Niño murió en los brazos de Santa Claus

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Referencial

(12 de diciembre de 2016. El Venezolano).- Cuando llega diciembre, siempre existen personas que buscan regalar sonrisas, y es lo que hace el Santa Claus de Eric Schmitt-Matzen que realiza un 80 presentaciones, entre las cuales tuvo que vivir la más dolorosa de su trayectoria.

Schmitt-Matzen fue convocado a un hospital en Tennessee, EEUU, por una enfermera quien le informó que un niño de cinco años que estaba enfermo y entre sus deseos estaba el ver a Santa Claus. “Déjame cambiarme y ponerme el uniforme”, respondió.

El hombre contó que la madre le pidió que le entregara un juguete que le había comprado en un show de TV. Schmitt-Matzen entró a la habitación del niño sin nadie que lo acompañara, todo vestido de Santa Claus y con su gran barba blanca natural.

“Cuando entré, él estaba allí, acostado, tan débil que parecía que estaba a punto de dormirse. Me senté en su cama y pregunté dime, ¿qué es esto que escuché de que te vas a perder la Navidad? No puedes perder la Navidad porque tú eres mi venado número uno!”, relató y reseñó Telemundo51.

“¿Lo soy?”, le respondió el niño tal como se relata en la historia publicada en el diario Knoxville News Sentinel’. “Y yo dije, ¡claro!”.

Santa le dio el regalo y el niño apenas lo pudo abrir. El niño le dijo a Schmitt-Matzen: “Dicen que me voy a morir. ¿Cómo les puedo avisar cuando llegue al lugar adonde me voy?”, preguntó el niño.

“Hazme un favor”, le salió al cruce Schmidtt-Matzen. “Cuando llegues, diles que eres el venado número uno de Santa y yo sé que ellos te dejarán entrar”. “¿Lo harán?”, preguntó el pequeño a lo que el hombre le respondió “¡claro!”.

El personaje de Santa, relató que en ese momento, el niño se sentó y le dio un gran abrazo y le preguntó “¿Santa, me puedes ayudar?”.

“Yo lo abracé. Antes de que pudiera decir algo, murió en ese momento. Lo dejé así, solo lo mantuve abrazado y sosteniéndolo”, expresó.

Los familiares se dieron cuenta de lo que había pasado. “Su mamá entró corriendo. Ella estaba gritando. ‘No, no, no todavía’. Le dí su hijo y salí de la habitación lo más rápido que pude”, recordó Schmidtt-Matzen quien no paró de llorar durante el regreso a su casa.

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