Un andar hacia el desastre el horror del Madurismo, por Carlos Ñañez

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Referencial

(25 de julio de 2017. El Venezolano).- Al fin llegó la última semana antes del absurdo llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, a la cual sólo le queda el nombre pues en sí misma es una convención maltrecha de la nomenclatura anquilosada en el leninismo estalinista que gobierna a Venezuela, desde hace 18 años cuya transición retrograda hacia un modelo de corte autoritario con visos abiertos de totalitarismo ya hizo eclosión. Maduro le salió al país por las mismas razones por las que los golondrinos se inflaman bajo las axilas, una grave infección que ya destruyó y disolvió las bases institucionales, éticas y morales de la República y nos amenaza como sociedad a sumirnos en una vorágine de violencia, anarquía e incertidumbre, es decir llevarnos al Estado Natural planteado por Hobbes.

Cualquier persona que lea estas líneas puede pensar incautamente, que el presidente Nicolás Maduro, es un torpe, un insensato, un orate o la suma de todas las calificaciones que lo definan como un inepto, en materia de ejercicio sano de la gestión pública. Desde el 2013, las bromas sobre su preparación académica, sobre la negligencia o no para ejercer el poder eran el pan nuestro de cada día, diariamente contábamos con ejércitos de comunicadores y personas que pescaban sus muy abundantes solecismos, errores de sintaxis o extravíos mentales, todos con la intención deliberada de nutrir la fabula, de un presidente bruto, un ignorante que despachaba desde Miraflores. En realidad estábamos frente a lo que Hannah Arend, llamaba banalización del mal, la mala conducción de los destinos del país se yuxtaponía a la evidente capacidad para hacer el mal, levantar de facto las formas republicanas, desconocer la muy maltrecha herencia institucional del chavismo y mutar regresivamente desde un autoritarismo populista basado en altos precios del barril de petróleo, hacia formas de cooptación de la libertad.

A un año de su ascenso vertiginoso al poder, de la mano del cáncer que mutilase la vida de Chávez y de ser ungido por este, como su sucesor, todo el país se encaminaba hacia una suerte de cóctel incendiario, la caída de los precios del barril de petróleo impidió que la receta del populismo, compra conciencia se diera, no había capacidad para engranar ninguna política pública plausible, pues el gobierno no tenia recursos de los cuales hacer mano.

La maniobra entonces se redujo a instaurar un autoritarismo parcial, coludirse con los militares y aplicar a todo rigor el único motor que si funciona en revolución, reprimir y coartar libertades. Las alertas en materia económica no se hicieron esperar la tiranía socialista produce miseria e inflación, eso que los soviéticos definían como la distorsión alcista de precios en sus planes quinquenales, para el 2014 la cifra de inflación se ubicaba en 68.5%, para el 2015 la misma se había expandido hasta el 180.9%, constituyéndose en la más elevada del planeta y significando ser la última cifra rendida al poder legislativo, con el cual el régimen de Maduro rompería todo vinculo, luego de la aplastante derrota electoral sufrida en 2015, misma que supuso también el fin de toda forma de consulta electoral, pues el chavismo ya no era mayoría. Los disturbios callejeros del 2014, brutalmente reprimidos con el saldo de dos alcaldes opositores detenidos y el terror impuesto como lógica de Estado, ya eran el síntoma de una enfermedad en proceso llamada totalitarismo. El año 2016 será recordado por todos como el periplo de este horror de incertidumbre, la salida del referéndum fue zanjada, abortada por la complicidad corporativista de un tribunal supremo de justicia seleccionado de acuerdo a la afinidad política de sus integrantes con el partido de gobierno y por la mirada complaciente de un irrito y espurio arbitro electoral, quien desde hace rato se convirtió en la oficina partidista del chavismo.

A la fecha la situación económica del país es un desastre, ya entramos en la brecha de la hiperinflación, la cifra acumulada para el mes de julio ubican a la escala de precios en 177% y su valor anualizado puede superar el límite de 1330%, con un empobrecimiento general del 80% de la población total, actualmente más de 15 millones de venezolanos comen dos veces al día de manera muy precaria, en promedio toda la población ha perdido alrededor de 10 kilos y dos tallas, el drama humanitaria de familias hurgando en la basura y planteándole frente a roedores y perros callejeros, es una escena cotidiana y lacerante, en la frenética Venezuela de Maduro, conjuntamente a este drama humanitario se olfatea el vaho de gases tóxicos usados para replegar las ya cotidianas manifestaciones callejeras, cuyo costo de reprimir para el gobierno parece cada vez menor, desde Abril a la fecha se cuentan 115 días de resistencia y más de un centenar de víctimas, es urgente necesario una salida negociada o de lo contrario esta cifra fácilmente podría decuplicarse, es allí en dónde reside la habilidad de la coalición opositora, deben emplear como un ariete contra las formas de la tiranía a la abrumadora mayoría de venezolanos, que adversan la propuesta de redactar una constitución corporativista. Esa mayoría debe ser empleada para la negociación que ha de comportar entre las líneas básicas para el país, lo siguiente:

  • Suspensión de la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente.
  • Restablecimiento del hilo constitucional quebrantado por las sentencias 155 y 156 emanadas de manera ilegal por la sala constitucional del TSJ.
  • Reconocimiento de la Asamblea Nacional y que esta nombre a los magistrados del Tribunal Supremo así como del Poder Electoral.
  • Apertura de un canal humanitario.
  • Libertad de todos los presos políticos.
  • Convocatoria urgente a elecciones de Gobernadores las cuales fueron suspendidas por el Consejo Nacional Electoral y celebración de elecciones municipales.
  • Convocatoria a elecciones Nacionales.

Del lado del chavismo se observarían las vías para la transición de poder, aplicación de justicia de transición y construcción de un acuerdo de gobernabilidad con sectores moderados e institucionales del chavismo, quienes no estén señalados de crímenes contra los derechos humanos, ni incursos en tráfico de drogas. Es necesario pactar la salida, dialogar o nos espera un camino de horror, miseria y muerte. El escenario de un conflicto civil armado, no está dado, pues la mayoría opositora no está armada, ni cuenta con facciones de vanguardia, pero la posibilidad de una masacre es un axioma que le congela la sangre a cualquier persona racional.

Somos un elemento disruptivo en la estabilidad de la región, el feriado día 24 de julio de 2017, pasaron hacia Colombia 26 mil venezolanos, el drama de salir se agudiza, los cálculos para escapar de Venezuela por tierra hacia destinos como: Colombia, Panamá, Ecuador, Chile y Argentina, son cada vez más una señal que agudiza la crisis y diáspora de los venezolanos, que escapan de este horror, de hambre, inseguridad y miseria, derivados de la acción despiadada de una hegemonía cívico militar maledicente.

Los exhortos de la OEA, sumados a la heroica acción del secretario Almagro, por desenmascarar las intenciones tiránicas de Maduro, se han convertido de meras acciones diplomáticas a un contundente efecto de presión externa, que frente a la cada vez más férrea protesta de calle, así como al éxito electoral de la consulta plebiscitaria del 16 de Julio, conducen al país a una salida la cual debe y tiene que ser negociada por medio de un pacto de transición, sin visceralidades, sin emocionalidades y con la responsabilidad de salvaguardarnos de un baño de sangre.

Los radios de acción de Maduro son cada vez menores, cada vez es más pesado y menos probable virar el timón, suspender la Asamblea Constituyente no es cosa sencilla, la torpeza de nuclear centros electorales, abandonar los ya tomados por el Plan República, nos indican que Maduro se encuentra secuestrado por las alas radicales y gansteriles del chavismo y por el ala militar implicada en toda suerte de tropelías, se encuentra solo y desamparado por la metrópolis cubana, quien desde que Chávez entro a nuestra historia, ha ido minando cual metástasis los destinos democráticos de Venezuela.

Estas líneas desesperadas, se dan a escasos cinco días del choque entre el totalitarismo que es un movimiento de copamiento y la democratización que es un movimiento de expansión, ese choque esperemos al menos que no sea cobrado en sangre de inocentes, claro este es un deseo muy ingenuo e incompatible con las crudas realidades propias del drama venezolano. Maduro se encerró cual Minotauro caribeño, en un laberinto en dónde lo único tangible es la violencia y este recurso, no es una poltrona cómoda para el ejercicio del poder, ¿Hasta dónde puede gobernarse sentado sobre bayonetas?
Sólo nos queda refugiarnos en el poema de Benedetti, el triunfo de los Muchachos, por ahora conformarnos con saber que quienes nos gobiernan. “Tienen miedo y es bastante conocen que desde hace mucho la historia sigue adelante”.

Por Carlos Ñañez

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