Los sicarios de la democracia, por Charito Rojas

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(26 de octubre de 2016. El Venezolano).- “Si hoy el pueblo no sale a la calle, si esta semana no sale a la calle, tengan la plena seguridad de que nos esperan al menos los mismos años de dictadura que ha tenido Cuba”. Dra. Blanca Rosa Mármol de León, abogada, exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia.

El 20 de octubre de 2016, el gobierno venezolano declaró oficialmente una dictadura, al cerrar la puerta democrática por excelencia, como es la elección popular, mediante la cual los ciudadanos eligen sus gobernantes… y los revocan también. Un grupete de jueces penales, que si son abogados deben saber de sobra que no tienen competencia para decidir en materia electoral, ignoró esto ante las demandas casi idénticas y simultáneas que introdujeron gobernadores chavistas, al parecer con jugosas razones para convencerlos de cometer tamaña ilegalidad.

Y las reptoras del CNE en minutos se acogieron “respetuosamente” a sentencias que ellas saben nulas de toda nulidad, pues juzgaron sobre materia exclusiva de tribunales electorales y específicamente de la Sala Electoral del TSJ. Lo que pareciera ser un incidente judicial, es mucho más que la prueba fehaciente de que los poderes públicos, en este caso el electoral y el judicial funcionan cartelizados con las necesidades y ordenes del ejecutivo, que ha violentado el principio democrático esencial de la separación de poderes.

A quienes todavía no entienden qué significa esto, se los explico en forma práctica: usted vive en un país donde no puede pensar distinto a los jerarcas del gobierno, pues ellos dan órdenes públicas y descaradas al poder judicial, para que le “pongan los ganchos” y lo metan en un calabozo hasta que les de la gana. En el periodo de Maduro vegetan en nuestras cárceles más de 100 presos políticos, sin juicio o con juicios amañados, sin que la justicia permita la legítima defensa o se respeten los lapsos procesales. Significa que su casa puede ser allanada si sospechan que usted maneja alguna información ligada a la oposición; significa que el malandro que lo atraco o que mató a alguien de su familia, goza de impunidad porque a este gobierno le interesa que usted viva muerto de miedo entre las cuatro paredes de su casa; significa que por más que estudie, trabaje, se destaque en lo que hace, de nada vale esto si no tiene un carnet rojo y baja el lomo ante cualquier ignorante pero fiel servidor del “proceso”; significa que los ciudadanos no tienen más derechos que los otorgados por un estado totalitario que divide a sus gobernados en dos clases: los revolucionarios que le siguen y tienen derecho hasta a delinquir y la demostrada mayoría del país que no apoya a un régimen inepto, bárbaro e incivilizado y por tanto, es un burgués, oligarca, lacayo del imperio, escuálido, sin derecho ni a vivir.

Las profundas carencias de los venezolanos no son reconocidas por un gobierno que niega una crisis humanitaria que ha llevado a Venezuela a los últimos lugares en cualquier ranking mundial de seguridad, educación, salud o inversión. El deterioro se ve hasta en las personas, que pasan hambre y necesidades, que mueren sin medicinas o tratamientos, que corren peligros insólitos como contraer paludismo o difteria, enfermedades que habían sido erradicadas hace décadas. Aquí la gente reza fervorosamente para que no se accidente el carro, para que no le dé una gripe, o para que no lo atraquen en la buseta.

El régimen de los pranes está instalado a todo nivel, desde el programa del mazo o la alcaldía de Caracas hasta los barrios más humildes, los venezolanos se ven amenazados por gente sin piedad, que les arrebata hasta el simple derecho de vivir en paz y no escucha el clamor popular de ¿hasta cuándo?

La maldad tocó techo en la paciencia de los venezolanos con la suspensión del referendo revocatorio, el proceso electoral por el cual tenían la esperanza de salir en forma incruenta de la pesadilla roja. La expectativa de que la Asamblea Nacional a punta de leyes protectoras de las libertades lograría mejorar las condiciones de vida, han sido extinguidas brutalmente por un TSJ supraconstitucional que ha anulado una tras otra, las 30 leyes y acuerdos emitidos por los diputados. 30 decisiones que cada uno de los integrantes del cartel de las togas pagará en su momento ante una verdadera justicia.

Después del 20 de octubre, la situación de indefensión ante un régimen de facto se ha acentuado, la respuesta de la AN fue una sesión extraordinaria donde se tomaron decisiones para regresar al orden constitucional a las instituciones. Por eso acordaron escoger, apegados a la constitución, a los magistrados del TSJ que fueron nombrados en forma irregular y sin cumplir las condiciones para ejercer tan altos cargos, como lo están demostrando; también elegir a nuevos rectores del CNE, cuyo triste papel de sicarios de la voluntad popular ha sembrado dolor y frustración en las esperanzas de todo un pueblo.

La AN también hizo un llamado a la FANB, para que cumpla con su papel de defensa de la constitución. La respuesta del ministro Padrino y su mando militar fue rematar la rueda de prensa donde ratificaron su lealtad a Maduro con la exclamación -ofensiva para el 83% de los venezolanos- “¡Chávez vive, patria o socialismo, Viviremos y Venceremos!”. Qué pena da ver a estos sicarios de la institucionalidad de la ex gloriosa Fuerza Armada.

En la sesión extraordinaria del martes 25, la AN dio luz verde a la apertura de un juicio político al presidente Nicolás Maduro, un proceso diferente al que se le hizo a Carlos Andrés Pérez, a quien vía contraloría se le estableció responsabilidad administrativa y fue juzgado finalmente por la entonces Corte Suprema. Sin embargo, el juicio político de la Asamblea Nacional, totalmente constitucional, puede conllevar la destitución del funcionario.

El fantasma del diálogo ha hecho nuevamente su aparición, lo cual no es malo si se lleva a cabo bajo condiciones y finalidades específicas. Después de un primer alboroto, ya la MUD explicó que eso no parará la calle y que solo dialogará para liberar presos políticos, restituir la institucionalidad y realizar el revocatorio.

Así estará la cosa, que el Papa accedió a una entrevista privada, totalmente fuera de agenda (por eso no hay fotos y Villeguitas, rolo e’ vivo, uso las del año 2013), para decirle lo que revela la nota de prensa del Vaticano: que debe “enfrentar con coraje el dialogo sincero y constructivo, para aliviar el sufrimiento de la gente, de los pobres en primer lugar y promover un clima de renovada cohesión social”. Pese a que Su Santidad le habló en español, al parecer Maduro no comprendió nada, por lo que apreciamos en su discurso al llegar. Sigue empeñado en exterminar la Asamblea y a los opositores. Los sicarios de la democracia no entienden que la voluntad del pueblo es también la voluntad de Dios.

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