Roberto Picón Herrera, por Jota Contreras 

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Referencial

(28 de Junio de 2017. El venezolano).- El régimen acorralado ataca por varios frentes, por un lado reprime feroz y sin misericordia, por el otro asecha y encarcela, un tercer frente son los colectivos armados que cumplen una función disuasiva y de control temerario sobre la población, en especial de los más humildes; otro frente es el mediático en el cual Villeguitas es el gran maestro; claro está, en las actuales circunstancias no actúa como periodista sino como político y es por ello que utiliza su poderoso sistema de medios: radio, prensa escrita, televisión, portales y cuentas en las redes sociales, para transmitir verdades parciales y parcializadas sobre el acontecer nacional. La finalidad de todo ello tiene como objetivo ganar tiempo, con la esperanza de aplacar los ánimos, enfriar la calle y poder consumar sin problemas el llamado “Fraude Constituyente”. No obstante, contrario a lo que busca, el tic tac de las agujas del reloj, lejos de beneficiarlo lo perjudica: cada hora, cada día y cada semana la población sufre las consecuencias del crecimiento exponencial del costo de la vida, la escasez y la inseguridad. Todo esto es un cocktail explosivo que va mellando el espíritu incluso de los propios seguidores del chavismo. Éstos, a pesar del disgusto con su presidente, se abstenían de sumarse a las protestas. Sin embargo, desde hace unos días para acá, la cosa es distinta. El pueblo chavista harto de la situación, se adhiere cada vez más, al reclamo callejero. Ya no son los focos de disturbios en las urbanizaciones de clase media de todo el país; ya la protesta se está irradiando por todo el territorio y recorre cuales ríos caudalosos los cuatro puntos cardinales. (No son 5 Nicolás, son 4). Pronto el país estará inundado de protestas y la hoy achicopalada Fuerza Armada más temprano que tarde preferirá alzarse, antes de ahogarse con Maduro y su sobradamente fracasado socialismo del Siglo 21; dando al traste la maniobra de la constituyente con la cual pretenden eternizarse en el poder. No obstante ello, con la falsa ilusión (en mi opinión) de que llegaran ilesos al 31 de julio y consciente como lo está, de que la hipotética convocatoria de la Constituyente será un fiasco desde el punto de vista de la participación popular, el régimen pretende acudir a su último recurso: la trampa informática y en las urnas. Para consumarla previamente deben seguir un protocolo, uno de cuyos pasos iniciales es el de neutralizar y desarticular los contrapesos que en el seno de la oposición venezolana existen, que le permiten precisamente al comando de la unidad, detectar cualquier irregularidad en los procesos comiciales. De hecho ya lo estaban haciendo con el Fraude Constituyente. Es del dominio público de como la inscripción de Cilia Flores y Hector Rodríguez violan la Ley Electoral. Esto fue detectado por el comando “Anti Fraude” de la unidad. Este comando estaba denunciando las irregularidades del proceso y armando el expediente para demostrar el sainete en marcha, montado por el régimen.

Este, para evitar que siguieran las develaciones, le dio una patada a la mesa y decidió colocarle la mordaza a quien constituye, en mi opinión, el cerebro más talentoso de la MUD; superior a todos quienes la dirigen. Olvídense de Leopoldo López, del loco Capriles, de la guacharaca María Corina, del Morocho Cartaya o del mariscal de mil batallas Henry Ramos. Se llama Roberto Picón. A este caballero lo conozco desde kinder y en las aulas de Villa Loyola en el Colegio San Ignacio de Caracas. Fue siempre un sobresaliente. Le cabe la frase de que cuando uno está yendo el viene de regreso. Me sorprendió gratamente habérmelo conseguido en San Cristóbal en los actos de campaña electoral de Cesar Pérez Vivas en el 2008. Lo estaba asesorando en materia electoral. Quizá sin su participación, los cinco mil votos de ventaja que le sacó Pérez Vivas a su contendor, se los hubiesen escamoteado en la Junta Electoral Regional. De allí siguió amasando conocimientos sobre la cuestión pública y sabiamente, avizorando lo que estamos viviendo hoy, no pretendió competir en el terreno del liderazgo político; en su lugar concentró sus esfuerzos en montar en todo el país la estructura de control electoral para evitar la trampa que en cualquier momento el PSUV le iba a propinar a las fuerzas democráticas. El Régimen, claro está, no iba a recurrir al expediente del fraude, mientras el juego democrático los beneficiara. No tenían necesidad de ello. Pero ahora que la cosa se les puso muy chiquitica, en la que saben que están derrotados de calle, ahora sí pretenden ejecutar el “Plan Fraude”. Como parte de esa conspiración para desconocer la voluntad popular, meten preso al “Master Mind” anti fraude de la MUD. Junto con el otro detenido, Arístides Moreno, ambos están ubicados en los ignotos recodos de la plataforma unitaria.

Casi nadie los conoce. No se involucran para nada en los pleitos domésticos que existen en ese saco de gatos (y gata) del cogollo opositor. Para ellos eso es secundario; se limitan a hacer su trabajo. Saben que la salvación del país pasa por impedir el fraude, que siempre estará latente mientras el estado venezolano este en manos de Cuba y las FARC. Quien será Presidente después?, eso es lo que menos les preocupa ahorita. Después abordarán ese tema. Por los momentos lo que pretenden lograr es desmontar el “Fraude Constituyente”. A los cubanos y a las FARC, dueños del poder del estado en Venezuela, les tiene sin cuidado los lideres de la MUD. Pero estos dos individuos, en especial Picón, esos si que son un problema. Picón conoce y los cubanos lo saben, todos y cada unos de los vericuetos del complejo sistema electoral venezolano. Sabe donde están las vulnerabilidades informáticas y se conoce de arriba abajo la normativa electoral. Además cuentan con un equipo de patriotas venezolanos y venezolanas cuyas tareas son hechas no en oficinas o comandos, sino desde las computadoras de sus casas. Cada miembro de esa legión podría perfectamente estar trabajando en cualquier empresa de Silicon Valley; sin embargo su patriotismo los ata al país y sin remuneración alguna le donan a Venezuela un valioso aporte cuya única finalidad es que la voluntad del pueblo esté garantizada en cualquier elección. Por estás razones es que meten presos e incomunican a las cabezas de ese batallón. El régimen, experto en mentir, como todo socialista, los acusa de delincuentes y les imputa (una pelusa) el delito más grave de la legislación penal venezolana: traición a la patria (20 a 30 años de presidio). Ordenan procesarlos en los tribunales militares, violando el principio constitucional de que todo ciudadano tiene derecho a ser juzgado por sus tribunales naturales. Ninguno de los dos son militares, por lo tanto deben ser juzgados por la justicia penal ordinarla; claro está, Raúl Castro no puede arriesgarse que un Ministerio Público, que no es ahora genuflexo a sus deseos bastardos, sea el que decida si deben ser imputados o no en base a las pruebas fehacientes que pueda o no conseguir: hay que dejarlos presos un buen tiempo con pruebas o sin ellas; por lo menos hasta que pase el proceso constituyente. No les permiten ser asistidos por abogados de su confianza sino que sus defensores les son asignados por la justicia militar. Esto no está ocurriendo solo con Picón y Moreno, sino también con los estudiantes y ciudadanos comunes que han sido apresados en estos últimos meses de protestas. Con la detención de Picón y Moreno, el régimen cree que le ha asestado un duro golpe a la oposición y por ello están brincando de la alegría; pero como indiqué antes, mientras el régimen va, Picón está de regreso. Mas allá de las incomodidades que para él, su familia y sus amigos nos está causando su detención, ésta no tendrá ninguna repercusión en el sistema que diseñaron para impedir que se consuma la trampa que el gobierno pretende montar en el fraude de la constituyente. Todos los mecanismos de control y de seguimiento están salvaguardados en un lugar seguro, y ellos mismos a sabiendas de que lo que les está pasando ocurriría, dejaron a sus “designated survivors” encargados de hacer lo que ellos hacían. Sobra decir que la honestidad, principios cristianos y altruismo que lo caracterizan anulan toda credibilidad en las acusaciones que le formula el gobierno. En estos momentos de angustia y desesperación, elevemos nuestras oraciones para que Dios lo ayude a soportar con hidalguía el duro trance por el que está pasando. Pronto saldrá en libertad y podrá celebrar con toda Venezuela la satisfacción de haber cumplido su deber con la patria. Nuestra solidaridad con él y su familia en este momento aciago para la República.

Por: Jota Contreras

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