La Venezuela del desprestigio, por Anita Perrina

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 La Venezuela del desprestigio, por Anita Perrina

Foto: referencial

(15 de septiembre de 2016. El Venezolano).- Con mucho dolor y ansiedad veo cómo han cambiado las cosas en el trato hacia los venezolanos. Cuando vivíamos en un país normal, antes de la llegada del malandraje en masa, cuando éramos un país feliz, cuando se podía con tu sueldo honrado comprar una casa, un carro y viajar una que otra vez. Cuando aquellos tiempos felices éramos recibidos en cualquier parte del mundo con los brazos abiertos por el gran aporte monetario que dábamos con nuestro turismo.

Un país tan grande que fue el único que recibió a los judíos por el presidente Medína Angarita, quien gracias a su buena acción evitó el asesinato por Hitler de aquellas personas inocentes. La Venezuela que abrió sus puertas al mundo en donde recibieron cobijo españoles, italianos, portugueses, franceses, alemanes escapando del embate de la guerra y post guerra.

Un país que acogió a chilenos durante la dictadura en su momento. A colombianos que huían de su país por hambre y por los conflictos internos. Que de igual manera abrió sus brazos a peruanos, ecuatorianos, argentinos, etc.

Una país que adversó a dictadores y que luchó siempre por las democracias de otra países de la región. Hasta le costó la presidencia a un exmandatario por combatir a favor de la democracia.

Un país que se hizo grande con el trabajo y esfuerzo de muchos de esos inmigrantes y venezolanos quienes juntos llevaron a la Venezuela que éramos.

Ahora cuando es nuestro momento de recibir algo a cambio de todos esos favores, el mundo nos da la espalda dejándonos a nuestro destino y sálvese quien pueda.

Da dolor ver a tantas familias desmembradas y sin que el mundo reaccione porque una cuerda de pillos han decidido quedarse con un país maravilloso y obligando a nuestra maravillosa gente a salir para buscar nuevos horizontes, porque en Venezuela ya está prohibido soñar. Las personas que se van y que ya se han ido son todos profesionales que pueden aportar mucho al país que los vio nacer, pero esto les está negado, y ese talento y conocimiento lo dejaran en otros países en donde son tratados como ciudadanos de tercera categoría.

Da mucha tristeza ver que al final de todo esto lo que prevalece es el dinero y no los valores intrínsecos de cada uno de nosotros como seres humanos. El mundo es una vergüenza está habitado por ciegos, sordos y mudos. Qué dolor tan grande……

Reflexiones de una venezolana de a pie.

Escrito por: Anita Perrina

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