Los demócratas deben ondear la bandera anticomunista, por Benjamín F. DeYurre

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Foto: Referencial

(27 de noviembre de 2017. El Venezolano).- El comunismo tiende a desaparecer en América Latina en los próximos tres años, según pronosticaron 11 ex presidentes que se dieron cita recientemente en Miami. El comunismo, convenientemente disfrazado de su compinche el socialismo, cada vez menos logra continuar engañando a los pueblos. De esto se han percatado los políticos en Latinoamérica y EEUU, incluyendo a los demócratas.

Sucede que todo este tipo de promesas falsas que le hacen a los menos afortunados, a través de los años ya ha minado la credibilidad de muchos. “Te están explotando, tú mereces ser dueño de este negocio”, “los pobres al poder con el comunismo”, “la culpa de todos tus males la tiene el gobierno que no te ha ayudado”, “seremos un país libre en América”. Estas cuatro expresiones son apenas un atisbo de los elementos que utilizan los titiriteros que pretenden seguir manipulando los sentimientos de los más vulnerables.

Y son fácilmente rebatibles, como veremos a continuación:

1. El que te ofrece un trabajo no te está explotando, por el contrario, te da la oportunidad de superarte y te facilita el sustento diario. Esto es aún más valido en nuestra época actual donde los trabajos son muy competidos y lograr uno es una hazaña. Y en aquellos regímenes totalitarios donde el estado se ha apoderado de los negocios, regularmente el empleado previo queda desocupado y solo realizando labores especiales voluntarias para el único patrón que ahora existe, podrá entonces obtener un empleo.

2. Cuando los comunistas logran hacerse con el poder, los pobres no son los jerarcas. Al revés, los que sustentan el poder son un grupúsculo que hábilmente ha logrado envolver a una legión de seguidores que han creído en ellos. Normalmente este tipo de regímenes empobrecen a los países y los mantienen sumidos en la miseria para así aparentar que están ayudando cuando distribuyen algún tipo de beneficio, como paliativo a la desesperación popular. El resultado es que ahora son más pobres que antes y la promesa inicial de llegar al poder es solamente un espejismo en un desierto controlado por una mafia.

3. El gobierno puede ser que no haya adoptado las mejores políticas sociales, pero no es el culpable de todos tus males. Si no tienes recursos y eliges mudarte del campo a la ciudad, probablemente tus condiciones de vida no sean las mejores. Pero debes recordar que en todo caso fue una decisión tuya en la cual el gobierno no intervino.

4. No hay mayor falsedad que la promesa de un país libre. Es exactamente lo contrario. Con el comunismo la nación se convierte en una enorme cárcel donde todos están presos, no tienen voz ni voto y solo les esperan la muerte y la desolación.

El Partido Demócrata históricamente ha sido el principal propulsor de las causas justas. La creación del Social Security, la adopción del salario mínimo, el Medicaid y el Medicare, entre otros, son ejemplo de ello. Sin embargo, en la última década, el asfixiante comunismo de Cuba y Venezuela no ha sido oportunamente combatido ni denunciado públicamente por la mayoría del establishment demócrata. ¿Cómo es vista esta actitud por los votantes norteamericanos? Evidentemente, muchos opinan que los demócratas aparentemente respaldan a esos regímenes tiránicos, cuando realmente no es así.

Múltiples resoluciones y numerosas propuestas de ley demócratas han condenado a esas tiranías. La plana mayor republicana constantemente ofrece ruedas de prensa condenando a esas dictaduras comunistas. Los demócratas deberían hacer lo mismo urgentemente. No deben existir protagonismos ni egos desmedidos; la unidad anticomunista demócrata debe imponerse. En Miami, el capítulo local del Hispanic Caucus Demócrata concedió una rueda de prensa en respaldo a la comunidad venezolana en su lucha contra la dictadura que los oprime. Pero es absolutamente necesario que los lideres máximos del Partido hagan acto de presencia, tal y como hacen los republicanos.

Con el transcurrir de los tiempos, los defensores del “realismo” económico a menudo sostienen una especie de teoría darwinista en la cual el sistema evoluciona y solo sobreviven los más aptos. Es así como el fracaso económico y social de todos los experimentos comunistas, simplemente han llevado al agotamiento de esa doctrina política.

Ya no hay más que justificar y muy pocos a quienes engañar. El comunismo tiene sus días contados, y el Partido Demócrata deberá evolucionar igualmente para evitar caer en la jugada.

Por: Benjamín F. DeYurre en / @DeYURRE

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