Maduro, un doloroso accidente para Venezuela, por Emiro Albornoz

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MADURO

Referencial

(14 de septiembre de 2016. El Venezolano).- Haciendo un balance de los tres años, largos ya, de Nicolás Maduro al frente de los destinos de Venezuela, no me sorprende para nada la desgracia y la tragedia que para la nación ha significado su Presidencia.

Cuando Hugo Chávez, enviado en estado agónico ya por los Castro a Venezuela para que designara a Maduro como su sucesor y que votaran por el “desde mi corazón”, este cronista se dijo a sí mismo. Es el acabose, y no se equivocó.

Se aceptaba que un hombre sin educación formal, pues según registros que llegaron a mi correo electrónico de su currículo de vida cuando ingresó al Metro de Caracas como obrero, apenas llegó al segundo año de bachillerato, hubiera podido llegar a ser hombre de confianza del intergaláctico por el mérito de rendirle tributos a su personalidad, y ocupar cargos de representación popular, y ser Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.

Pero cuando vi que lo nombraron Canciller de la República, cargo que si no lo ocupa un Abogado experto en relaciones internacionales, o un diplomático de carrera con estudios universitarios, asignárselo a un ser incompleto, recordando a Bolívar con respecto a un hombre sin educación, es una grandísima irresponsabilidad, y entonces me dije: ahora si es verdad que los chorizos andan detrás de los perros.

Por cierto, esa designación me movió a buscar información sobre las condiciones que en los distintos países del continente y más allá le requieren a quienes aspiran el cargo de Canciller de la República, y aparte de ser profesionales universitarios, deben conocer por lo menos el idioma inglés y tener carrera en el servicio exterior, cono conocimiento profundo de tratados y convenios internacionales. Maduro, no habla con propiedad ni siquiera el Castellano porque lo destroza cada vez que agarra un micrófono, cosa que hace todos los días y en cadena nacional de medios radioeléctricos. Tenemos un Presidente que sufre de incontinencia verbal, que habla de la multiplicación de los penes, que habla de masturbación mental, que llama coño e madre al Presidente del principal poder de la república, todo en cadena nacional y en horario restringido sin que haya autoridad alguna que le llame la atención, para guardar las apariencias, por lo menos.

El artículo 227 de la Constitución no exige mayores condiciones a los aspirantes a ser Presidente de la república: Artículo 227. “Para ser elegido Presidente o Presidenta de la República se requiere ser venezolano o venezolana por nacimiento, no poseer otra nacionalidad mayor de treinta años, de estado seglar y no estar sometido o sometida a condena mediante sentencia definitivamente firme y cumplir con los demás requisitos establecidos en esta Constitución”. En ese caso no ha sido aclarado lo de poseer solamente la nacionalidad venezolana.

Presidentes hubo en el pasado democrático de Venezuela que no tenían títulos universitarios porque las adversidades que les tocó vivir en tiempos de dictaduras no les permitieron culminar los estudios universitarios que habían comenzado, pero se ocuparon de formarse intelectualmente, como lo hicieron el maestro Rómulo Gallegos, Don Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez, quienes además estaban curtidos de espíritu democrático.

Lo de Maduro no fue más que el capricho de un demagogo enfermo de poder que no fue capaz de enfrentar la imposición del Gobierno cubano de entregarle el testigo a Nicolás Maduro porque era éste quien le garantizaba seguir disfrutando de la manguangua que significaba la regaladera de nuestros dólares y del petróleo de todos los venezolanos, bajo los onerosos acuerdos de pago con las mal llamadas misiones que no fueron otra cosa que la invasión silenciosa de mercenarios cubanos a nuestra patria.

Maduro no ha sido más que un doloroso accidente en la historia de la vida republicana de Venezuela. Bajo su presidencia se han cometido los peores excesos contra la cosa pública, así como contra los más elementales derechos humanos consagrados en la Constitución y en convenios internacionales firmados por Venezuela y que tienen carácter supraconstitucional,. Así como la perversión de los distintos poderes de la república para colocarlos al servicio de los más bastardos intereses de su proyecto ideológico.

Venezuela ha sido arruinada, y los venezolanos han sido sometidos a una situación de hambre colectiva que nunca había pensado nadie que sucedería en un país bendecido por la naturaleza, producto de las desacertadas medidas económicas signadas por la ideología marxista.

Maduro es un feo lunar en la cara democrática de Venezuela y tiene que ser extirpado por los venezolanos a punta de votos democráticos en el referendo revocatorio que el CNE está obligado a realizar porque es un derecho constitucional que no es negociable, y es irrenunciable.

Por Emiro Albornoz

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