Las trampas de Nicolás Maduro, por Emiro Albornoz

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(16 de mayo de 2017. El Venezolano).-No sé si hablar de las trampas que el presidente Nicolás Maduro le quiere hacer a los venezolanos y a la propia Constitución, la mejor del mundo, según su padre putativo, lo convierta a uno en objetivo de la persecución implacable de los tribunales militares que ahora se encargan de juzgar a los civiles, pero recordando que el susodicho calificó de coño e madre al entonces presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Henry Ramos Allup, en cadena nacional y en horario de todo público, no creo que tengan los riñones suficientes, ni mucho menos moral, para tales despropósitos.

Pero no se puede calificar menos que una vulgar trampa la propuesta de Maduro a una constituyente que ha calificado desde comunal hasta militar sin que la gente sepa con qué se come eso. Y lo ha propuesto  cuando su popularidad ronda por debajo del diez por ciento de apoyo, cifras que son históricas porque ningún presidente en la historia  de Venezuela, ni los peores dictadores, habían cosechado la aversión, casi que total de la nación como lo ha hecho Maduro.

Maduro sabe que no puede ganar ni  una elección en  Miraflores porque allí mismo saldría derrotado, y mucho menos  triunfarían sus candidatos en las gobernaciones y Alcaldías del país porque probablemente no ganarían ninguna, lo cual lo obligaría moralmente a renunciar, pues se trataría de una especie de referendo revocatorio.

Con su constituyente comunal ,  alcahueteada por las alegres comadres del CNE, violando el artículo 347 de la Constitución que obliga a que es el pueblo quien convoca en referendo consultivo o decisorio, Maduro propone que voten solamente los miembros de las comunas, una cosa o entelequia que no existe dentro de la constitución y que representa apenas un minúsculo segmento de la nación venezolana.

De esa manera, uno por ciento, o muchísimo menos de la población, escogería a unos 200 constituyentistas, y así lo harían con la constituyente sindical en la cual votarían los miembros de los sindicatos paralelos montados por el régimen en empresas públicas y privadas al no poder ganar los mismos en elecciones secretas y democráticas.

El pueblo ha dicho no a la trampa de Maduro ante su empeño en hacer “leva”  y llevarse todas las metras democráticas que no puede sacar del círculo por la falta de puntería en su desempeño presidencial.

El pueblo está en la calle y no la dejará hasta que Maduro respete el orden democrático y se deje ge trampas con su constituyente chimba. Es el pueblo todo de Venezuela quien la convoca, no sus comunas.

Escrito por: Emiro Albornoz 

 

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