Madurismo: suspensión de elecciones, masacres militares y hambre, por Javier Vivas

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Foto: referencial / La Prensa

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(05 de diciembre de 2016. El Venezolano).- La democracia en Venezuela bajo el gobierno de Maduro se ha convertido en una entelequia. Por cualquier parte que se mire, lo único observable son rasgos que han pasado del totalitarismo hasta una voraz y atroz neodictadura, la cual arremete contra la disidencia, y arrincona al resto de la población al sumirla en la miseria y el abandono social.

El madurismo es una ensayo político el cual al perder el apoyo popular, ha creado tentáculos delincuenciales en las estructuras del poder con el propósito de perpetuarse ilegal e ilegítimamente con todo el control del Estado, sin importar la manera y la forma en el cómo pueda actuar en un momento determinado.

Recordemos que el madurismo, a pesar de haber ganado las elecciones presidenciales en abril de 2013, ese triunfo se convirtió en una derrota política, cuando la ventaja para lograr la presidencia de la República, apenas superó el 1%. Similar acción ocurrió con las elecciones municipales del mismo año, porque aunque ganó la mayoría de alcaldías, perdió las más significativas y relevantes, entre ellas, la alcaldía Mayor (Caracas), referentes neurálgicos como el estado natal del presidente fallecido Hugo Chávez en Barinas, o caso análogo de Diosdado Cabello en Maturín, así como las principales ciudades del país.

Por supuesto, que el madurismo quiso engañar al pueblo, haciendo ver que tales “victorias” no lo afectaban en el plano cualitativo, o mejor dicho, político. Con esa mentira llegaron hasta las elecciones parlamentarias en 2015, en donde literalmente hablando, el madurismo recibió una paliza, pero no por parte de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), sino del propio pueblo chavista, algunos porque decidieron abstenerse, otros porque votaron contra todo lo que ha representado Nicolás Maduro y sus congéneres autoritarios del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Esa secuencia de derrotas, y tomando como principal referencia una curva geométrica, el madurismo optó por suspender de manera ilegal, la recolección de firmas para un eventual referendo revocatorio, procedimiento que había sido aprobado por un poder, supuestamente autónomo como el Consejo Nacional Electoral (CNE), convirtiendo tal ejercicio democrático es un obsceno hecho de violación del Estado de Derecho, por menos de una decena de tribunales regionales, casualmente (¿o causalmente?) de entidades federales controladas por los gobernadores que tienen una acérrima pugna por el poder en el seno del propio madurismo.

De hecho, a la cúpula madurista no les bastó suspender el procedimiento de secuencia para la convocatoria de un referendo revocatorio, sino que violaron abiertamente la constitucionalidad al suspender las elecciones regionales ¿Cuáles han sido las razones? Todo está claro. El madurismo volvería a ser derrotado por el pueblo de llevarse a cabo elecciones en estos tiempos de dificultades económicas y sociales, y mientras eso ocurra, hasta los comicios presidenciales van a ser suspendidos de llegar a concretarse una situación similar que los amenace con ser despojados del poder.

Ante la amenaza de millones de venezolanos por levantarse en protestas ante la insoportable crisis económica y social, es evidente que el madurismo iba a cerrar las vías electorales. Por ello, crearon las llamadas Operaciones de Liberación de Protección del Pueblo (OLP); las cuales se han convertido en mecanismos de masacres militares en donde no conviene se confundan legítimas protestas, razón por la cual, si el precio resulta en asesinar, pues allí está lo más execrable del madurismo, porque aunque digan que tales barbaries humanas son “hechos aislados”, esos protagonistas militares se han confesado “revolucionarios” y con apoyo irrestricto a su “comandante en jefe”.

Cuando hechos de este tipo se hacen recurrentes, no podemos hablar de acciones excepcionales. Las OLP son para el gobierno una política de Estado, porque sí las masacres ocurren bajo los parámetros de tales “operaciones”, entonces las masacres son una política gubernamental. Las OLP son un eje del madurismo para reprimir y aplicar sobre el pueblo, miedo y zozobra ante quienes por alguna razón, intenten generar protestas o inconformidades con sus políticas de “gobierno”.

Lo insólito de esto, es que sobre la evidente violación de Derechos Humanos, la llamada “masacre de Barlovento”, en donde perdieron la vida más de una docena de jóvenes inocentes, ocurrió en un estado controlado por un gobernador opositor, pero en una jurisdicción bordeada por el norte, el sur, el este y el oeste, por estados controlados en quienes se han declarado furibundos maduristas. La masacre de Barlovento no es algo inédito. Los hechos precedentes al sur de Bolívar y en Cariaco, estado Sucre, sólo demuestran que nuestra fuerza armada está podrida tanto en sus componentes del ejército como de la guardia nacional.

Por ello, ante el cierre de vías electorales para el cambio del gobierno, aunado con una despreciable ofensiva contra la vida humana, por parte de sectores militares, no es casualidad, sino causalidad que Venezuela se haya ido por un barranco económico, generando que la moneda nacional se haya convertido en polvo cósmico. Tal es la debacle de nuestro referente monetario, que para tener una idea, actualmente, un bolívar equivale a un peso colombiano en la frontera, con la salvedad, que el salario mínimo en ese país supera los 689 mil pesos, mientras los ingresos mínimos de ley en Venezuela, apenas superan los 90 mil bolívares. Y después algunos preguntan: ¿Cuáles son las razones que llevan a los venezolanos para emigrar del país?

Con un país sumido entre una “justicia” que sólo funciona para los designios de control del poder ejecutivo. Con un país que fortalece la impunidad como elemento jurídico en la sociedad (aunque de manera aislada, castiguen hechos como los de Barlovento) ante los desmanes que cometen sus funcionarios civiles y militares en asociación con mafias y otros delincuentes. Con un país, cuyo máximo tribunal desconoce los derechos ambientales e indígenas, al promover la explotación del mal llamado arco minero, entregando nuestra soberanía, y conociendo la preexistencia de la contaminación del agua, la flora y la fauna. Con un país cuya inflación anual se proyecta en más de cuatro dígitos anuales, y con miles de venezolanos que ahora buscan algo qué comer en el medio de la basura; ese es el país que ha creado el madurismo, traicionando al pueblo.

El madurismo tiene sus días y horas contados. Nada podrá salvarlo de la implosión popular, porque ha destruido a Venezuela. Definir el madurismo se sintetiza en suspensión de elecciones, masacres militares y hambre. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

Por: Javier Antonio Vivas Santana / Aporrea 

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