La Venezuela postdiálogo, por Leandro Rodríguez Linárez

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Referencial

(10 de diciembre de 2016. El Venezolano).- Mucho se exculpa a la MUD por haber aceptado un diálogo cuando el Gobierno no tenía ni tiene nada que ofrecer; pues todo cuanto posee es a base de inconstitucionalidad. Se asegura fue la presión del Vaticano, su influencia internacional, el responsable. Sin embargo, era obligación de la diligencia opositora criolla hacer comprender al mundo el talante antidemocrático que el chavismo en el poder día a día acentúa, que el “diálogo” solo era una treta gubernamental para ganar tiempo en momento de peliaguda crisis de su sostenibilidad. Así usó Chávez el diálogo en 2002-2004, así lo usó por primera vez Maduro en 2014 y así terminó siendo en el 2016. Bajo cualquier prisma con que se observe ¡Fue un error!

Pero es que hay otra gran verdad, a los venezolanos no les conviene el “diálogo” ya que el Gobierno pretende dar como generosa dádiva lo que ha secuestrado delictivamente a través de un sistema antijudicial; tiene el tupé de prometer respetar la AN cuando la Carta Magna lo obliga hacerlo y del revocatorio ya ni se menciona; el Gobierno arbitrariamente dejó correr los días ante la crédula mirada ¡No de la MUD! sino de todos los venezolanos… ¿Qué diálogo era ese?

¿Ahora qué viene? El Gobierno solo retardó lo inevitable, escalda en refritos sin credibilidad, terminalmente desgastado; sin percepción positiva, tratando desesperadamente de convencer a sus abreviados adeptos de los mismos “planes y estrategias” repetidos infinidad de veces todos estos años, pero con nombres distintos, planes y estrategias causantes de la peor crisis estructural de Venezuela.

Ahora que el diálogo cumplió con lo único para lo cual fue maquinado ¡Matar el revocatorio! continuamos en el lugar donde estábamos antes de él; un país de sobrevivencia, solo que ahora es peor, Venezuela en un mes sufrió una inflación superior a la que padece todo el continente en más de un año.

Ciertamente la salida es electoral, pero con el régimen de corte castrista que hoy nos involuciona los procesos electorales no se logran dialogando ni aceptando la constitución en gotas, se logran a través de la presión social, no la de partidos, sino la de los trabajadores, estudiantes, amas de casa… eso que mientan “pueblo”.

Postdiálogo sigue la misma crisis, se agravará ya sin remedio, el Gobierno arremeterá contra los partidos políticos opositores, contra las redes sociales, la libertad de prensa, de opinión, de expresión, pero todo será inútil… no olvidemos que justo antes de amanecer la noche es más oscura.

Por Leandro Rodríguez Linárez/La Verdad

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