Los Delirios de Maduro, por Carlos Ñañez

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(07 de septiembre 2016. El Venezolano).-  Este seis de Septiembre el presidente de la República más frenética de la tierra, decidió establecer otra cadena más y abusando de la ya consabida hegemonía mediática, que le ha permitido construir una verdad oficial, paralela totalmente escindida de la realidad nacional de los treinta millones de víctimas, de un país que sufre bajo las inclemencias de la inflación y el desabastecimiento, que se configura ya en hambruna.  Exponer en la misma sus delirios,  evidentes en relación con el alejamiento y la  distorsión de la realidad nacional,  haciendo aún más sombrío el panorama nacional  colocándonos sobre un verdadero polvorín.

En sus desatinados comentarios no faltó la recurrencia al enemigo externo convertido en la figura del presidente de la Asamblea Nacional, al cual parece estarle abonando el camino político, pues sus constantes ataques personales solo han servido para imprimirle mayor grado de notoriedad política y hacer más patente la experticia de  Ramos Allup, frente a la aridez discursiva, ideológica e intelectual de un Maduro cada vez más torpe, en todos los ámbitos del poder, que amenaza con hacer de Venezuela un verdadero hervidero social y político con evidentes trazas de ingobernabilidad y desplazamiento humanitario, frente a un modelo de gobierno que perdió el rumbo y el talante democrático y se configuró en un Estado autoritario, policiaco y evidentemente dictatorial, como lo indicase el Secretario general de la Organización de Estados Americanos(OEA).

Justamente el día de ayer se conmemoraban los 201 años de la publicación de la carta de Jamaica, documento escrito por el Libertador Simón Bolívar en Kingston, como  respuesta a una misiva de Henry Cullen, un comerciante jamaiquino de origen inglés, donde expone las razones que provocaron la caída de la Segunda República, en el contexto de la Independencia de Venezuela. En el marco de esta conmemoración y en un verdadero acto propio de impostura e incoherencia, frente al actuar del gobierno Nacional, el Presidente Maduro mostró una edición de este documento, que la Presidencia de la República y sus órganos de propaganda pretenden repartir para lo que ellos llaman pueblo. Claro está siempre cuidándose de no cumplir de manera puntual, con los preceptos derivados de este documento histórico, entre los que se cuenta la independencia y separación de los poderes públicos, entre otros aspectos violados durante el gobierno de Nicolás Maduro, cito textualmente:

“Venezuela erigió un gobierno democrático y federal, declarando previamente los derechos del hombre, manteniendo el equilibrio de los poderes y estatuyendo leyes generales a favor de la libertad civil, de la imprenta y otras; finalmente se constituyó en un gobierno Independiente” Jamaica 06 de Septiembre de 1815.

Entonces nos embarga como ciudadanos la duda ¿En dónde encuadra esta carta de Bolívar, con la degeneración autoritaria de un gobierno, que desconoce los poderes derivados del mandato popular?”

¿En dónde están los derechos del hombre, libertad, igualdad y fraternidad, con una escalada de persecuciones políticas, sostenidas por las más temerarias argumentaciones pseudo legales?

 La respuesta a estas preguntas comporta la aceptación de una verdadera tragedia política, en Venezuela no hay democracia, ni libertad, ni compromiso con el legado de nuestro Libertador, la imagen de Bolívar, es simplemente un subterfugio iconográfico para desprendernos de nuestra esencia como República libre, independiente y autónoma, hoy la tesis del connotado profesor de nuestra Universidad Central de Venezuela, Agustín Blanco Muñoz, es una realidad traumática, simplemente Venezuela esta subyugada por una dominación tiránica importada desde Cuba y en tal sentido nuestra independencia es un eufemismo, un vestigio etéreo.

Tan grave es el daño institucional y el descalabro de la división de los poderes, que el propio Tribunal Supremo de Justicia, desconoce a la Asamblea Nacional y a sus actos, igualmente sentencia contra la incorporación de los diputados del Estado Amazonas, descalabrando la mayoría de las dos terceras partes y dejando a todo un Estado sin representación de sus diputados. En síntesis los delirios de Maduro, nos colocan frente a una tragedia nacional, en la cual está en vilo la estabilidad del país y de la región, pues la crisis que atraviesa Venezuela, tiene todas las características de trocarse en un conflicto de desplazamiento.

Requerimos del concurso de nuestros vecinos, de las Naciones Latinoamericanas de las cuales Venezuela, fue receptora durante las horas aciagas de sus procesos dictatoriales, no bastan las tímidas posturas de los políticos allendistas chilenos, que se apartan de este vaho a dictadura fascistoide al mejor estilo de Pinochet, que se respira en la destruida Venezuela de Maduro. Requerimos la denuncia resuelta y sin cortapisa, como la ejercida por el amigo Almagro, quizás porque este recuerda con horror como el Uruguay atravesó un período de persecuciones y de regresión autoritaria desde 1973 hasta el año de 1985, los paralelismos de este engendro que se denomina revolución, con las posturas dictatoriales más enconadas del cono Sur, dejaron de ser casuísticas y son axiológicas e incontrovertibles.

Venezuela transita el camino hacia una dictadura, que cada vez siente menos pudor de mostrar su cara de intolerancia y desprecio por las libertades, las delirantes acciones de Maduro, se han agravado desde la maledicencia estratégica a la personal y tangible, ya considera que tocar cacerolas es un acto que debe reprimirse, de hecho en el Estado Nueva Esparta la respuesta a la acción de los valientes habitantes de Villa Rosa, fue la suspensión inmediata de las bolsas de comida de los comités locales de abastecimiento,  los cuales son definidos como un engendro extrapolado del estalinismo soviético y  convertido en instrumento de dominación, en Venezuela el alimento no es una mercancía es un medio de control político.

Delirios absurdos como encarcelar a un ciudadano por poseer un Dron, o por filmar una protesta se suman a esta desviación de las realidades razonables, estamos gobernados por un individuo que le teme al pueblo y a la protesta, por ende cada día es un infierno para el gobernante y para el gobernado. En suma maduro no gobierna, simplemente desconfía, urde maldades e intenta retener un poder en contra de una inmensa mayoría que le adversa, por el hecho tangible de haber sumido a la nación más rica del continente en una verdadera calamidad de hambruna, enfermedades y violencia.

 Estos delirios del presidente, se conforman en un grito de auxilio para la comunidad internacional, de nuevo la responsabilidad de lo que se desarrolla en Venezuela es compartida, no somos una nación de ciudadanos cobardes o conformistas, pero solos no podemos cambiar el destino de un presidente que tutelado por la violencia, de las fuerzas armadas se mantiene atado al poder.

Finalmente espero podamos salir medianamente indemnes como Nación de esta prueba, ser gobernados por un anarquista como Maduro, no es un obstáculo fácil de salvar, este gobierno es una suerte de corte de Heliogábalo caribeña, de nuevo ratifico el madurismo es una enfermedad moral en el cuerpo social del Estado venezolano, no existe justicia pues la misma comporta estabilidad, eficiencia y legitimidad y este trípode es inexistente en la casi extinta Venezuela de Maduro.

Siempre acostumbro a dejar una reflexión, en esta oportunidad pretendo hacerlo con los “magistrados”, en reiteradas minúsculas del Tribunal Supremo de Justicia, la reflexión no es otra que una máxima de nuestro Libertador, ese que usan para justificar cualquier suerte de tropelías y que cada vez les queda más grande en cerco de sus dientes. “Los legisladores necesitan ciertamente una escuela de moral” y del mismo autor para que sirva no de reflexión sino de reprimenda a Maduro y a sus delirios:

“Los tiranos no pueden acercarse a los muros invencibles de Colombia sin expiar con su impura sangre la audacia de sus delirios”, no pretendo que los desmanes contra la democracia se expíen con sangre, sino con el ejercicio pleno del derecho constitucional que nos asiste y que se resume en la celebración del  referéndum revocatorio, para que desde ese derecho ejercido en libertad se comience a adecentar la ya cuasi destruida República Bolivariana de Venezuela.

Que así sea.

Por: Carlos Ñañez

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