No te equivoques Maduro, por Dámaso Jiménez

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(04 de enero de 2016. El Venezolano).- John Kennedy decía que “El cambio es ley de vida”, y creo que los venezolanos estamos demostrando que esta es una verdad de Perogrullo al dejar de un lado el miedo inoculado por el pasado y el presente durante este largo tiempo.

Este 5E los venezolanos entraremos por fin al siglo veintiuno en una coyuntura donde nadie quiere perderse el futuro.

En la designación por votos de Ramos Allup como presidente de la AN para el próximo período de transición, vimos no solo un desprendimiento de los errores comunes del bipartidismo, cuando los intereses mezquinos prevalecíeron por encima de los requerimientos ciudadanos, lo que a la larga los terminó alejando casi definitivamente del poder en un elevado costo político del que aún sienten los corrientazos; sino que desapareció aquel dedo mesiánico y de obediencia sumisa que fue la práctica dilecta de Chávez y su chavismo en 17 años de extenso poder.

En este apéndice de la era que está por terminar, el presidente Maduro se encuentra obligado a respirar el oxigeno de la bilateralidad, acostumbrarse a las prácticas democráticas como aparecer en actos públicos junto al representante del nuevo poder soberano, además de hablar en nombre de una nación y no de un partido político hegemónico y violento.

En su alocución ante la AN el próximo 10 de enero Maduro tendrá que asumir el diálogo y bendecir ante una mayoría opositora, acuerdos mutuos de cooperación para buscar salir de la crisis y apuntar hacia el progreso.

Eso sucederá justamente en el hemiciclo donde antes aplaudían hasta rabiar la cruel y dura discriminación, la división del país, la exclusión de todo aquel que pensara distinto y se cocinaba el odio que alimentó de forma brutal e insana el castrochavismo que se apoderó de las riquezas nacionales para su beneficio, corrompió y controló en su afán de vencer la voluntad ciudadana hasta los límites de inventar una guerra para saquear todo un país. Después tocará rendir cuentas a la historia, cuando la transición se haya cumplido y sean otras generaciones las que gobiernen.

Lo otro sería darle mañana una patada definitiva a la mesa o insistir con prácticas golpistas y de saboteo al peor estilo del “carmonazo” que tanto criticaron, lo que aceleraría el fin de su desgastado e inútil sistema que quebró y mantiene en el limbo a toda una nación.

No en balde estamos viviendo los momentos más críticos y vulnerables de nuestra soberanía alimentaria, con escasez y desabastecimiento por todos lados, gritos de gente en las colas por comida y medicinas, una vida exageradamente costosa, una economía vulnerable, el hambre asomándose en el horizonte del segundo trimestre del 2016, la violencia soplándonos las orejas a cada instante para robarnos un celular o un par de zapatos, y un gobierno odioso que sigue mal encarado negando la realidad al país.

El credo de la explotación del hombre por el hombre creado para destruir empresas y puestos de trabajo y productividad dio paso a la explotación del hombre por parte de un Estado expropiador, perseguidor, inmisericorde, que despidió 20 mil trabajadores de la industria petrolera ahora olvidados, que expulsó a 6 mil niños de las escuelas de Pdvsa, cerró 5 mil empresas productivas, eliminó el empleo digno por la servidumbre política, destruyó el aparato productivo, las instituciones democráticas, pervirtió la FANB, permitió el saqueo de 25 mil millones de dólares de Cadivi, desfalcó el país con un dólar a 6:30 que convirtieron en una millonada en el mercado negro para su enriquecimiento ilícito sin otro nombre que por traición a la patria.

Y muy a pesar de todo este abuso de poder no existe en el ADN de los venezolanos el veneno de una confrontación, nadie quiere estar en guerra para defender unos estandartes ideológicos inútiles y vacios, por el contrario hasta los chavistas no pierden la esperanza de recuperar el país y ven necesario un cambio incluso de sus gobernantes, a quienes critican por su soberbia y su incapacidad de escuchar a la gente que por sus críticas solo reciben zarpazos.

Son 112 diputados con una gran responsabilidad con el país y su progreso, 112 hombres y mujeres que deben estar por encima de las bramadas de Diosdado o las amenazas de Maduro o las manipulaciones del falso TSJ exprés que impusieron entre gallos y media noche para proteger los intereses de la burguesía del proletariado chavista.

No será una banda a sueldo la que detenga el deseo de cambio de todo un país, mucho menos cuando después del 6D cayeron en cuenta del enorme potencial que tienen los venezolanos para cambiar las cosas.

Por: Dámaso Jiménez / La Patilla

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