Maduro en su dictadura, por Emiro Albornoz

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(19 de mayo de 2016. El Venezolano).- Los últimos acontecimientos que han presenciado Venezuela y el mundo civilizado democráticos, nos permiten fácilmente llegar a la conclusión que el Presidente Nicolás Maduro, elegido con el voto de los venezolanos ha entrado en una fase de ejercicio dictatorial de su mandato, degeneración que es observable fácilmente hasta por los más desprevenidos.

Claro está que la irracional e ilegal actuación del presidente tiene su origen en la percepción muy clara que tiene de que su magistratura, cumplida la mitad de su mandato, de seis años, se encuentra severamente lesionada ante la opinión pública venezolana que mayoritariamente (90 por ciento de rechazo) lo responsabiliza del descalabro y la catástrofe que afecta a la nación en todos los órdenes de su vida.

Pero la grandeza de los hombres públicos que tienen muy bien internalizado el sentido de la trascendencia del ser humano, firmemente persuadidos de sus convicciones libertarias y progresistas, reside en que tienen que saber comprender que la dignidad de un político bien centrado está en admitir o aceptar los designios del pueblo. Lamentablemente, Maduro está muy lejos de ostentar estas cualidades inmanentes a los hombres con magnificencia. Para mí, lo digo con todo convencimiento, no posee estas condiciones . No tiene entidad.

Es así como podemos entender su negativa a buscarle una salida a la gravísima situación que se encuentran viviendo todos los venezolanos, especialmente en los aspectos referidos a la carestía de la vida, desabastecimiento de los principales productos alimenticios y de uso persona, la violencia que acaba anualmente con la vida de más de 25 mil ciudadanos (estadísticas del 2015), flagelo donde los más afectados son los jóvenes, el colapso de los servicios públicos elementales como la electricidad y el agua potable, entre otros que igual no funcionan, y de cuya responsabilidad trata de abstraerse, dirigiendo las culpas a otros sectores que realmente nada tienen que ver con cuanto sucede.

Pero vamos al meollo del presente trabajo como es la actuación imperial del presidente Maduro en estos últimos meses, desde las postrimerías de las elecciones parlamentarias del 2015 cuando lo abrazó una especie de locura al saber que sus candidatos a la nueva Asamblea Nacional de Venezuela serían barridos por decisión del pueblo soberano hasta el punto de concederle a la oposición democrática una mayoría calificada. Entonces, llegó a bravuconar, en cadena de medios radioeléctricos, que el oficialismo ganaría esas elecciones “Como sea”, palabras que tuvo que tragarse por tan contundente derrota.

Siempre he mantenido que los comunistas, así como no creen en Dios ni en nada que tenga que ver con lo espiritual (aún cuando pretendan engañar con presuntas acciones de fe), tampoco creen en la democracia ni en la libertad de los seres humanos. Solamente entienden de su derecho para sojuzgar pueblos. Maduro fue formado en el comunismo en sus tiempos jóvenes cuando fue enviado a Cuba para tales fines, de allí su plena sumisión a las directrices del genocida régimen de los asesinos hermanos Castro Ruz que son quienes dirigen la política venezolana y disfrutan de nuestra riquezas, aún a costa del hambre que castiga a nuestro pueblo en estos momentos.

Maduro ha utilizado al Tribunal Supremo de Justicia para desconocer o ningunear a la Asamblea Nacional para que declare inconstitucional un grupo de numerosas leyes en beneficio de los venezolanos, pero con la intención de hacer notar que de nada sirvió la decisión del pueblo venezolano de votar por un nuevo parlamento.

Maduro ha violado la Constitución al sacar, como un mago de su chistera, un decreto de Emergencia Económica solamente con la intención de escurrir su exclusiva responsabilidad del desastre que vive la nación entera a causa de las malas políticas de su gobierno, el cual debía ser aprobado o rechazado por la AN , como reza la Constitución. Sin embargo instruyó al Poder judicial para saltarse la Constitución.
Maduro, presentó la prórroga del decreto de emergencia transcurridos dos meses de la aplicación del mismo.

El artículo 338, dice claramente en uno de sus párrafos, que “La aprobación de la prórroga de los estados de excepción corresponde a la Asamblea Nacional. Una ley orgánica regulará los estados de excepción y determinará las medidas que pueden adoptarse con base en los mismos”. Esto le importó un bledo a Maduro y siguió adelante son su decreto y violando la Constitución.

Recientemente, fue más allá y declara una nueva prórroga adicionada con el estado de excepción de lo cual se deduce fácilmente que no se trata de resolver problemas económicos porque en cuatro meses de emergencia económica la inflación se quintuplicó y la escasez aumentó a paso de vencedores, sino para colocar más alambradas al camino del revocatorio, mecanismo constitucional que al producirse lo sacará en bomba de la presidencia de la República porque ese es el deseo mayoritario e irreversible del pueblo venezolano.

Por Emiro Albornoz

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