La trayectoria y visión de Oswaldo Muñoz ha hecho crecer al grupo editorial El Venezolano

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(02 de septiembre del 2018. El Venezolano).- Hace 26 años nació El Venezolano para convertirse en un prestigioso Grupo Editorial que tiene como objetivo informar lo que ocurre en Venezuela y en el mundo, siendo el medio de comunicación preferido por los hispanos en los Estados Unidos y otras partes del mundo.

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Mario Valdez dedicó unas sentidas palabras a El Venezolano y a nuestro presidente editor, el señor Oswaldo Muñoz.

Lea a continuación el artículo completo:

Una noche lluviosa de relámpagos y centellas provenientes del Catatumbo  que se reflejaban en el Lago Maracaibo, don Rafael Muñoz (+), salió raudo y veloz a buscar a la señora Cipriana, que era la Comadrona (la partera a domicilio) porque su esposa doña Rosa Muñoz, tenía contracciones, los dolores eran fuerte y sentía que la barriga grandísima iba a estallarle.  Es así como en una casa del sector Tierra Negra en Coquivacoa, Santa Lucia,  Maracaibo Estado Zulia, Venezuela, el 14 de octubre de 1952, nació Oswaldo Julio Muñoz Ramírez, el noveno de los hijos de don Rafael y el tercero de los de doña Rosa (Oswaldo que es un aficionado al beisbol, dice que su Papá tuvo dos administraciones, los primeros seis hijos son de la liga nacional y los otros seis somos de la americana).

Estudió primaria y secundaria en el “Gran Mariscal de Ayacucho”, se gradúo de Biólogo en la Universidad del Zulia (LUZ), de donde fue profesor. Está casado con Isabel Muñoz “La Nena”, actora principal de los proyectos el editorial y el televisivo, tienen dos hijos Oswaldo y julio Cesar.

Oswaldo, siempre ha sido un hombre rápido y con olfato para los negocios, un emprendedor, es un maracucho que triunfo en su terruño, antes de irse a Estados Unidos, tuvo un circuito radial, fue presidente de la Asociación de Beisbol Zuliana, gerente general de Gaiteros, profesor universitario, vicepresidente de la Liga Nacional de Beisbol y otros menesteres.

En Miami hace 26 años fundó “El Venezolano”, un periódico para el análisis y la información veraz. Es el semanario pionero de habla hispana. El rotativo esta de aniversario. Ha recibido muchos premios, reconocimientos y condecoraciones.

Llega  a Miami, “El Venezolano” y sale “El huracán Andrew”. Oswaldo llego a Miami en febrero de 1991, durante un año mantuvo un programa de radio “Venezuela en positivo” en compañía de la periodista Raiza Palumbo.

El 24 de agosto de 1992, Oswaldo Muñoz junto a su equipo funda “El Venezolano”, desde su nacimiento, se convirtió en el medio de comunicación de referencia de la comunidad de habla hispana y el más importante dentro de la comunidad venezolana, convirtiéndose en noticia obligada.

Ese mismo día 24 de agosto, llegó el Huracán Andrew a Miami, uno de los ciclones más destructivos que hayan impactado a los Estados Unidos el siglo pasado,  afectó la península de la Florida y el Sur de Luisiana, dejando el caos y la incertidumbre con pérdidas de más de 26 mil millones de dólares.

El ciclón salió horas después, han pasado 26 años y Oswaldo Muñoz, sigue con su tesón y empeño al frente de su rotativo, librando otra gran batalla. Llegaron para quedarse.

El periódico en América y España

El periódico ha seguido con una actividad ininterrumpida, ni en las peores circunstancias, ni la crisis financiera de los años 1994 al 96, que afectó a los Estados Unidos, pudo parar sus rotativas, siguió circulando y hoy está en los puntos de venta. “El Venezolano”, ha crecido, se ha convertido en nueve periódicos, tiene sedes en Broward, Orlando, Tampa Kissimmee, Houston, Panamá, Costa Rica y República Dominicana.

El 2012, fundó el Portal informativo www.elvenezolanonews.com uno de los más visitados por la comunidad latina.

El editor Muñoz, tiene dos canales de televisión, El Venezolano Tv (Comcast canal 81 Miami, Florida) y el Venezolano Tv España. Los doce medios tienen diferente formato, pero un objetivo común, “…cumplir a cabalidad con el concepto de Libertad de expresión como un derecho fundamental, señalado en el artículo 19* de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, procurando siempre la noticia y su análisis para defender el derecho de la comunidad de estar informada”.

Las flores no son como las pintan

Para Oswaldo y El Venezolano, no todo ha sido color de rosa, ni las flores son como las pintan, ha pasado por momentos difíciles como todo emprendedor, más en un país competitivo. Comenta su hijo Julio Cesar, que un día el dinero que había en caja solo cubría para el pago de la luz o el tiraje del periódico, había que hacer un sacrificio, el editor dijo “el periódico sale que corten la luz”. Eso es lo que le dado gran confianza al lector y al anunciante.

Me comenta Oswaldo, que el 27 de enero de 1994, “El Venezolano” estaba al borde de la quiebra, los periodistas y empleados tenían tres quincenas sin cobrar, se le ocurre llamar a un empresario venezolano amigo, y lo invita a la Caballería Rusticana donde hoy queda el restaurant Hereford Grill Miami, en Le Jeune Rd, y le dice “llévate la chequera, que vamos a hablar de cobres”,  éste creía que era pagar solo la cuenta. Transcurridas las horas con la buena conversación, rociada de amarillitos, la buena mesa y el entusiasmo de la música, el invitado le dice: “Oswaldo cuéntame, que te pasa”, el hombre estaba esperando el momento, le responde, “te tengo tres propuestas: 1.- Cómprame un mes de publicidad. 2.- Asóciate en el periódico con el 30%, y 3.- Me prestas 20 mil dólares y me los das mañana”. “El problema es que tengo una orden de desalojo y un embargo en el bolsillo, el periódico va a cerrar, sale del aire, estoy quebrado”, el amigo le entregó un cheque de 5 mil dólares, “resuelve el problema y mañana hablamos”. Al otro día, le preguntó el amigo “cuánto vale el porcentaje”, 70 mil dólares le dice Oswaldo, el hombre le hace entrega de los 65 mil restantes. A los dos meses lo llama,  tengo un comprador de Harvard, para que le vendas mi porcentaje en 130 mil dólares. Hacen la venta, el amigo recupera sus 70 mil y le hace entrega de otro cheque por los restantes 60 mil, Oswaldo se sorprende y le dice “ese dinero es tuyo, vendimos tus acciones”, el hombre le rispota “Oswaldo con hombres como yo, es que se hacen negocios, porque ayudamos a los amigos, no voy a aprovecharme de ti”.

Confianza y constancia ha sido el éxito de este emprendedor

Decidió cruzar los mares cuando Venezuela era prospera, habían negocios por doquier y muchas felicidades. No como ahora que los venezolanos se van, emigran por razones políticas, por hambre, buscando un mejor vivir y seguridad para su familia. Al respecto me comenta: “Yo no tenía mayor apuro en salir de mi tierrita, ahí lo tengo todo, me vine buscando un espacio, Siempre fui un aventurero, ahora aquí echamos raíces, tenemos la familia, los amigos y las empresas”. Realmente se ha ganado un respeto, ha hecho un nombre. Sus proyectos los ha hecho con venezolanos, por el periódico y la televisora han pasado casi todos los periodistas, locutores y artistas que se han residenciado en Miami, unos como trabajadores, otros como entrevistados.

Oswaldo ha aprendido a querer tanto a Miami como a su Maracaibo, en reciente entrevista manifestó: “Quisiera que me recordaran como un maracucho auténtico como un venezolano que tuvo la osadía de salir de su país y creer en sus aspiraciones. Un venezolano que vino aquí  a abrir un camino, un espacio, gracias a Dios y a La Chinita”.

Es un emprendedor de muchos proyectos, pero cuando habla de “El Venezolano” lo hace con pasión, cariño, como se habla de los hijos, lo hemos escuchado decir “Yo formé esta empresa con 30 mil dólares, la oficina era mi casa, buscamos un diagramador, dos periodistas y a la calle, hoy mira por donde vamos”, “Lo más importante es estar convencido de lo que se hace y luego ser constante. Gracias a Dios y La Chinita he podido conformar un equipo envidiable para una empresa, aquí hay quienes tienen 22 años conmigo y eso es muy difícil. Yo no he votado, ni he engañado a nadie en 26 años”.

La estampita de la Virgen de La Chiquinquira “La Chinita”

Oswaldo es un regionalista, hace muchos años me regaló una estampita de la Virgen de la Chiquinquira “La Chinita”, con esta leyenda: “Yo nací en esta Rivera del lago Coquivacoa, fue mi cuna una canoa y mi techo una palmera”.

Lo conocí hace mucho tiempo, pero la amistad vino por amigos comunes con los que en los últimos tiempos hemos compartido más, han sido muchas las mesas y escenarios en Caracas, Miami, Madrid, Paris.

En Miami, el restaurant Café Abracci siempre con la amable y gentil atención de su propietario Nino Pernetti quien de su paso por Venezuela le quedó impregnado un gran amor por nuestro país se ha convertido en la peña de encuentro, donde concurren a la buena tertulia casi a diario después de las jornadas de trabajo, los venezolanos Oswaldo Muñoz, Guillermito González “Fantástico”, Carlos Méndez, Carlos Tablante, Juan Carlos Wuessolosski, Miguel Uzcátegui, Ramón Barrios, Saúl Campanella, Carlos López, el doctor Miguel Sierralta, entre otros.

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