Maduro: pepitas de oro por espejos, por Emiro Albornoz

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(30 de agosto de 2018. El Venezolano).-Este cronista no quiere pensar que algo anormal está pasando en las mentes de todo el cuerpo revolucionario que desgobierna a Venezuela, encabezado por el “mesmisimo” Nicolás Maduro, pero de verdad que son tantas excentricidades y tomas de decisiones desarticuladas de la realidad que uno termina concluyendo que son muchos los tornillos que faltan en esos espíritus o se les volaron los tapones.

Hace pocos días Maduro sorprendió a todos los venezolanos, sin distingo, incluso, hasta quienes son cortesanos del régimen, con un nuevo cono monetario que le suprime cinco ceros al bolívar “fuerte” de Chávez, y luego con un aumento salarial que sobrepasa 35 veces el actual salario mínimo que devengan los venezolanos, al fijarlo en 1800 bolívares que ellos han calificado de “soberanos”, en torno a cuyo
nombre la gente dice que lo que han hecho es meternos en soberano peo, Dicho aumento, sin aclarar lo referente al bono de cesta ticket que aún no terminan de definir, no fue consultado con los sectores involucrados en el asunto como son los trabajadores y los patronos, cuyos representantes han pegado el grito al cielo porque prevén una quiebra en cadena de miles de empresas y comercios que no podrán resistir el peso de los pasivos laborales que causará este incremento y el mismo salario mínimo en cuestión, que además traería consigo el incremento de la hiperinflación, por más controles que quiera imponer el régimen, acompañado de escasez de productos de la dieta diría que redundarían en mercado negro y especulación, como sucedió en el pasado más reciente.

Maduro parece estar seguro que a punta de decretos y otras medidas de tipo económico que son calificadas de paños calientes pero que no van al fondo del asunto porque no atacan las causas que han originado la debacle económica de Venezuela y ha ocasionado el éxodo masivo de cerca de cuatro millones de venezolanos acosados por el hambre, en su mayoría jóvenes que no ven un futuro cierto en su patria grande, puede poner en marcha la economía del país que lleva cuatro años sucesivos decreciendo.

No conforme con el revuelo causado con el incremento salarial, nos lanza una nueva decisión económica como es la de vendernos unos lingotes de oro, con peso de 1.5 gramos a precios que difícilmente el común de los venezolanos podrá comprar con los ahorros del nuevo salario mínimo porque la inflación, aseguran quienes saben de economía, se los tragará. Dichos lingotes, depositados en el Banco Central, ni los podrán ver ni mucho menos tocar porque sencillamente a quienes se atrevan o puedan adquirirlos, les darán, Maduro dixit, un certificado de posesión.

Con esos lingotes según palabras de Maduro, los venezolanos podrán adquirir este mundo con el otro, Tendrán posibilidad de comprar vehículos, viviendas, y de pronto hasta aviones Los chistes no se han dejado esperar y mucha gente compara a Maduro con los españoles conquistadores cuando llegaron a estas tierras y le cambiaban a los indios las pepitas de oro que éstos poseían pero desconocían el gran valor que tenían, por espejos en los cuales por vez primera podían ver sus imágenes reflejadas.

Particularmente, quiero que Maduro triunfe con estas medidas porque este país, lo he mantenido siempre, me ´pertenece, pero todo parece indicar que seguimos el camino indetenible hacia el precipicio. 

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