¿Qué es lo que extrañarías de Venezuela?

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(31 de agosto de 2016. El Venezolano).- Venezuela es conocido por lo feliz de su gente, y es que sus chistes para cualquier cosa caracterizan a un venezolano donde quiera que este, sin embargo la crisis que hoy por hoy atraviesa, a nublado esa imagen para sacar otra muy distinta, ejemplo de ello, la de obstinado, amargado y siempre a la defensiva con expresiones de agresión y arbitrariedad.

De acuerdo a lo reseñado por un periodista de BBC Mundo y su experiencia de vivir en el país, existen cosas que se podrían extrañar de Venezuela, mientras que otras no, una de ellas por supuesto son las largas colas en el supermercado o ir a un hospital y que este quebrado, sin insumos.

“En Venezuela, donde estuve tres años como corresponsal de BBC Mundo, encontré el reto más grande de mi vida”, refirió el autor del artículo, quien además agregó que en este tiempo, la crisis pasó de grave a alarmante, la calidad de vida cayó en forma estrepitosa y la inflación se disparó.

Entre otros ejemplos, el litro de jugo de naranja subió 4.600%, los cigarrillos aumentaron 3.900%, y legalizar documentos en consulados un 12.000%. “Vi tres cadáveres, viví 11 apagones y la policía me detuvo dos veces .Me salieron tres canas y me dio alopecia en dos oportunidades. Pero el recuerdo que me llevo es más feliz que infeliz”, mencionó.

Otra de las cosas, que no se extrañaría, es la ineficiencia del sistema que te obligue a buscar atajos para sacar una cédula, comprar jabón o tener agua las 24 horas.

“No extrañaré los ataques desde el oficialismo o la oposición por ciertos reportajes que publiqué”, destacó, al tiempo que agregó que hará lo posible para superar, “la rabia que sentí esta mañana, como tantas otras, cuando la tarjeta del banco no sirvió, se bloqueó y luego me quedé sin dinero porque había sacado ya los 160 billetes (solo US$16) que me puede dar el cajero en un día (en cuatro transacciones)”.

Echaré de menos…

Lo que sí quedará en mis recuerdos serán los atardeceres brumosos bajo el olor del sofrito que preparaba mi vecina al son de las guacamayas.

Recordaré el aguacate “mantequilludo” que me vendía una “doña” con un celular en una teta y una calculadora en la otra.

Echaré de menos el verde de los árboles y arbustos, de las palmas y hierbas que en Caracas conviven en paz con el bullicio de las motos, el esmog y las trampas.

Cada vez que sienta nostalgia de Venezuela buscaré sentir el sabor de las nutelas que un caraqueño sonriente, soñador y trabajador llamado Christian me traía de la costa de la Guaira por dos módicas lochas (dinero).

Tienen razón los expertos: acá está el mejor cacao del mundo.

Y me transportaré a las playas del Caribe cada vez que huela y beba uno de los exquisitos rones venezolanos (también, dicen, los mejores el mundo), que en medio del caos noticioso fueron aire fresco para este corresponsal asmático.

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