El régimen se agrieta: Maduro se cae, por Emiro Albornoz

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Reuters

(20 de julio de 2016. El Venezolano).- A veces uno no sabe qué pensar con los comunistas y otros bichos raros que tuvieron especial protagonismo durante los sucesivos gobiernos de Hugo Chávez, y hasta más allá del actual régimen de Nicolás Maduro, y hoy lo enfrentan y se rasgan las vestiduras defendiendo unos derechos democráticos que en tiempos del intergaláctico igual fueron pisoteados,. Amparados en un apoyo ciego que el pueblo brindaba a éste, adormecido por sus propuestas de democracia participativa y protagónica y por su discurso que preconizaba la igualdad de todos, sin importar la capacidades o el carácter emprendedor del individuo.

Recientemente, ex ministros que tuvieron papel protagónico en las políticas económicas de Chávez, como es el caso de Jorge Giordani, conocido por sus veleidades pequeño burguesas de coleccionar vehículos deportivos de lujo, la ex ministra Ana Elisa Osorio, una de las que no se escondió el 11 de abril del 2002 y fue de las convocantes  de los grupos armados que desde el puente Llaguno asesinaron a balazos a más de una veintena de venezolanos e hirieron a dos centenares, acompañados de otras destacadas figuras revolucionarias como Nícmer Evans, de la disidente Marea Socialista, acudieron al inefable CNE, regentado por las muy bien calificadas “comadres” para exigir la realización del referendo revocatorio.

Lo cierto es que a medida que pasan los días, va en aumento  el número de chavistas “distinguidos” que respaldan públicamente el referéndum revocatorio del presidente Nicolás Maduro o la necesidad urgente  de que renuncie para que lo que queda de esa facción  no sea desaparecido en las próximas elecciones, independientemente que sean presidenciales o regionales.

Uno de los disidentes que destaca por su alejamiento del régimen, es el exalcalde metropolitano Juan Barreto, quien lidera la organización Redes que conformaba, o conforma, el llamado polo patriótico “prácticamente destruido”, quien se suma a otros grupos chavistas, ahora muy  “preocupados” por la crisis que vive el país.

A todas estas,  uno de los personeros más criticados y rechazados por los venezolanos, Diosdado Cabello, de quien son archiconocidas sus desavenencias y discrepancias  con la pareja residencial, así salgan abrazándose en público, sale apurado a decir, sin que nadie se lo pregunte: ”Nadie está negociando la salida de Maduro”.

Se aprecia claramente cómo se agrieta el régimen de Maduro. Hace agua por todos lados. Tres años han sido suficientes para que el chofer de Miraflores demuestre su manifiesta incapacidad para regir los destinos de la nación.

No existe área del país que no se encuentre colapsada gracias a los desaciertos de Maduro. Más de tres cuartas partes de la población pasa hambre porque la inflación desencadenada por las políticas económicas del gobierno este año ya sobrepasa el 500 por ciento y a finales de año habrá superado el 800 por ciento. Igual sufren por la grave crisis hospitalaria ante la falta de medicamentos e insumos que hacen que la gente se muera de mengua, mientras Maduro se encadena todos los días,  baila y echa chistes. Es el peor nivel de deterioro social y económico de Venezuela a lo largo de toda su historia republicana, a pesar de haber recibido en los últimos diez años la astronómica suma de 999 mil millones de dólares por las ventas del petróleo cuando estuvo en altos precios.

Hasta los propios chavistas, buscando salvar algo de lo que queda del tal legado político del fundador de esta claque, de este bodrio mal llamado revolución bolivariana del siglo XXI, le dan la espalda a Maduro y se restean para que salga de la Presidencia.

Connotados Mayores Generales en retiro, pero con una marcada influencia en los estratos castrenses, como Clíver Alcalá Cordones, Miguel Rodríguez Torres y el ex Gobernador de Mérida, Florencio Porras, se han unido al grupo disidente.

Todo hace presagiar que el fin de Maduro está cerca. Bien porque el CNE no pueda continuar entrabando el revocatorio presidencial y le ponga fecha, momento en el cual más de doce millones de venezolanos le dirán que se vaya, o porque la presión interna en los grupos de la revolución  que pujan por el control del movimiento lo lleven a renunciar.

Redactado por: Emiro Albornoz

 

 

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