La roja miseria, por Miguel Eduardo Mundo

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John Moore/Getty Images

John Moore/Getty Images

(14 de septiembre 2016. El Venezolano).- Mucho se había tardado Nicolás Maduro en burlarse del pueblo por la desgracia que padecen los venezolanos por la falta de alimentos en el país, no se podía esperar menos de él, que fracaso es escuchar a la persona que debería infundir el mayor respeto hacia su pueblo, reírse de 30 millones de venezolanos que padecen por igual de un problema que afecta a todos.

Antes de reírse, bailar, gozar y hablar barbaridades, debería tener en cuenta que 28 niños mueren al día en Venezuela por desnutrición y enfermedades, la expresión fatal de la crisis humanitaria, que el gobierno de Maduro no quiere reconocer y tampoco permite la ayuda del exterior.

Las agrupaciones de venezolanos en el mundo hacen esfuerzos por intentar hacer llegar insumos al país, pero es mucho más lo que se necesita, la crisis venezolana no se puede resolver con paños de agua tibia, eso es tolerar lo que ocurre, y el pueblo no merece acostumbrarse a vivir de esa forma, los seres humanos no pueden aceptar de buenas a primeras que se cometa genocidio, eso es falta de integridad y es ausencia de Dios.

La miseria que impera en éste momento en Miraflores no puede ser mayor a la voluntad del pueblo, a un tirano y déspota como Maduro no se le puede permitir imponerse ante la petición de una nación.

Ya son casi 20 años de tanta opresión, algo que parece increíble en tiempos modernos, pero que si a analizar vamos, ellos (tiranos rojos), se han encargado de adaptar el país a condiciones que sólo los favorece a ellos, el modernismo quedó atrás, la tecnología la disfrutan solo los súper millonarios, en la radio y TV sólo se escucha y ve lo que ellos quieren, el internet funciona en su máxima velocidad y liberación en el mundo…tanto así que ya hasta Cuba está realizando una apertura mundial al uso del internet, mientras en nuestra Venezuela su acceso es cada vez más complicado y restringido.

El hecho de mantener a la mayor cantidad de personas ocupadas durante todo el día y gran parte de la noche, en largas colas para poder comprar algo de alimentos, medicinas y cualquier otra cosa realmente necesaria en un hogar, deja saber que así es como ellos prefieren ver al pueblo, preocupados por sus problemas personales y sin atender lo complejo de ese torbellino que poco a poco destruye a todos por igual.

Insisto, el hambre en Venezuela está causando estragos, especialmente en la población más vulnerable que son los niños y ancianos, con secuelas irreversibles para la salud y el desarrollo de nuestro gran país.

Se necesita mucha voluntad, se necesita la gracia de Dios, se necesita de apoyo mundial; no es justo para Venezuela que la dejemos sola, debemos todos hacernos eco del suplicio y que el mundo entero voltee la mirada.

LA INVITACIÓN es a la cita que tenemos cada sábado y domingo a las 07:00 PM para compartir en Mundo 360 a través de www.elvenezolano.tv

Miguel Eduardo Mundo/ El Venezolano

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