No más peleas ¡comida ya!, por Johel Salas

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Referencial

(29 de enero de 2016. El Venezolano).- Hay mucho de importancia capital en los temas políticos y morales que concentran nuestra atención, pero con algo de bochorno debo asumir que tendrán que esperar porque la cosa se está reduciendo a lo meramente biológico: comer para estar vivos.

Así que nuestro principal rollo de estos días no es si Maduro se va ya o lo dejamos un tiempito más o si Henry debió o no sacar  los benditos cuadros, el problema es cómo vamos hacer para alimentar a la prole si las estimaciones indican que poco le queda a los inventarios de alimentos y medicinas y de paso no hay producción, no hay verdes para importar y no hay quien nos fie.

Escrito está que no solo de pan vive el hombre, pero sabemos también que como seres bilógicos y vulnerables que somos sin pan sencillamente este simple mortal no vive.  También es sabido que sin algunos fármacos prescritos para enfermedades de alta mortalidad como las cardiovasculares este hombre sencillamente se muere, porque por  mucha mata de acetaminofen que se siembren y muchas ramas que se tome basta una fuerte subida de tensión y adiós mundo cruel.

En este funesto futuro que se nos pone muy cerca de profunda y extendida crisis social y económica es donde reside hoy nuestro principal problema. Cada vez tenemos menos comida y menos medicina y cada vez la inacción para enfrentar ese hecho es tan grande que nos estamos jugando todos los números para ganarnos una crisis humanitaria quizás sin parangón en nuestra historia. En la medida en que el desabastecimiento aumente también irán in crescendo las posibilidades de enfrentarnos unos contra los otros en una lucha por la sobrevivencia. Algunos chispazos de lo antes afirmado hemos visto en las interminables colas a lo largo del país.

Esto la saben los venezolanos, por eso no es de extrañar que la inseguridad o más bien las altas posibilidades de ser asesinado en el país hoy dejó de ser la preocupación más importante y pasó a ocupar el cuarto lugar entre los principales problemas que sufre la población.

Si la sociedad venezolana, en especial a quienes nos llaman de a pie, que yo prefiero llamar poder constituyente, tiene clarito cual es el problema de hoy, porqué tanto le cuesta al liderazgo político de los poderes constituidos atinar en el quid del asunto como diría el pana Dámaso.

Quizás se haga necesario recurrir a la célebre frase de James Carville para  entonces asesor de Bill Clinton en la campaña electoral de 1992, que notando que George Bush (el más viejo), concentraba su propuesta en temas políticos como la guerra del Golfo en detrimento de las necesidades urgentes y cotidianas de los estadounidenses sentenció: ¡Es la economía estúpido!

En nuestro caso ya lo he dicho el principal problema de hoy es la economía pero la solución a toda esa complicación económica es política. El problema es económico, pero la salida es política. Es política porque atender con prontitud y eficiencia las múltiples dificultades económicas pasa por un acuerdo entre los dos grandes bloques políticos que pugnan por el poder. Un acuerdo sobre un programa consensuado para la recuperación económica del país.

Esto último exige que nuestro liderazgo político deje de exudar tanto ánimo de poder y se gradúen por un momento de políticos para que hagan política, que no es otra cosa que a pesar de las diferencias y de los intereses contrapuestos construir decisiones a favor de las grandes mayorías.

O suspendemos por un ratico la encarnizada lucha por el poder y nos concentramos en las urgencias vitales de los venezolanos o puede que más temprano que tarde este pueblo decida, sin liderazgo político que lo represente, llevarse con los cachos y  ahora si, como sea,  todo lo que se le atraviese.

Por: Johel Salas / Panorama

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