¿Qué Maduro quiere elecciones y Constituyente?, por Emiro Albornoz

0

Referencial

(27 de abril de 2017. El Venezolano).- Escuchar a Nicolás Maduro expresar que  “Estoy ansioso de que se convoquen elecciones de gobernadores y alcaldes para darle una pela a esta gente muy pronto, que dejen el guarimbeo, la violencia, para responderle con votos”, deja mucho que desear de la salud intelectual del primer mandatario porque en Venezuela y en todas las latitudes todo el mundo sabe que las elecciones de gobernadores fueron suspendidas ilegalmente, sin mediar siquiera una explicación medio razonable por parte de las muy bien calificadas comadres del organismo electoral, por la seguridad que tenía el presidente que perdería esos comicios en todas las Gobernaciones del país, derrota que moralmente, si es que queda algo de eso, obligaría a una renuncia del mandatario.

No puede haber duda que Nicolás Maduro es el sexto rector y jefe único del CNE, de lo cual deducimos con facilidad que  no habla en serio y está echándonos otra broma como cuando manifestó que si soltaban al independentista puertorriqueño Oscar López en los Estados Unidos, él ponía en libertad a Leopoldo López y lo montaba en un avión directo al imperio. Después, liberado  Oscar López,  nos salió con que lo había dicho bromeando.

Pero peor aún es la especie de una presunta constituyente solicitada por Maduro, de acuerdo a versiones de los canales informativos en manos de la revolución, porque ese tipo de solicitud le queda bien, en todo caso, a la oposición democrática venezolana, pero jamás al presidente porque este mal llamado proceso revolucionario surgió de una constituyente realizada en 1999.  

Que Maduro pida una constituyente es cargarla contra su papá putativo y el resto de los “adalides” de la revolución, es admitir que esto es una mierda, que en verdad lo es.

Ahora, este cronista tiene una opinión muy particular sobre estas salidas de Maduro,

Maduro no quiere ni elecciones de Gobernadores, ni constituyente, ni nada que sea relacionado con la consulta al pueblo para que decida su destino,

Maduro dice estar ansioso por elecciones para ver como coge aire porque se encuentra acorralado por la presión del pueblo en la calle exigiendo esos comicios, pero también clamando porque se restituya el hilo constitucional quebrado por la sumisa Sala Constitucional del TSJ, que se abra el canal humanitario para que a Venezuela llegue la ayuda internacional que sólo está pendiente de que el presidente declare la crisis humanitaria en salud y alimentación.

Maduro inventó el carnet del chantaje (de la patria), como una especie de cajita sorpresa en la búsqueda desesperada de elevar su popularidad golpeada severamente por la ineficiencia de sus cuatro años largos de gobierno durante los cuales se ha incrementado pavorosamente la inflación, el desabastecimiento, la criminalidad, el desastre de los servicios públicos más elementales y todo un rosario de fatalidades que han hecho que no exista una sola área de la vida pública venezolana que no se encuentre colapsada. Su gobierno ha sido fallido, y por allí hay quienes lo califican de forajido.

Pero nada de cuanto hace mejora su alto nivel de rechazo popular que se acerca al noventa por ciento de la nación, cifras que son históricas y que jamás, a lo largo de toda la historia republicana, haya podido ostentar mandatario alguno.

Maduro, aparte de su catastrófico Gobierno, cae pesado. Quiere lucir gracioso en sus largas peroratas en cadena, echando chistes, bailando, haciendo muecas, pero la caga más.

Se pudiera decir que nadie lo quiere y no exageramos. Por eso, estoy bien persuadido que no habrá elecciones mientras persista el rechazo del pueblo hacia Maduro y los venezolanos mantengan inalterable e irrevocable su decisión de lograr un cambio en el país que pasa por su salida del Gobierno.

Por Emiro Albornoz

Compartir .

Dejar respuesta