El relato de un joven venezolano que prefiere robar que cobrar el insuficiente salario

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Foto: referencial

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(25 de noviembre de 2016. El Venezolano).- Ante la grave crisis económica, social y política que vive Venezuela jóvenes se han visto inmersos en la delincuencia, aseguran que es más fácil robar un celular o un carro que ganarse un sueldo dignamente.

Un trabajo especial realizado por El Nacional, toma el relato del delincuente llamado  “Cara e’ Iguana”, quien además señala que “lo mío es robar y al que se vuelva loco, volarle el coco”, la misma visión la comparten miles de jóvenes inmersos en la delincuencia que castiga a los ciudadanos comunes a través de robos, secuestros y asesinatos.

Destaca que su principal motivo para introducirse en el mundo criminal es la crisis socioeconómica, uno de los principales problemas de Venezuela en la última década. “¿Cómo alguien va a hacer una cola para meterse un plato de comida y además tener que esperar el día de cédula para poder comer? Eso no cuadra, eso no es vida”, asegura el antisocial, que se niega a vivir bajo las condiciones en las que lo hacen la mayoría de los venezolanos.

El criminólogo y penalista Luis Izquiel precisa que entre los jóvenes de 15 años y adultos de 28 años se duplica la tasa de desempleo abierto, y en ese mismo grupo también se concentran las víctimas y los victimarios de la violencia.

Cara e’ Iguana” indica que “prefiere salir pa’ la calle a robar un teléfono o un carro, ¿para qué voy a matarme por cobrar un sueldo el 15 y último si robándome dos teléfonos tengo más que eso?” (…) en estos momentos el país está en quiebra, nosotros (los venezolanos) no tenemos. Ahorita todos se van a ir porque todos empezarán a robar”, dijo.

Por su parte la psicóloga Beatriz Contreras Cabrera recalca que la situación económica de un país es uno de los principales factores que impulsa la delincuencia. “La inflación, aunado al desempleo y al bajo poder adquisitivo, provoca que a la población se le dificulte satisfacer sus necesidades”.

Sin embargo, recalca que se desprende una raíz fundamental de la familia: “Individuos con poco roce familiar, académico y emocional se ven afectados por esta misma situación, por lo que se sienten ‘forzados’ a valerse de actividades ilícitas para cumplir con sus aspiraciones”.

El delincuente denuncia  que ha intentado buscar empleo para dejar de delinquir, pero siempre escucha la misma frase: “nosotros te llamaremos”. Nunca lo hacen. Se identifica como una víctima de la discriminación, porque por su aspecto no le han dado la oportunidad de conseguir un trabajo digno. Asegura sentirse marginado y frustrado, sin ganas de pertenecer “a una sociedad que lo aborrece”.

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Manifestó que en la calle siempre es rechazado y temido por los transeúntes, quienes muchas veces lo denuncian de hacer algo que él en realidad no tenía intenciones de hacer.

La gente te ve en la calle y ya piensan que estás robando, cuando uno en verdad está tranquilito (…) A veces uno sale solo para ver la calle y buscar trabajo (…) La guardia y la policía muchas veces te paran y te quieren sembrar un teléfono, o cualquier cosa, solo para meterte preso y ‘desintegrarte’ de la sociedad”, contó.

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