La Venezuela de ayer Vs la de hoy: mundos paralelos

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Foto: demotix.com

(14 de enero de 2016. El Venezolano).- Con el pasar de los años, los venezolanos dicen haber experimentado una suerte de aducción o traspolación repentina a otra dimensión, a otro país, pues los factores que han determinado tal apreciación vienen dados por el caos desatado en el ámbito social, político y cultural.

La inseguridad, las carencias de políticas en materia de salud, la escasez, el alto costo de la vida, los niveles inflacionarios, la falta de divisas, el cierre de las empresas, la caída en la inversión privada, entre otros tantos factores, han puesto a los venezolanos de cara a una pared que no lleva a otra cosa que a estrellarse.

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Esta situación no distingue entre raza, color, ni condición política o social, simplemente el deprimente cuadro que hoy le toca vivir a los venezolanos es generalizado.

La inseguridad:

Para los venezolanos, la paranoia es sin duda patológica, ya hasta salir a la calle se ha vuelto todo un reto, en muchos de los casos se ha estructurado un cuadro protocolar de cómo se debe y cómo no salir a la calle, no usar prendas, ni reloj, ni celular para evitar ser atracado por eso que llaman la “sensación” de inseguridad, pero eso sí, nunca dejar de llevar algo de dinero por si algún delincuente le atraca, tenga que darle, pues de lo contrario pudiera ser golpeado o hasta asesinado por no llevar dinero que robar consigo.

Además, el hecho de transitar las calles de Venezuela por las noches,  ya se ha convertido por si solo en una odisea, llegar al sitio y ser esperado por los malhechores, o simplemente dejar el vehículo aparcado en un lugar y luego no encontrarlo porque fue robado, son algunas de las causas que desmejora la calidad de vida física y mental del venezolano.

Salud sin remedio: 

Otros de los factores que contribuyen a vivir en un país bajo una dimensión completamente desconocida, es la escasez  de medicamentos, pacientes con cáncer, HIV-Sida, diabetes, hipertensos, entre otras enfermedades crónicas no consiguen sus tratamientos, el “no hay y está agotado” son las frases que día tras día se hacen costumbre en la salud de los venezolanos, al parecer, según los expertos en el área, el Estado no ha adjudicado divisas para la importación de medicamentos terminados o de materia prima elemental, para la fabricación de medicinas, entretanto los venezolanos mueren de mengua.

Con hambre y sin comida:

Otro tema, que no deja de ser importante dentro de esta traspolación, es la escasez de comida, la canasta básica alimentaria apenas se consigue, maratónicos días y largas colas regidas diariamente por número de cédula se ven a las afueras de los mercados, amas de casa que en especie de una guerra campal luchan contra los mal llamados “bachaqueros” para lograr comprar tan solo un kilo de harina o de azúcar, entre tantos otros, acumuladores de oficios se ha convertido el venezolano por temor a pasar hambre.

Servicios que no son servicios

A tanta calamidad se le suman los servicios básicos residenciales, cortes repentinos y repetitivos del servicio eléctrico que trae consigo la quema de equipos electrodomésticos que después no son garantizados por nadie, servicio de agua potable que deja de ser potable cuando por la tubería sale agua amarilla y con olor poco agradable, gas residencia que en muchos de los casos se debe hacer colas interminables para poder obtener una bombona del combustible fósil para cocinar en casa.

Lo cierto del caso es que a los venezolanos en una especie de mundo paralelo le ha tocado vivir con paranoia y miedo.

Redactado por: Jose G. Annecchiarico 

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