Que la tortilla se vuelva, por Douglas Zabala

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(24 de agosto del 2018. El Venezolano).- Vamos a ver si le encuentro lógica a la ilógica manía de lo que ha venido siendo victima un sector de la oposición, en eso de jugar adelantado o después de burro muerto. Ahora resulta que sin esperar a que el gobierno termine de desamarrar el paquete económico del que anda haciendo más bulla que gallina vieja cuando pone un huevo,  salieron a convocar un paro del más que paralizado país.

Un paro al que a muchos no le va ni le viene, pero que en las mentes efebrecidas  con repetir el triste y celebre paro petrolero, piensan que ahora si, en menos de lo que cante el gallo, lograraran con paciencia y salivita, hacer lo que  no hicieron el 20 de mayo, cuando se  negaron a meterle todos los votos hasta por la jeta al candidato a la reelección.

A mi no vengan a echar cuentos de paros, protestas y hasta de insurrecciones combinadas para tomar el poder, porque bastante suelas de mis zapatos he gastado en esas porfías, pero algo de manío tenia ese acalambrado inmovilismo comercial.

A ver quien me desbaraja este nuevo lance radical lanzado desde la frías calles de otras capitales del mundo, por parte de nuestros “cancilleres” opositores. Resulta que según ellos, los pata en el suelo nos  declaramos en paro en solidaridad con la cadena de Supermercados, Carnicerías, Fruterías, Charcuterías Abastos, Tienditas y kioskitos abusadores, para que al otro día todo lo que ya estaba por las nubes, tendríamos que ir al infinito del universo y más allá, para poder comprar con con los nuevos precios de la ley de la oferta y la demanda del “humanizado” capitalismo venezolano.

De números, tendencias y estadísticas no me hablen tampoco, porque desde que intentaron explicarme en bachillerato la teoría de los Polinomios,  me produce una alergia arrecha sacar cuentas; pero aquí desde los más radicales hasta el asesor del programa económico del “colaboracionista” Falcón, venían  señalando que había que dolarizar los salarios, sincerar el precio de la gasolina y por lo menos suavizar el control de cambio.

Pues bien, ahora resulta que al innombrable se le ocurre casi que hacernos caso y en vez de seguirle la huella y esperarlo en la bajaita, para ver si todos sus anuncios no pasan de un mal amarrado paquete chileno, salimos desvocados a convocar un paro, donde lo unico que quedó paralizado fue su poder de convocatoria.

Convocar a paro y que nadie le pare es tan significativo como no decir ni esta boca es mía, ante tal paralitico desaguisado. Por eso cuando a mi me pidieron  que diera una  opinión sobre  el llamado a paro, les dije: yo soy asalariado y lo mio es la huelga general, pero de todos modos les voy a recordar aquella vieja canción del español Chicho Sanchez Ferlosio: “Cuando quiera el Dios del cielo, que la tortilla se vuelva, que los pobres coman pan y los ricos mierda mierda”.

Por: Douglas Zabala

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