La “Toma de Caracas” enloqueció a Maduro, por Emiro Albornoz

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(01 de septiembre de 2016. El Venezolano).- Las atrocidades en contra de la democracia y los derechos humanos cometidas por el régimen comunista de Nicolás Maduro en los días previos a La Toma de Caracas, descomunal movilización de masas que ha tenido que convocar la oposición democrática venezolana para presionar al régimen y “sus” instituciones a convocar la realización del referendo revocatorio, no son más que la demostración fehaciente e irrefutable de que se encuentra acorralado y sin salida.

Se trata de acciones típicamente fascistas y hitlerianas como las cometidas por Benito Mussolini y Adolfo Hitler en Italia y Alemania, respectivamente, contra los opositores a esos regímenes despóticos en su afán de acabar con todo vestigio de oposición a los mismos y erigirse como los únicos factores de poder en esos países europeos, y en esa faena acabaron con la vida de miles de políticos y líderes gremiales, sindicales y sociales.

Quienes se salvaron fueron los que se vieron obligados a huir de sus propias naciones para luchar desde el exilio. Si aquí en Venezuela no hemos llegado todavía a la muerte violenta de los líderes opositores por parte del régimen y sus fuerzas de choque paramilitares y los propios organismos de seguridad, es porque los tiempos han cambiado en materia de leyes internacionales de defensa de derechos humanos, especialmente el derecho a la vida, y en eso guardan un poco las apariencias.

Pero sí observamos como montan expedientes, inventan delitos, siembran “evidencias”, persiguen, hostigan, intervienen ilegalmente teléfonos y correos electrónicos, en una diabólica acción criminal en la cual se especula que trabajan los mercenarios del G2 cubano que tenemos instalados en nuestra patria, y hasta combatientes llegados de otros confines bien entrenados para torturar y asesinar sin piedad.

Son los mecanismos propios de los gobernantes totalitarios en su lucha desesperada por atornillarse en el poder, cuando se saben despreciados por las grandes mayorías por ser los responsables de la debacle económica, del hambre y toda una cadena de males ocasionados a toda una nación por la aplicación de un sistema político totalmente reñido con la democracia y con la fibra libertaria del venezolano, como es el comunismo castrista.

Chávez y sus secuaces de hoy hablaban del colonialismo norteamericano y condenaban la presencia de asesores norteños en nuestra tierra apelando a la exacerbación los sentimientos patrióticos de los venezolanos., pero lo han hecho peor porque nos han convertido ahora en una colonia del totalitarismo internacional, endeudando a la nación con los comunistas chinos con quienes está prácticamente hipotecada PDVSA, y regalando parte de la dilapidada fortuna petrolera a países execrables por sus prácticas antidemocráticas como Cuba, y comprando armamentos inservibles hoy día a naciones del mundo marxista.

La violencia verbal y física, detenciones arbitrarias como las practicadas a jóvenes dirigentes de los partidos democráticos en los días de la recolección de las primeras firmas que volvieron loco al régimen porque sabía que era el comienzo de su fin al ser consultado el pueblo, la privación de libertad de líderes como Antonio Ledezma, Daniel Ceballos, regresado injustamente a la cárcel quitándole el beneficio de casa por penal, Manuel Rosales. Los allanamientos a las residencias del Diputado Léster Toledo y otros luchadores sociales, practicadas por Maduro y sus secuaces, son signos de desesperación y no evidencian otra cosa que la inmensa debilidad en que se encuentra el régimen y las acciones cobardes de una camarilla corrompida incapaz de dirigir a una nación democrática.

En Maduro y los principales personeros del régimen, no vemos a un presidente equilibrado, sino a un personaje enloquecido, asustado, o pegando gritos y abrazando hasta las propuestas más totalitarias que desde distintos sectores irracionales del castrocomunismo criollo puedan pensarse, como las de Herman Escarrá, el mismo despreciable y adulante ser que convocó una marcha sin retorno a Miraflores contra Chávez amenazándolo colocarlo tras las rejas por los crímenes cometidos.

Pero se equivocaron. Nada detendrá acciones como la Toma de Caracas con millones de personas en las calles de la capital venezolana y en las distintas ciudades del interior luchando por la realización de su derecho constitucional revocarle el mandato al culpable de la tragedia que viven los venezolanos, un país inmensamente rico, que nada sobre una colosal riqueza petrolera con las reservas más grandes del mundo, pero donde la gente se muere de hambre, la inflación convierte en polvo cósmico sus raquíticos ingresos, mueren niños a causa de la desnutrición y los venezolanos se muren de mengua en los hospitales donde no se consigue ni alcohol.

Si las marchas del 11 de abril del 2002 fueron descomunales, esta del primero de septiembre superará con creces a aquellas. Es toda la nación venezolana que tomará las calles.

Por Emiro Albornoz

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