Limosna política, por Jesús Castillo Molleda

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Agencias

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(31 de mayo de 2016. El Venezolano).- Se define limosna como dinero o bien que se da como ayuda a un necesitado. Muchos políticos están convencidos de que la labor ejercida por ellos es un favor que le están haciendo a la sociedad y que la misma les debe rendir honores indiferentemente sus funciones como presidente, gobernador, alcalde, diputado, concejal, dirigente político entre otros. Sin embargo, la realidad es otra, pues son ellos los que deben rendir honores a los ciudadanos, quienes son sus legítimos jefes. La política está llena de mitos y leyendas en donde cada quien cuenta el cuento a su conveniencia.

Todos los días nace un nuevo cuento, que si el alto mando militar está exigiendo la renuncia del Presidente, que los representantes de la MUD y del gobierno se reunieron a puertas cerradas para llegar a acuerdos, que el referéndum no se va a efectuar en el 2016 sino en el 2017 para que quede el vicepresidente encargado, que las elecciones a gobernadores no serán convocadas para el último trimestre del presente año como lo estipula la norma, que está a punto de ocurrir un estallido social, e, incluso, la posibilidad de un golpe de Estado; que muchas familias venezolanas solo comen una vez cada dos días, que la escasez es cada día mayor, que el Gobierno desapareció las reservas internacionales, que Venezuela entrará en default económico, que no se puede acudir al Fondo Monetario Internacional porque son neoliberales; que a la MUD lo único que los une es el interés de cambiar de gobierno; que se está preparando una intervención internacional una vez que se invoque la carta democrática, que los cubanos llegaron a un acuerdo con el Gobierno de los Estados Unidos para negociar una salida consensuada del Presidente, que el Guri no aguanta más y viene un gran apagón nacional de varios días, que el cierre de los hospitales es impostergable. Y es que, en un país con tanta incertidumbre, cualquier cosa puede pasar en cualquier momento.

Lo cierto es que los políticos no pueden pensar que se gobierna con limosnas, en donde todo lo que se consigue es de a poquito y cada vez se consigue menos. Los indicadores económicos son claros, o se invierten de inmediato 60 mil millones de dólares para salir de la crisis o el hambre y desespero se encargarán de cambiar de Gobierno. No hay ninguna posibilidad de que un asalariado pueda cubrir las necesidades básicas.

Para demostrarlo con matemáticas, una familia que compre 10 panes diarios a Bs. 60 cada uno, gasta al mes Bs. 18.000, si consume 5 kilogramos de carne al mes a Bs. 4.900 por kilogramo gastaría Bs. 24.500, si compraría 5 pollos al mes a Bs. 2.600 por kilogramo, suponiendo que cada pollo pese 1,5 kilogramos, sería Bs. 3.900 por pollo, lo que al mes representaría Bs. 19.500; si consume tres kilogramos de queso al mes a Bs. 4.000 por kilogramo serían Bs. 12.000, la suma de lo mencionado sería de Bs. 74.000 sin poner pago de servicios públicos, gastos de pasajes y mantenimiento de vehículo, compra de medicamentos, arroz, granos, verduras, pastas, pescado, harina precocida de maíz, agua potable, gas por bombona, plátano, yuca, huevos, frutas, charcutería, materiales de limpieza, crema dental, jabón, champú, afeitadoras, desodorante, toallas sanitarias, vestimenta, calzado, pago de colegio, universidad, consultas médicas (a pesar que puedan ser publicas cubrir los traslados a ellas es un gasto elevado), entre otras necesidades que puede tener cualquier familia venezolana.

Mientras no se produzca, no se erradique la escasez, no baje la inflación, no hay manera de que en Venezuela una familia con un salario mínimo o en donde un solo miembro trabaje o aporte sus ingresos, este comiendo tres veces al día. Es la razón por la cual aumentan las cifras porcentuales en torno a los índices de inseguridad, mortalidad, enfermedades cardiovasculares, desnutrición, confrontación entre ciudadanos por lograr encontrar un producto regulado, intentos de saqueo.

El hambre  y la delincuencia están matando al venezolano. El Gobierno está preparando su lápida, si no hace algo de inmediato ya no se puede hablar de inflación ya estamos en una economía hiperinflacionaria en donde los precios suben en segundos, no es justo que el futuro de 30 millones de venezolanos esté dependiendo de la incapacidad de un gobierno de tomar las medidas adecuadas para salvar a Venezuela. Es el momento en el cual debe morir lo que tenga que morir y nacer lo que tenga que nacer, y dejar de soportar la humillación de las limosnas que dan los gobernantes; como lo dijo Georg Chistoph: “Ciertos hombres de mal corazón creen reconciliarse con el cielo cuando dan una limosna”.

Por: Jesús Castillo Molleda / Panorama

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