OLP: reciclaje refrito, por Antonio Urdaneta Aguirre

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Referencial

(02 de febrero de 2017. El Venezolano).- La capacidad que tiene Nicolás Maduro, también conocido como el “heredero perverso”, para mentir, es asombrosa. Nadie en Venezuela ha demostrado tanto caradurismo; ni siquiera su antecesor, definitivamente muerto, a quien se le atribuía “cualidades” similares. Hoy se deduce que el tal Nicolás ha tomado tan en serio los grandes defectos de quien lo precedió en el oficio, que todos los días hace esfuerzos supremos para superarlo, en el entendido que ese fue el principal legado que heredó.

Se necesita ser casi un degenerado para pretender posiciones de mando en la república con base en mentiras. Peor aún: mentiras repetidas una y otra vez, tanto con las palabras como con los hechos. El mayor embuste que hoy identifica tanto al difunto Hugo Chávez Frías como al mencionado Maduro, es el concerniente al combate contra la inseguridad: 24 planes en 18 años, sin resultados positivos. Al contrario, detrás de cada plan puesto en práctica, la delincuencia ha crecido exponencialmente, más organizada y mejor armada. Para muestra basta la morgue de Bello Monte, en la ciudad de Caracas, colapsada con el ingreso de 584 “hombres nuevos” dados de baja en los primeros 21 días de este año 2017. Irónicamente, dicha morgue lleva el nombre de “Hugo Rafael Chávez Frías”, en honor, supongo, a la muerte. Cabe destacar que Venezuela se sitúa como el segundo país más violento del planeta, después de Honduras, y ostenta un escandaloso 97% de impunidad judicial.

Esta situación ocurre, precisamente, cuando el régimen anuncia un relanzamiento de los “Cuadrantes de Paz”, “Patria Segura”, “Misión A Toda Vida Venezuela” y OLP. Con relación a éste último plan, Nicolás Maduro reconoce que ahora tendrá una orientación humanista. Vuelve así a reconocer que dicho parapeto de seguridad, originalmente fue creado para matar a diestra y siniestra, al margen de la obligación que tiene el Estado de proteger los Derechos Humanos. Si estoy equivocado que me excusen los lectores, pero siempre he escuchado que “a confesión de parte, relevo de pruebas”. Y Maduro ha confesado, quizás en otro de sus eufóricos arranques de idiotez, que el respeto a los DDHH fue lo que menos le importó cuando le cambió el nombre a uno de los tantos planes de seguridad fracasados. Buscó la opinión de esos expertos en inventar nombres rimbombantes para sus parapetos; se dice que más de 50 de sus asesores bien pagados, le aconsejaron que el nombre “Organización para la Liberación del Pueblo” sonaba muy bonito.

Así nació la flamante OLP, o sea, el más peligroso y sanguinario escuadrón de fusilamiento que se haya conocido en Venezuela, a través de toda la historia republicana. Como ni siquiera el régimen puede negar el comportamiento delincuencial de sus sopotocientos reciclajes, en cuanto a planes de seguridad, el nuevo refrito policial ha sido bautizado, con un espíritu manipulador que raya en el caradurismo agudo, con la denominación de Organización para la Liberación Humanista del Pueblo (OLHP); por supuesto, es la versión número 25 del primero y único plan de seguridad que parió el cráneo vacío de Hugo Chávez. ¡Nada nuevo, puro refrito!

Por Antonio Urdaneta Aguirre

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