza de que el niño santo acaba de nacer y con Él llegaban nuestros regalos.

Pero no era solo la llegada del niño, es que luego tocaba cumplir con la llamada “parada del niño”, tradiciones que por acá, en esta nueva cultura desconocen y que nuestros hijos nos ven extraño en su mayoría cuando le hablamos de ello, nos corresponde a nosotros como padres latinos intentar recuperar esa tradición y mantener esa fe y el respeto hacia Dios; claro no podemos dejar que nuestros hijos se queden sin recibir sus regalos.

En medio toda la festividad, las hallacas, el pan de jamón y cualquier otra comida tradicional, llega la noche de año nuevo, que es sin lugar a duda una noche de promesas, ilusiones, esperanzas. Podemos dejar atrás un año que se va con sus cosas buenas y malas y darle la bienvenida a un año nuevo en el cual depositamos nuevos sueños y nuevas esperanzas.

Por Miguel Eduardo Mundo / @MiguelMundo

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