Otro año más de calamidades, por Emiro Albornoz

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(05 de enero de 2017. El Venezolano).- De ninguna manera se nos podrá calificar de profetas del desastre o de voces agoreras al especular en que este año que acaba de comenzar será otro más de la zaga de la catástrofe que sobre el país se ha sobrevenido en los tres últimos años del régimen comunista de Nicolás Maduro, gracias a su incapacidad para dirigir los destinos de esta nación y a la aplicación de políticas totalmente contrarias a la realidad económica que han llevado a la pobreza a más de las tres cuartas partes de la nación, de cuyo total una buena porción vive en condiciones críticas.

El Presidente Maduro le miente una vez más a los venezolanos al afirmar que este 2017 será un año de recuperación económica esperanzado en una subida de los precios del petróleo a raíz de los recortes aprobados en la reunión de la OPEP en Viena, y no con la puesta en práctica de políticas económicas que acaben con las distorsiones provocadas y que llevaron al colapso económico y a la quiebra del país.

Según especialistas en la materia económica los aumentos que pudieran los recortes de la generación de crudo no tendrán un mayor significado significativo, aunado a la rebaja considerable de la producción petrolera venezolana y la cuota de 95 mil barriles que le toca a Venezuela rebajar en su producción, no ofrecen un panorama esperanzador.

Venezuela termina en negativo su acontecer económico, con una cuantiosa deuda milmillonaria en dólares a pesar de haber recibido más de 999 mil millones de dólares por la venta de su petróleo en los últimos diez años, pero de los cuales no hay nada porque todo se lo robaron, lo dilapidaron, lo regalaron y lo convirtieron en polvo cósmico, utilizando una rase que utilizaba mucho el iniciador de esta catástrofe, Hugo Chávez Frías.

Maduro ha dicho repetidas veces que el país se encamina a superar el rentismo petrolero en el 2017, lo cual lo venía repitiendo Chávez Frías desde muchos años atrás y cuando aún el país recibía una avalancha de millones de dólares, y los resultados no han sido otros que aumentos en las importaciones de alimentos y decaimiento de la producción nacional que llevaron a la grave situación de desabastecimiento que hoy carga andando de cabeza a la mayoría de los venezolanos que tienen que calarse largas horas de cola en medio de extenuante calor y soportando las peores situaciones.

Maduro, luego de casi cuatro años de Gobierno, es considerado como el mandatario con el peor desempeño económico del mundo, dejando a los venezolanos en un estado de pobreza que supera las tres cuartas partes de la población cuyos ingresos no le permiten alimentarse adecuadamente, convirtiendo a Venezuela en el único país del universo donde la gente trabaja y sus salarios no alcanzar para suplir las necesidades mínimas de una buena alimentación. Como para el libro de los récords.

Su predecesor o padre putativo, Hugo Chávez, pudo capear el temporal de las desastrosas políticas económicas revolucionarias gracias a un crecimiento desproporcionado de los precios del petróleo producto de una coyuntura económica mundial de una elevada demanda de crudo y una oferta algo escasa, obteniendo Venezuela una descomunal montaña de millones de petrodólares que le permitieron despilfarrar a manos llenas para comprar voluntades en nuestro propio país y solidaridades internacionales para tratar de exportar su proyecto revolucionario hacia el continente, robo a manos llenas, y más allá, regalando , según cálculos de expertos, más de 250 mil millones de dólares en ejecución de obras y dinero en efectivo a otros países.

A Maduro, aparte de su manifiesta incapacidad para gobernar, le tocó recoger los malos frutos de una siembra realizada sin los abonos que se requerían para que brindara una buena cosecha, y para colmo de males los precios del petróleo sufrieron una súbita caída que agarró a nuestro país en la peor de las ruinas hasta el punto que no hay dólares ni siquiera para importar los alimentos y las medicinas que requiere el pueblo venezolano que muere de hambre y de mengua en los hospitales. Pero sí los hay para compras de armamentos inservibles que sólo servirán para incrementar los negociados.

Queremos estar equivocados con estas apreciaciones que el sólo sentido común nos indica porque no somos expertos en la materia económica, pero como decía un viejo amigo que se marchó muy temprano, yo no sé leer, pero me escriben. Y no hay que ser sabio para saber que si este régimen no cambia el modelo económico impuesto en Venezuela el país la nación entera caerán por el barranco interminable de la pobreza gracias a la locura de una facción comunista enferma de poder.

2017, si no ocurre el milagro de los aumentos de los precios del petróleo, será un año de más desabastecimiento, de más colas y de más pobreza para los venezolanos.

Por Emiro Albornoz

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