Obama nació en Barlovento, por Mario Valdez

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Referencial

(13 de mayo de 2016. El Venezolano).-  Coincidencias de la vida

El año 2007, el senador por el Estado de Illinois Barack Obama se encontraba en Nueva York, en campaña para la escogencia del candidato presidencial del Partido Demócrata. En el restaurant “The Palm Court” del hotel “The Plaza”, el senador Obama estaba almorzando con sus partidarios, en una mesa contigua se encontraban Eustoquio “Toco” Gómez, Arturo Casado y Guillermo “Fantástico” González.

Relata “Toco” Gómez, que saludaron al senador Obama y Guillermito haciendo uso de esa chispa humorística que le caracteriza, le pregunta senador, Usted conoce Venezuela, su papá estuvo por allá ?. El senador Barack Obama, hoy presidente de los Estados Unidos de Norte América, en perfecto castellano, le responde, que no, que su padre no conocía ese país; Guillermo le dice, sepa senador que Usted, tiene en Caracas un hermano gemelo, idéntico, con un parecido físico impresionante, también es inteligente; el Obama original se despidió sonriente con un apretón de manos. De regreso en Caracas en un restaurant capitalino de Las Mercedes, al compás de un café con hielo elaborado en escocia, contaba a sus amigos la agradable anécdota vivida en la ciudad de la gran manzana. Desde ese día, el empresario Germánico Agenor Pérez, se convirtió en Obama

Obama nació en Barlovento

El 25 de enero de 1959, en Tacarigua de Mamporal, sector El Guapo en la región de Barlovento, un pueblo donde no había agua, ni cloacas, ni luz, nació un niño (sietemesino y enmantillado) bautizado con el nombre de Germánico Agenór Pérez, el menor de siete hermanos (Martin, Esther, Gladys, Oswaldo, Corina y Alirio). Hijo natural de Oswalda Pérez, y Augusto Muñoz, un rico hacendado de la zona, dueño de la finca “El Guapo”. Recuerda “que en su casa se comía topocho (plátano verde), caraota y arroz, café con leche rendido con pan, no había para más, eran muchos en la familia”, dice con orgullo. Hoy Germánico Agenór Pérez, es conocido en todos los círculos sociales como “Obama”. Gracias a las cosas de los amigos, comenta.

Un negrito Barloventeño llega a Caracas

Es que Obama de niño era un negrito avispado. Su madre se lo llevaba al mercado, siempre la acompañaba en los quehaceres del hogar, seguramente la atención de ella se debía a que era el menor de los hijos y lo sentía más desprotegido, ella ha sido todo para él, su gran inspiradora. Todos los días recuerda sus consejos que al final lo tomo como un mandato: “Hijo tienes que estudiar para hacer algo en la vida”, “Estudia hijo, para que ayudes a tus hermanos”.

A los 10 años de edad, Obama no sabía leer ni escribir, doña Oswalda con sus siete muchachos decide abandonar la zona de Barlovento y se mudan con un familiar a una casita en la calle Oeste, cerca del cine Alameda, San Agustín del Sur, en el Barrio Marín, para llegar a la casa había que subir 75 escalones. Todos se acomodaron en un cuartico.

Alcancé un sueño: “La UCV”. Mi familia es todo

Obama, estudio la primaria en la Escuela Elías Rodríguez. El bachillerato en el Liceo Luis Cárdenas Saavedra, en parasistema. En 1977, se gradúa de bachiller y logra una de sus grandes aspiraciones, se inscribe en la Universidad Central de Venezuela (UCV), se gradúa en 1984, de Licenciado en Contaduría Pública.

Obama está casado con María Antonia Naranjo de Pérez (hija del comisario Eddie Ramírez Pacheco, fundador de la PTJ). Tiene 4 hijos (María Alejandra, Nicole Anais, Oliver Alejandro y José Gregorio).

Hace 30 años se incorpora al campo laboral como ejecutivo de Ventas de un importante laboratorio, hoy es accionista y Gerente General de esa empresa, además tiene sus empresas particulares en el ramo de las medicinas.

“Mi último deseo”

Doña Oswalda comenzó trabajando como ayudante de cocina en un lujoso restaurant francés de Bello Monte, luego ascendió a Chef. El mismo cargo lo desempeño en varios restaurantes. El último donde trabajó fue en el Torreón de El Paraíso, el trabajo en la cocina era duro, en esa época Caracas dormía poco y los negocios cerraban tarde, la Chef salía a la una y media de la mañana.

En 1989 Obama, gana el concurso y es nombrado Contralor del Colegio de Médicos del Estado Miranda, ya tenía casa y carro propio. Nos relata, que se fue al restaurant “El Torreón”, sacó a su señora madre de la cocina, buscaron la mejor mesa, se sentó con ella, disfrutaron toda una noche, y le entregó la llave del nuevo apartamento que le había comprado, le dijo: “Vieja, ya has trabajado mucho, aquí tienes un nuevo hogar, entregaste la vida por tus hijos, hasta hoy trabajas”. Ella, llorando lo abrazaba, orgullosa que su hijo ya era alguien en la vida, y le respondió, “si me voy de aquí, pero en la vida nací para criar los hijos y cocinar. Oswalda regreso a Tacarigua de Mamporal y Obama le regalo un restaurant que se llama “Mi último deseo”.

Mi madre, una mujer honesta

El 28 de enero de 1977, Obama tienes 18 años de edad, se había graduado de bachiller, su Madre le dice, quiero llevarte para que conozcas a tu padre, él le contesta, “para que quiero conocerlo, si tú eres mamá y papá, yo no voy”. Su madre, le rogó que la complaciera porque él era el último hijo y ella quería demostrarle a su padre, que ella era una mujer honesta. Los hijos y su mama se van a Barlovento, a la finca El Guapo, para conocer a su progenitor; hacían la fila para entrar a saludarlos, él decía que pase fulano, que pase sutano, todos salían con un cheque.

El último en entrar fue Obama, que pase Germánico Agenor, el padre lo saluda, le echa la bendición y le extiende un cheque, Obama no lo recibe y le dice “No vine a buscar cheque, cuando necesite de Usted no lo tuve, ni me dio nada, lo único que le agradezco es que me engendró”, el viejo hacendado, se molestó “negrito irreverente”, le dijo, y le dio una cachetada, se paró y se fue. Obama comenta que le dijo “Mamá, nadie ha sido más honesta que Usted, yo no quería venir, lo hice para complacerte. Me vine a Caracas, más nunca volví”, sentenció.

Redactado por: Mario Valdez, @marioevaldez

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