Otra vez en abril, por Antonio Urdaneta Aguirre

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(01 de mayo de 2017. El Venezolano).- El pasado 19 de abril el pueblo de Venezuela volvió a demostrar su irreductible vocación por la libertad y la democracia, tal como lo hizo el 11 del mismo mes en 2002. En ambos casos, las calles de Caracas y de otras ciudades importantes del país, se llenaron de pueblo para repudiar la autoridad del Emparan de turno. Siempre, por supuesto, con el espíritu civilista que se hizo presente desde aquella primera fecha, cuando un movimiento patriótico protagonizado por el liderazgo civil de la época, sin temerle al omnipotente poder del entonces imperio español –ese sí era un imperio–, echó de su cargo a quien ejercía la Capitanía General de Venezuela, para ese momento la más alta jerarquía gubernamental de la colonia.

Luego, el 11 de abril de 2002, más de millón y medio de ciudadanos, conscientes de sus derechos y deberes democráticos, al grito de “ni un paso atrás”, le hicieron pegar un “carrerón” a quien también estaba actuando como lacayo de un pequeño imperio insular. Salió precipitadamente de Miraflores, después de negociar su rendición, hacia una isla venezolana que se hizo famosa durante la dictadura, también militar, que encabezó Marcos Pérez Jiménez, quien utilizaba dicha isla para sus eventos pornográficos, a manera de morbosas y escandalosas orgías.

Es bueno recordar que el Emparan del 2002, emprendió la huida después que dejó una masacre sin precedentes, en las adyacencias del palacio de gobierno; masacre para la cual los asesinos intelectuales de segunda mano, se supone que por instrucciones superiores, se valieron de francotiradores estratégicamente colocados en las cercanías de la sede presidencial. Todo el país conoce la historia, pero además sabe, porque fue asunto de opinión pública, que los verdaderos criminales andan en la calle, bien protegidos por el poder público. ¡El pueblo espera que pronto paguen un castigo severo por los crímenes que cometieron y siguen cometiendo!

Y este 19 de abril (2017), Venezuela, una vez más, se volcó a las calles para pedir la activación de los recursos constitucionales existentes, con el firme propósito de ponerle fin a las arbitrariedades y felonías del Emparan actual. Millones de personas, tremolando la bandera nacional y haciendo uso de sus derechos democráticos, pedían, y siguen pidiendo, la sustitución del nuevo gendarme militarista, lacayo de gobiernos opositores a la democracia. Un malparido que, además de lacayo de gobiernos foráneos, ya está considerado como un peligroso traidor a la patria, puesto que ha hipotecado a Venezuela. Y si continúa en el cargo, se corre el riesgo de que le venda el país a cualquiera de sus proveedores de recursos, para sostener la dictadura que encabeza. ¡Nadie puede darse el lujo de dudar de que el tipo tiene suficiente “madurez” natural; pero es absolutamente irracional! ¡Tan irracional que, en lo que va de año, se ha echado a cuestas varias decenas de cadáveres!

Por: Antonio Urdaneta Aguirre / @UrdanetaAguirre

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