El precio del petróleo, por Hugo Hernández Raffalli

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(07 de julio de 2016. El Venezolano).- Las recientes declaraciones del presidente de Petróleos de Venezuela,  Pdvsa, ponen en evidencia la urgente necesidad de lograr un precio del barril de petróleo entre 70 y 80 dólares. La realidad actual del mercado petrolero mundial ha demostrado que los consumidores están sobre abastecido, trayendo como consecuencia un ajuste de los precios, en más del 70% respecto con los precios del 2014. Ya para el año 2015, Pdvsa dejó de percibir cerca de 60.000 millones de dólares.

A partir de la caída de los precios del petróleo, se inició el déficit de ingresos de divisas, lo cual  generó una disminución importante de nuestras importaciones, impactando negativamente contra el abastecimiento de alimentos y medicinas.

Todo ello ocurre con un nivel de reservas internacionales bajas. El crédito internacional muy deteriorado en el mundo financiero, fundamentalmente por una percepción de la inestabilidad política sobre Venezuela.

El presidente de Pdvsa afirma que la empresa ganó más de 2.500 millones de dólares en el ejercicio económico del 2015. El precio  ponderado del petróleo en ese año fue de $ 49 por barril. Estamos convencidos que Pdvsa es la quinta o unas de las empresas petroleras más importantes del mundo. Solo con considerar las reservas probadas de petróleo, sería la primera en el planeta. Es una empresa muy importante y muy compleja, con negocios muy globales, debiendo ser muy competitiva y rentable.

Pdvsa pasa momentos de una crisis de liquidez y de cerco financiero para emprender proyectos que conlleven la preservación de la producción o de aumento. Hoy en día, es de extrema urgencia mantener la producción de petróleo, hay factores técnicos y financieros que deben incidir en ello.

Los recursos de Pdvsa no alcanzan para financiar los proyectos necesarios para mantener la producción. Menos aún para aumentarla.

Insistimos una y otra vez,  la única salida para Venezuela de esta difícil crisis económica, ética y moral, es poner en práctica las inversiones  necesarias para explorar nuestro petróleo. Eso significa utilizar los canales abiertos entre China, Rusia y Estados Unidos y algunos países europeos interesados en nuestro petróleo, para poner en práctica la monetarizacion de nuestro petróleo. Anticipar recursos con garantía de parte de nuestras reservas. Para ello, debe ocurrir una acuerdo entre el Gobierno y la oposición.

La profundización de la crisis en Venezuela depende de nuestro petróleo, de nuestras reservas y de su exploración. No podemos cruzarnos de brazos, viendo cómo se disminuye la producción, tanto por la declinación natural de los yacimientos como por la desinversión. Estamos condenando a la futura generación a vivir en un país rico en recursos naturales, pero con una población pobre.

Llamo la atención sobre la importancia de fortalecer nuestra principal industria. ¿De qué servirán nuestras reservas de petróleo, sino somos capaces de explotarlas? En el mundo financiero existe temor por financiar a Venezuela, por el clima político. Nos estamos haciendo mucho daño, sin beneficios en el corto plazo. No habrá ganadores o perdedores. Solo habrá perdedores. Nadie ganará.

De manera que tenemos que ser muy claros ante el pueblo. Hay que decir de qué tamaño es la crisis y cuáles son las alternativas. El precio del petróleo no llegará en el corto y mediano plazo, a 70 o 80 dólares por barril. Entonces, ¿qué haremos? O actuamos o nos resignamos a seguir en la oscuridad.

Hay que emprender las inversiones para sostener y aumentar la producción. Buscar los empréstitos internacionales respaldados por parte de nuestras reservas de petróleo y exigirle a nuestra industria la mayor eficiencia y productividad en sus operaciones y manejos.

Las grandes empresas explotadoras y comercializadoras de petróleo están  a la caza de lo que pasa en nuestra industria y harán todo lo posible para cerrar el paso a su recuperación, en busca de tomar parte de nuestra Pdvsa.

Dejemos las mezquindades y los intereses grupales. Seamos grandes en estas horas de desasosiego y de oscuridad. Nuestra independencia dependerá de ello.

Por: Hugo Hernández Raffalli / Panorama

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