¿Otra vez la semana de la “Patria”?, por Antonio Urdaneta Aguirre

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Referencial

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(06 de julio de 2016. El Venezolano).- Era por esa reminiscencia dictatorial que añoraba el régimen por la tiranía de Pérez Jiménez, que en Venezuela, ha sonado mucho la palabra “patria”. Es lógico suponer que un término que está tan dentro del corazón del pueblo, en labios del populismo y la demagogia más exacerbados que hayamos conocido en nuestro país, sólo podía tener esa connotación. Sin embargo, esta vez sí equivocamos el proceso de intuición e hicimos desacertadas deducciones; porque esa repetidera, a veces tediosa, de frases y eventos que avivaron el patriotismo del pueblo, era únicamente para condicionarnos a lo que la “revolución totalitaria”, sin escrúpulos y sin medias tintas, tenía reservado para nosotros.

Parece que ha sido este 2016 el escogido para dejarse caer las máscaras. Desde que empezó el año, todas las señales de los poderes ejecutivo, judicial y electoral, en satánico contubernio, han sido para convencer, a quienes lo dudaban, que si debemos someternos, por las buenas o las malas, a los diabólicos designios de una real, ensañada y sangrienta dictadura militar, la cual, hasta hoy, se mantuvo semioculta tras el forro de acero de un títere civil perfectamente amaestrado.

Hoy, día de la firma del Acta de nuestra Independencia, la cúpula militar bien enchufada en los cargos donde hay, utilizando por “disciplina y subordinación” al resto sano de la FAN, se impuso a su títere civil, ignoró los actos verdaderamente patrióticos de la Asamblea Nacional y le dio prioridad a un evento muy parecido a la Perezjimenista culminación de la “Semana de la Patria” (¿todavía habrá quien lo recuerde?) Por supuesto, dicho sarao castrense comenzó a la misma hora en que la Asamblea Nacional iniciaba también la conmemoración del histórico y heroico episodio independentista.

De hecho, la cúpula militar logró dos objetivos “tácticos”. Por una parte justificó la inasistencia protocolar del títere civil a los actos del Parlamento, y por la otra, impidió que la voz parlamentaria llegara al pueblo, a través de los medios de comunicación regulares; puesto que el títere, como es su costumbre hasta para “soltar una plumita”, enseguida ordenó una cadena de radio y televisión, para que el país sintiera cuán “fuerte” es él. ¿Quieren más señales los incrédulos, para darse cuenta de que estamos padeciendo mil calamidades, precisamente porque somos víctimas de la peor dictadura militar que conoce la historia republicana de Venezuela? ¡Bueno, Pérez Jiménez cayó! ¡Pero después que el pueblo descruzó los brazos!

Por: Antonio Urdaneta Aguirre

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