Rebelión electoral contra la dictadura, por José Ignacio Guédez

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(19 de octubre de 2016. El Venezolano).- Hasta hace poco Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Pedro Carreño y todo el coro de voces rojas, decretaban la muerte del referéndum revocatorio y la suspensión de todo proceso electoral incluyendo las regionales bajo los argumentos del supuesto fraude en las firmas y la emergencia económica, respectivamente. Se trataba de la eliminación del derecho al voto y del fin definitivo de la democracia. Pero la realidad hoy es otra, la convocatoria a la jornada de recolección del 20% de voluntades sigue en pie, al tiempo que el CNE se atrevió a contradecir a la cúpula del PSUV anunciando elecciones regionales y municipales (con primarias) para el año que viene.

Con el perdón de los masoquistas que creen que todo lo que pasa es producto de la voluntad del Gobierno, debemos decir tajantemente que la lucha ciudadana encabezada por la MUD ha logrado abrir el CNE manteniendo vivo el camino electoral, que es el único en el que tenemos garantizada la victoria, como se demostró ya el pasado seis de diciembre. En las actuales circunstancias toda elección es una pésima noticia para el régimen y una buena noticia para el pueblo que quiere cambio. Ni el “firmazo” ni el anuncio de las elecciones regionales son una concesión de Tibisay, sino que representan frutos concretos de la resistencia democrática, y así debemos valorarlo. Hoy a Maduro le quita el sueño la jornada de finales de octubre, mientras que los gobernadores rojos saben que tienen los días contados y que entraron ya en cuenta regresiva. Están rodeados por el voto.

Claro que si decimos que estamos en dictadura, debemos también poner en perspectiva las circunstancias en la que se materializan las cosas. Las condiciones y los plazos del proceso del revocatorio no pueden ser otras con este régimen. Igualmente pasa con el retraso inconstitucional de seis meses de las elecciones regionales. El caso es que la dictadura quiere eliminar las elecciones y el pueblo está en rebeldía electoral. Pero ya podemos exhibir logros concretos de la lucha histórica que estamos dando, tales como el aislamiento internacional del Gobierno, la impopularidad de Maduro y la división en las filas del chavismo. Que la OEA haya activado la carta democrática, que el Mercosur haya vetado al gobierno venezolano, que varios connotados chavistas hayan manifestado su voluntad de revocar a Maduro, todo esto tiene un gran valor imputable a la cuenta de la política unitaria del revocatorio.

Ahora nos toca convertir la jornada del 26, 27 y 28 de octubre en el verdadero revocatorio para deslegitimar definitivamente a quien ha decidio desconocer por completo  la constitución y tiene al pueblo padeciendo su peor tragedia. Esos tres días son de desobediencia, de rebelión, de paro cívico en favor de la democracia y en contra de la tiranía hambreadora. El futuro del país dependerá de lo que pase esos días en los que estamos llamados a dejar huella. Igualmente debemos asumir en la MUD el reto de recuperar hasta veinte gobernaciones, lo que dejaría quebrado y dividido  al PSUV y nos daría el piso necesario para la gobernabilidad de un mandato presidencial en manos de la MUD. Primarias y tarjeta única parece ser la receta acorde para el reto que se nos presenta. Entendamos ya que la lucha por las gobernaciones es legítima y complementaria al revocatorio y que representan un escenario de lujo para el quiebre definitivo y el cambio integral. La rebelión electoral consiste en exigir el cumplimiento de la constitución para que la gente escoja su destino y acabe con la dictadura ejerciendo la democracia. Pueblo contra tiranía.

Por José Ignacio Guédez / La Patilla

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